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Psicoanálisis Freud

Preguntas para el 3° Parcial

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1) ¿Cómo se redefine el concepto de pulsión a partir de "más allá..."?
En algún momento por una intervención de fuerzas, se suscitaron en la materia inanimada las propiedades de la vida. La tensión así generada en el material hasta entonces inanimado pugnó después por nivelarse; así nació la primera pulsión, la de regresar a lo inanimado. La pulsión es un esfuerzo, inherente a lo orgánico vivo, de reproducción de un estado anterior que lo vivo debió resignar bajo el influjo de fuerzas perturbadoras externas. Todas las pulsiones quieren reproducir algo anterior (son conservadoras, pues aspiran a restablecer un estado perturbado por la génesis de la vida), adquiridas históricamente y dirigidas a la regresión. La meta de toda vida es la muerte. Se sustituye el falso dualismo libido de objeto y libido yoica (introducido en Introducción al Narcisismo), por el dualismo pulsiones de vida (Eros o pulsiones sexuales) y pulsiones de muerte (Tánatos). Si bien ambas pulsiones son conservadoras, la pulsión de muerte intenta reconducir al ser vivo al estado inerte por el camino más rápido, mientras que el Eros persigue la meta de complicar la vida mediante la reunión, la síntesis, de la sustancia viva dispersada en partículas, y esto para conservar la vida. Así se genera la paradoja de que el organismo vivo lucha con la máxima energía contra peligros que podrían ayudarlo a alcanzar su meta vital por el camino más corto. Las mociones que parten de las pulsiones obedecen al proceso primario, es decir, al proceso libremente móvil que esfuerza en pos de la descarga. El proceso primario corresponde al modo de funcionamiento del Inconsciente. En cada fragmento de sustancia viva están activas las dos pulsiones, en mezclas desiguales; pero la vida misma sería un compromiso entre estas dos aspiraciones. Como consecuencia de la unión que produjo el Eros, se consiguió neutralizar a la pulsión de muerte de las células singulares, y desviarla en parte hacia el mundo exterior, por mediación de la musculatura, como pulsión de destrucción dirigida al mundo exterior y otros seres vivos.

2) Explique por qué los sueños de las neurosis traumáticas cuestionan el imperio irrestricto del principio de placer. ¿Por qué el sueño traumático cuestiona el principio de todo sueño como cumplimiento de deseo?
Primeramente, Freud postulaba al sueño como un cumplimiento (alucinatorio) de deseo. Este deseo es inconsciente y de tipo infantil, y se anuda a los llamados restos diurnos preconscientes (nimios y recientes) de modo que le sirvan como disfraz. Si este deseo inconsciente saliera a la luz en el sueño tal cual es, se generaría un elevado displacer sentido por el Yo lo que conllevaría un desarrollo de angustia y el despertar del soñante; entonces éste se tramita mediante los procesos de condensación, desplazamiento, etc., de modo tal que se tienda al placer o, al menos, a una evitación del displacer. Entonces, el sueño como cumplimiento de deseo no se opone al principio de placer, sino que está gobernado por éste. Ahora bien, a partir del texto "Más Allá del Principio de Placer" Freud examina los sueños característicos de las neurosis traumáticas. La neurosis traumática sobreviene en un estado en el que, tras un cierto accidente mecánico, hubo un riesgo de muerte. La causación de esta neurosis, se sitúa en el factor de la sorpresa, en el terror (esto indica que hay una falta de apronte angustioso, que es lo que permitiría una cierta preparación y expectativa frente al peligro, un reacomodamiento de investiduras). Justamente por la falta de este reacomodamiento de investiduras, o por la comparación entre las magnitudes de fuerzas, es que resulta imposible ligar toda la magnitud de excitación que ingresa al aparato, éste resulta anegado (se rompe la barrera de protección antiestímulo) y esto es lo que resulta traumático. Freud nota que en la vida onírica de las neurosis traumáticas, el sueño reconduce al enfermo una y otra vez a la situación traumática, repitiéndose displacenteramente lo displacenteramente vivido. Es como si el enfermo estuviera fijado psíquicamente al trauma. Freud propone la existencia entonces de una tarea del aparato, más primordial o anterior al principio de placer. Esta tarea es la de la ligadura. Una vez que una magnitud de excitación es ligada por el aparato, ésta podrá ser tramitada de acuerdo con el principio de placer, de manera tal que se tienda a evitar el displacer mediante condensaciones, desplazamientos, sustituciones, etc. Precisamente eso es lo que el sueño en las neurosis traumáticas intenta (o no logra, según se lo vea) hacer: lograr la ligadura de aquello que por no ser ligado resultó traumático; y eso explica por qué el sueño repite una y otra vez la misma situación traumática, generando displacer, sin poder ser éste evitado por una tramitación acorde al principio de placer.

3) ¿A qué llama Freud "obediencia retrospectiva" en Tótem y Tabú?
Freud, tomándolo de Darwin, habla de una horda primordial, en la cual existe un padre violento y celoso, que conserva a todas las mujeres para él, y expulsa a sus hijos varones cuando crecen. Los hijos admiran al padre de la horda por su poder, al par que lo odian ya que él tiene todo lo que ellos desean. Un día, los hijos exiliados, se reúnen y matan al padre (hacen juntos lo que uno solo no hubiera podido), y luego lo devoran, incorporando cada uno una parte de su poder, identificándose con él. Tras matarlo y devorarlo, al mantener una actitud ambivalente hacia él, se abren paso las mociones tiernas avasalladas entretanto, y así nace la consciencia de culpa. Posteriormente, el clan de hermanos, sustituye al padre por un animal totémico, al cual, en ocasiones solemnes, lo matan entre todos, lo devoran, lo lloran y luego festejan. Este banquete totémico, sería la repetición y celebración recordatoria de aquella hazaña criminal. Ahora bien, el padre muerto se volvió más potente de lo que fuera en vida ya que, lo que antes él había impedido con su existencia, ahora ellos mismos se lo prohibieron en la situación psíquica de "obediencia de efecto retardado"; calmaron su sentimiento de culpa frente a lo hecho con la prohibición de matar al sustituto paterno (el tótem), permitiéndolo únicamente cuando lo adquirido en virtud de esa hazaña (la apropiación de las cualidades del padre) amenazara desaparecer a consecuencia de los cambiantes influjos de la vida. El otro tabú que se impusieron, fue el del incesto; ya que, si antes todos ellos se habían reunido a matar al padre, ahora ellos eran rivales entre sí respecto de las mujeres del clan. Cada uno hubiera querido tenerlas a todas para sí, como el padre, y en la lucha de todos contra todos se hubiera ido a pique la nueva organización. Así nació la exogamia, y salvaron la organización que los había hecho fuertes. Posteriormente, la prohibición de matar al animal totémico, se extiende a la de matar a miembros del clan. La ambivalencia adherida al complejo paterno se continúa en el totemismo. Todo esto que plantea Freud, es una clara analogía (y, de alguna manera, tomado como arquetipo mítico) de lo que sucede con el Complejo de Edipo y la posterior formación del Superyó (como heredero del Edipo).

4) ¿Cómo piensa Freud el núcleo inconsciente del yo? ¿Cuál es su lugar en la 2° tópica y cuál es el valor para pensar la cura?
El núcleo inconsciente del Yo, su parte inconsciente, es el ello. El Yo no es más que una parte modificada del ello por la influencia del mundo exterior, con mediación del sistema Perceptivo-Cc. Ahora bien, el Yo no está separado tajantemente del ello, sino que confluye con él. Como también lo reprimido es una parte del ello, aún cuando esté segregado del Yo por las resistencias de represión, puede comunicar con el yo a través del ello. El yo se empeña en hacer valer sobre el ello el influjo del mundo exterior, así como sus propios propósitos; se afana por reemplazar el principio de placer, que rige en el ello, por el principio de realidad. Para el Yo, la percepción cumple el papel que en el ello corresponde a la pulsión. Freud nota, durante el análisis, que tras vencer la resistencia yoica, aún así el Yo sigue teniendo dificultades para deshacer las represiones, y que éstas requieren de una ulterior reelaboración. El factor dinámico que vuelve necesaria dicha reelaboración es que, tras cancelar la resistencia yoica, es precisa todavía superar el poder de la compulsión de repetición, la atracción de los arquetipos inconsciente sobre el proceso pulsional reprimido. Así postula la resistencia proveniente del ello, como responsable de la necesidad de esa reelaboración. Es que el ello no quiere abandonar sus fijaciones y se aferra al beneficio primario de la enfermedad, y en el análisis se debe lograr superar la compulsión de repetición, lograr una rectificación en la vía de satisfacción. Durante el análisis, no sólo se lucha contra la repulsa del yo hacia ciertas orientaciones de la libido, sino también contra la viscosidad de la libido, que no quiere abandonar los objetos que una vez invistió. Se debe desasir la libido de sus provisionales ligaduras sustraídas al yo, para ponerla de nuevo al servicio de éste. La libido en los neuróticos está ligada a los síntomas, que le procuran la satisfacción sustitutiva. En la transferencia se renuevan los conflictos que desembocaron en los síntomas, y se intenta llevarlos a otro desenlace, con el auxilio de fuerzas impulsoras que en su momento no estaban disponibles. Es la transferencia, entonces, lo que permite generar no la neurosis del paciente, sino una neurosis de transferencia, y poder luchar en ésta como en un campo de batalla.

5) Tal como Freud lo postula en "Inhibición, Síntoma y Angustia" analice la siguiente afirmación: "la exigencia pulsional no es un peligro en sí misma, lo es sólo porque conlleva un auténtico peligro exterior, el de la castración". Ejemplifique con el caso Juanito.
Freud postula al nacimiento como arquetipo del trauma, y como primera condición de angustia. Si bien el nacimiento es, objetivamente, una separación (de la madre), el niño todavía es narcisista y no distingue a la madre como objeto, por lo que para él el peligro es la gran perturbación, el displacer, que producen en él las grandes magnitudes de excitación que irrumpen, frente a las cuales se encuentra desvalido, tanto psíquica como físicamente. Toda situación de desvalimiento vivenciada resulta ser traumática. La situación de peligro es la situación de desvalimiento discernida, recordada, esperada. La angustia es la reacción originaria frente al desvalimiento en el trauma, que más tarde es reproducida como señal de socorro en la situación de peligro. Cada edad tiene cierta condición de angustia: en el lactante, el peligro ya no es el desvalimiento frente al incremento de excitación, sino el de la pérdida del objeto-madre (ya que ésta es quien satisface sus necesidades, frente al peligro de su pérdida y antes de que sobrevenga el incremento de excitación en espera de tramitación, éste desarrolla la angustia-señal); posteriormente, en la fase fálica, la angustia se produce frente al peligro de castración. La amenaza de castración implica una pérdida o separación real, objetiva de algo (que es representado, gracias a la ecuación simbólica, por el pene). Si el pene es separable del cuerpo, como antes lo fue la columna de heces, entonces se está frente al peligro de perderlo. Es la angustia de castración la que resignifica todas las anteriores y posteriores condiciones de angustia, ya no frente a un desvalimiento frente al incremento de excitación sino frente al peligro de la pérdida, la separación. Durante el Complejo de Edipo (en el niño), sobreviene un incremento de excitación sexual, que encuentra su descarga en el onanismo infantil. Posteriormente, se le impone al niño la amenaza de castración, el cual puede desmentirla por un tiempo pero finalmente, tras la visión de los genitales femeninos, es que el niño concibe a ésta como un peligro objetivo. La alta estima narcisista por el pene proviene del hecho de que éste garantiza la unión en el coito con la madre (con sus subrogados), y sin él se estaría frente a una nueva separación de ella, quedar nuevamente desvalido a una tensión displacentera de la necesidad. Es entonces que se genera un conflicto entre la alta estima narcisista por el pene y el proceso de investidura (del objeto edípico) amenazador -si se satisface- en el ello, en el que generalmente prevalece la primera. No obstante, la angustia de castración es el único motor de los procesos defensivos que llevan a la neurosis, y éstos recaen sobre las aspiraciones libidinosas del Complejo de Edipo. Los síntomas, entonces, son creados para evitar la situación de peligro que es señalada mediante el desarrollo de angustia. En el caso Hans (zoofobia) se produce de la siguiente manera: cuando el yo discierne el peligro de castración, da la señal de angustia e inhibe el proceso de investidura amenazador en el ello, por medio de la instancia placer-displacer. Al mismo tiempo se consuma la formación de la fobia. La angustia de castración recibe otro objeto y una expresión desfigurada: ser mordido por el caballo, en vez de ser castrado por el padre. El síntoma, como formación sustitutiva, tiene dos ventajas: esquiva el conflicto de ambivalencia, ya que el madre es a la vez un objeto amado, y permite al yo suspender el desarrollo de angustia. De hecho, la angustia de la fobia es facultativa, sólo emerge cuando su objeto es asunto de la percepción; sólo entonces está presente la situación de peligro. Tampoco de un padre ausente se temería la castración; sólo que no se puede remover al padre, sino que éste aparece siempre que quiere. Pero si se lo sustituye por el animal, no hace falta más que evitar la visión para quedar exento de peligro y de angustia. Por esto es que a la fobia se le adscribe el carácter de una proyección, puesto que sustituye una peligro pulsional interior (del cual no hay huida) en un peligro de percepción exterior. Ya que la exigencia pulsional no es un peligro en sí misma, y sólo lo es porque conlleva un peligro real exterior (la castración), la fobia en realidad sólo ha sustituido un peligro exterior por otro.

6) ¿Qué implica que Freud plantee que el superyó es un subrogado del ello frente al YO?
El YO se forma en buena parte desde identificaciones que toman relevo de investiduras del ello, resignadas (de los objetos edípicos). Estas identificaciones se comportan como una instancia particular dentro del YO, se contraponen al Yo como Superyó. Esta instancia, debe su posición particular dentro del yo a un factor que se debe apreciar desde dos lados: es la identificación inicial, ocurrida cuando el yo era todavía endeble, y se mantiene como monumento recordatoria de la endeblez del yo en aquella época; es el heredero del Complejo de Edipo, y por tanto introdujo en el YO los objetos más grandiosos. Conserva a lo largo de la vida su carácter de origen, proveniente del complejo paterno: la facultad de contraponerse al YO y dominarlo. El hecho de descender de las primeras investiduras de objeto de ello y, por tanto, del Complejo de Edipo, pone al Superyó en relación con las adquisiciones filogenéticas del ello y lo convierte en reencarnación de anteriores formaciones yoicas, que han dejado sus sedimentos en el ello. Por eso el Superyó mantiene duradera afinidad con el ello, y puede subrogarlo frente al Yo. El Superyó subroga la misma función protectora y salvadora que al comienzo recayó sobre el padre, y después sobre la Providencia o el Destino. Se atribuye al Superyó la función de la consciencia moral, y reconocemos en el sentimiento de culpa la expresión de una tensión entre éste y el Yo. El Yo reacciona con sentimiento de culpa (angustia de la consciencia moral) ante la percepción de que no está a la altura de los reclamos que dirige su ideal, el superyó. El Superyó es el subrogado tanto del ello como del mundo exterior. Debe su génesis a que los primeros objetos de las mociones libidinosas del ello, la pareja parental, fueron introyectados en el yo, a raíz de lo cual el vínculo con ellos fue desexualizado, experimentó un desvío de las metas sexuales directas. De esta manera se posibilitó la superación del Complejo de Edipo. Pero esas mismas personas, que eran objetos de las mociones libidinosas del ello, pertenecen además al mundo exterior, ya que de éste fueron tomadas.

7) Modificación entre lo Inconsciente y lo reprimido a partir de la 2° tópica / ¿Qué diferencia existe entre lo reprimido inconsciente y el Inconsciente Estructural? ¿Cómo se reformula el concepto de Inconsciente en la 2° tópica y por qué resulta necesaria dicha reformulación?
Primero, Freud postula el Inconsciente Descriptivo, como todo aquello que alguna vez fue consciente, ahora es inconsciente y, con un poco de ayuda, puede devenir consciente nuevamente. El Inconsciente Descriptivo es, en realidad, el Preconsciente. Posteriormente, se postula el Inconsciente Dinámico, que equivale a Inconsciente Reprimido (no hay inconsciente anterior a la represión, sino que ésta lo funda). A partir de la segunda tópica, Inconsciente deja de ser sinónimo de Reprimido, y YO deja de ser equivalente de Consciencia. En primer lugar, el YO también posee una parte inconsciente, de la cual parten resistencias, por ejemplo. Se postula el Inconsciente Estructural, que es igual al Ello. Si bien todo lo reprimido es también una parte del Ello y, por tanto, inconsciente; no todo lo inconsciente es reprimido. El ello es planteado como reservorio pulsional, cuyo contenido carece de R-palabra (preconscientes), y por tanto no puede devenir nunca consciente (sólo puede devenir consciente aquello que alguna vez lo fue, por conexión con sus respectivas R-palabra preconscientes, exceptuando las sensaciones de procesos que, proviniendo del interior, pueden hacerse conscientes sin conexión con R preconscientes; no se puede recordar lo que nunca fue olvidado). Si bien la resistencia mantiene alejado de la consciencia a lo reprimido, lo reprimido comunica con el YO a través del ello (del cual el YO no es más que una parte modificada), demostrando ser todavía eficaz sobre éste. Mientras el contenido reprimido, que forma parte del ello, puede devenir nuevamente consciente, los contenidos no ligados del ello no pueden devenir conscientes nunca. La reformulación resulta necesaria para Freud, tras descubrir que las resistencias no sólo son yoicas (como antes había pensado), sino que también parten de otros lugares, a saber: 3 resistencias yoicas (de represión, de transferencia y beneficio secundario del síntoma), 1 resistencia del ello (responsable de la necesidad de reelaboración; se aferra al beneficio primario del síntoma), y 1 resistencia del Superyó (es la resistencia al levantamiento de las resistencias, y se aferra a la enfermedad como castigo).

8) ¿Por qué el sentimiento inconsciente de culpa es obstáculo en la cura?
Freud nota en el análisis de sus pacientes, que éstos ofrecen resistencias a la cura, y que estas resistencias y sus motivos se mantienen inconscientes para el paciente. El motivo de esa resistencia se encuentra en una intensa necesidad de castigo, que se puede clasificar entre los deseos masoquistas. Esa necesidad de castigo es el peor enemigo del empeño terapéutico, y se satisface con el padecimiento que la neurosis conlleva, y por eso se aferra a la condición de enfermo y se opone a la cura. Este factor, la necesidad de castigo o sentimiento inconsciente de culpa, interviene en toda contracción de neurosis. Esta resistencia, que es una de las cinco existentes, proviene del Superyó. El Superyó sabe de las mociones reprimidas que se encuentran en el ello, y castiga al Yo Ahora bien, ese sentimiento de culpa es inconsciente para el enfermo, quien no se siente culpable, sino sólo enfermo. Gran parte del sentimiento de culpa tiene que ser normalmente inconsciente, porque la génesis de la consciencia moral se enlaza de manera íntima al Complejo de Edipo, que pertenece al inconsciente. El sentimiento de culpa normal, consciente (consciencia moral), descansa en la tensión entre el YO y el Ideal del Yo, es la expresión de una condena del YO por su instancia crítica. 

9) Articule fase fálica y el Complejo de Castración. Relacione con la asimetría edípica.

10) ¿Qué innovación introduce "Más allá..." en relación al principio de constancia planteado en el "Manuscrito K"? / Relación entre recuerdo actual de la primera época (trauma en dos tiempos; recuerdo que vale como actual) y la caída de la teoría del recuerdo (lo traumático) a partir del texto "más allá..." / ¿Cómo conceptualiza el trauma en la 1° época de su teórica? ¿Cómo lo reformula en "más allá..."? / Relacione el concepto de trauma en los primeros escritos de Freud, con el concepto de lo traumático en "más allá..."
En Manuscrito K, Freud habla del principio de constancia, como el afán del aparato psíquico por intentar mantener lo más baja posible, o al menos constante, la magnitud de excitación presente en él. Esto, porque todo incremento de excitación es sentido displacenteramente, y toda disminución, placenteramente. También habla de una tendencia defensiva normal, ligada al principio de constancia, que se dirige contra recuerdos y representaciones cogitativas, de manera tal de que tiende a evitar el displacer. Además, menciona la tendencia defensiva patológica, que se dirige contra representaciones capaces de suscitar mayor displacer actual del que generaron en su momento (éstas son las representaciones sexuales), y como condición para esto menciona que entre la vivencia y su repetición en el recuerdo debe intercalarse la pubertad. Así propone el trauma en dos tiempos (una vivencia sexual prematura y traumática, y la represión de ésta al recordarla en un momento posterior a la pubertad). Finalmente menciona la existencia una fuente independiente (del principio de constancia) de desprendimiento de displacer que, una vez establecida es susceptible de activar las percepciones repugnantes, de prestar fuerza a la moral y el asco, etc. A partir del texto "Más allá...", Freud plantea al ser vivo como una vesícula de sustancia viva que flota en medio de un mundo exterior cargado con potentes energías, y que sería aniquilada por la acción de los estímulos que parten de él si no estuviera provista de una membrana de protección antiestímulo (que es la superficie que ha muerto por el influjo de los estímulos externos, para preservar el resto de la sustancia viva interior). También recibe estímulos internos que incrementan el displacer, y tenderá a tratarlos como si éstos vinieran desde afuera, para poder aplicarles el mismo medio defensivo (origen de la proyección). Entonces, esta membrana en lo sucesivo se ocupa de filtrar y nivelar las magnitudes de excitación que ingresan, de tal manera que los otros estratos reciban volúmenes de estímulo filtrados. Freud cambia la teoría del trauma, llamando traumáticas a aquellas excitaciones externas que poseen suficiente fuerza para perforar la protección antiestímulo. El trauma provocará una gran perturbación en la economía energética del organismo y pondrá en acción todos los medios de defensa. Ya no podrá impedirse que el aparato resulte anegado por grandes magnitudes de excitación. Por tanto, en un principio, tanto el principio de placer como el de constancia, quedarán abolidos, ya que el aparato se planteará una tarea anterior: intentará dominar al estímulo, ligar psíquicamente las magnitudes ingresantes, a fin de poder tramitarlos luego. Finalmente, el último recurso del que dispone el aparato como protección antiestímulo, es el del apronte angustiado (la fuente independiente de desprendimiento de displacer es su antecedente); el cual produce un reacomodamiento de investiduras, en virtud del cual se produce una sobreinvestidura del sistema que recibe primero el estímulo. Cuanto mayor sea la energía ligada (investidura) de que dispone el sistema, tanto mayor será su capacidad de ligadura, y tanto menores serán las consecuencias de la perforación antiestímulo. Sin embargo, esta última barrera antiestímulo también suele fallar, ya que el problema aquí trata de magnitudes relativas; por tanto, si la magnitud de excitación que ingresó es muy grande, no sirve de mucho la investidura que aporte el apronte angustiado.

11) Explique por qué el síntoma no es sólo una formación sustitutiva sino que a la vez es una satisfacción sustitutiva.
El Complejo de Castración es motor de la defensa, referente del síntoma y, por tanto, núcleo de la neurosis. El síntoma está relacionado con la represión. El síntoma, en cierto punto en que fracasa la represión, viene a sustituir a aquella representación inconciliable -de carácter sexual- por otra representación que constituye el síntoma, como formación sustitutiva. Posteriormente, Freud, también agrega que el síntoma es una satisfacción sustitutiva -paradójica y parcial-. El síntoma también está relacionado con la ganancia primaria de la enfermedad (aferramiento a la enfermedad como castigo). Por razones culturales, las pulsiones sexuales son las más intensamente afectadas por la represión, pero es sobre todo en ellas donde esta última fracasa, de suerte que los síntomas neuróticos aparecen como la satisfacción sustitutiva de la sexualidad reprimida. Durante la fase fálica -Complejo de Edipo-, frente a la amenaza de castración, la satisfacción de la exigencia pulsional se convierte en un peligro para el niño, puesto que conlleva un auténtico peligro exterior, la castración. Se entabla entonces un conflicto entre el interés narcisista por el pene, y la exigencia pulsional, del cual normalmente prevalece el primero. Frente a la angustia de castración, se pone en marcha la defensa contra la exigencia pulsional, siendo ésta reprimida y generándose simultáneamente el síntoma. En el síntoma, entonces, retorna lo reprimido; la moción pulsional reprimida, cuya satisfacción se halló negada en la realidad, encuentra en él una satisfacción sustitutiva. El síntoma es entonces una formación de compromiso, que preserva del desarrollo de angustia, ya que liga la magnitud de excitación proveniente de la moción pulsional, tramitándola por cadena asociativa (de acuerdo al principio de placer). Concluyendo, el síntoma es una formación sustitutiva, justamente por haber tramitado la excitación mediante cadena asociativa, y es es una satisfacción sustitutiva, ya que en él se satisface -en parte o en su totalidad- la sexualidad infantil reprimida. Entonces, en el neurótico, la libido está ligada/fijada a los síntomas, que le procuran la satisfacción sustitutiva, la única posible por el momento.

12) ¿Por qué se afirma que el juego del Fort-Da se ubica más allá del Principio de Placer?
Freud observa en un niño su renuncia a la satisfacción pulsional al admitir sin protestas la partida de su madre. Es imposible que la partida de ésta le resultara placentera. El niño crea un juego en el que tira un carretel atado con un hilo, emitiendo la palabra FORT (se va), y lo hace regresar luego, emitiendo la palabra DA (viene). Freud entonces propone la explicación, acorde con el principio de placer, de que este juego (tomado como un todo) es un juego elaborativo; en él, el niño convierte la vivencia vivida pasivamente por él, en una activa. De esta manera, el niño se afana por apoderarse de la situación. No obstante, Freud observa que el niño repite más veces el FORT (se va) de lo que repite el DA (viene). Es entonces cuando plantea 2 posibles explicaciones a esto. La primera es que este hecho se explica acaso por las enigmáticas tendencias masoquistas del Yo (del núcleo, la parte inconsciente del Yo) y en él se satisface una necesidad de castigo. La otra explicación es que en este juego se trata de una ganancia de placer de otro orden, más directa. Finalmente llega a la conclusión de que este juego, tomado el Fort por un lado y el Da por otro, se sitúa más allá del principio de placer, y es referido a una tarea más originaria y anterior que la del principio de placer. Esta tarea anterior es la de la ligadura. Entonces el juego es visto como un intento de ligar aquello no ligado, y en él se atestigua una compulsión de repetición (más próxima a las pulsiones de muerte, al Tánatos).

13) "La primera vivencia de angustia es la del nacimiento y éste objetivamente significa la separación de la madre, podría compararse a una castración de la madre". A partir de esta consideración explique:
a) La relación que se establece con la ecuación hijo=falo.
b) Las objeciones planteadas por Freud para desmentir esta premisa.

Freud nota que es muy improbable que una neurosis sobrevenga sólo por el hecho objetivo de un peligro mortal, sin que participen los estratos inconscientes del aparato anímico. Ahora bien, en lo inconsciente no hay nada que pueda dar contenido al de la aniquilación de la vida. La castración se vuelve por así decir representable por medio de la experiencia cotidiana de la separación respecto del contenido de los intestinos y la pérdida del pecho materno vivenciada a raíz del destete. Freud considera, en una nueva concepción de la angustia, la posibilidad de que la angustia no se limite a ser una señal, sino que sea también producida como algo nuevo a partir de las condiciones económicas de la situación (es la angustia automática y traumática, como la que se produce en el caso de las neurosis traumáticas). La vieja teoría de la angustia postulaba que el yo se pone sobre aviso de la castración a través de pérdidas de objeto repetidas con regularidad. Hasta ahora, la angustia se consideraba como una señal-afecto del peligro, y se trata tan a menudo del peligro de la castración como de la reacción frente a una pérdida, una separación. La primera vivencia de angustia es la del nacimiento, y este objetivamente significa la separación de la madre, podría compararse a una castración de la madre (de acuerdo con la ecuación hijo = pene). Freud propone la idea de que la angustia se repitiera como símbolo de una separación a raíz de cada separación posterior pero, a la vez, desmiente esto con dos objeciones: el nacimiento no es vivenciado subjetivamente como una separación de la madre, pues ésta es ignorada como objeto por el feto enteramente narcisista. Además, las reacciones afectivas frente a una separación son sentidas como dolor y duelo, no como angustia. De esta manera, el verdadero núcleo del peligro no es la separación, sino la perturbación económica que sobreviene por el incremento de las magnitudes de estímulo en espera de tramitación. Esta perturbación se dio en el nacimiento, y entonces la angustia resultó traumática. La otra posibilidad de desarrollo de angustia, como señal, se dará a partir de que sobrevenga un desplazamiento del contenido del peligro desde la situación económica a la pérdida de objeto. La ausencia de la madre deviene ahora el peligro, y el lactante da la señal de angustia tan pronto como ésta se produce, aún antes de que sobrevenga la situación económica temida. Esta mudanza significa un primer gran progreso en el logro de la autoconservación y permite el pasaje de la neoproducción involuntaria y automática de la angustia a su reproducción deliberada como señal de peligro.

14) ¿Cómo se reformula la resistencia a partir de la 2° tópica?
Primeramente, Freud planteó que la resistencia era una sola y provenía de un solo lugar, a saber, del YO. La represión secundaria no es un proceso que se cumple de una vez, sino que requiere un gasto permanente de energía. Así, la naturaleza continuada de la pulsión exige al yo asegurar su acción defensiva mediante un gasto permanente. Esta acción en resguardo de la represión, es lo que durante el análisis registramos como resistencia; y la resistencia presupone una contrainvestidura. Freud destaca tanto el papel que ejerce la repulsa de lo reprimido por parte del YO, como el que ejerce la atracción de lo reprimido primordialmente sobre el proceso pulsional reprimido. Tras afirmar que la resistencia es operada por el YO, que se afirma en sus contrainvestiduras, Freud nota que aún tras cancelar la resistencia yoica, y hacerla consciente, el Yo tiene dificultades para deshacer las represiones. Es decir, debe haber una reelaboración de las mismas, tras vencer la resistencia. Es preciso todavía superar el poder de la compulsión de repetición, la atracción que ejerce lo primordialmente reprimido sobre lo reprimido secundariamente. Así, a partir de la segunda tópica, Freud se ve obligado a postular 5 clases de resistencias. 3 de ellas proviene del yo: la resistencia de represión, la resistencia de transferencia (que consigue establecer un vínculo con la situación analítica o con el analista y, así, reanimar como si fuera fresca una represión que meramente debía ser recordada -recuerdo en acto-) y la resistencia que parte de la ganancia -beneficio secundario- de la enfermedad y se basa en la integración del síntoma en el Yo (ésta corresponde a la renuencia a renunciar a una satisfacción o aligeramiento). También existe una resistencia proveniente del ello, que es responsable de la necesidad de reelaboración (el ello no quiere abandonar sus fijaciones, y se requiere lograr una rectificación en la vía de satisfacción -compulsión de repetición-; corresponde al beneficio primario del síntoma). Por último, existe una resistencia que proviene del Superyó, que brota de la consciencia de culpa o necesidad de castigo, y se opone a la curación (el Superyó sabe de las mociones reprimidas en el ello, y culpa al YO y lo impulsa a la neurosis como castigo; esta aferramiento a la enfermedad como castigo se mantiene inconsciente, y se manifiesta como la resistencia al levantamiento de las resistencias, y como reacción negativa ante la cura).

15) ¿Cómo resuelve Freud la pregunta "¿qué relación guarda la compulsión de repetición con el principio de placer?". Ejemplifique con los sueños de las neurosis traumáticas y con el Fort-Da.