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Casos para el Final  |  Derecho Penal (Cátedra: Deluca - López - 2017)  |  Derecho  |  UBA

CASO:

Alejo pretende matar a Hernán, el actual novio de su ex. Para ello, consigue un revólver que le presta Horacio, a quien él le dice que lo va a usar para “boletear a un gil”. Luego, le pide a su amigo Martín, que también conoce a Hernán, que lo ayude a eliminarlo. Entonces combinan que esperarán a Hernán una noche, en algún punto del camino que recorre a pie desde la casa de su novia hasta la suya, y allí mientras Martin vigile desde una esquina que no venga nadie, Alejo le pegará un tiro y le sacará la billetera, el celular y el reloj, para simular un robo.

         La noche de los hechos Alejo espera a Hernán en una esquina, mientras Martín está en la otra. Martín le hace una señal para avisarle que Hernán se está acercando y, cuando pasa por al lado suyo, lo saluda. Hernán sigue su camino, dirigiéndose hacia la esquina en que se encuentra Alejo. Cuando llega al punto crítico, Alejo –que se había colocado un pasamontañas para ocultar su rosto- levanta el arma contra Hernán y le dice “quedate quieto, dame todo”. Hernán entrega su billetera y el celular. Alejo lo toma y cuando está a punto de efectuar el disparo, la situación lo supera y le da un miedo enorme matar a alguien. Entonces Hernán sale corriendo y logra escapar. Alejo es detenido algunas cuadras después, por la denuncia que había hecho un vecino al 911, dando cuenta de la situación. Un peritaje del arma demuestra que tenía defectos importantes, y no servía para efectuar disparo alguno.

Para la solución del caso, tenga en cuenta los delitos previstos por los arts. 189 bis, 166 inc 2 y 79 del CP, como también cualquier otro que usted considere que pudo haberse cometido.

 

CASO:

Roberto esta pasando por una situación difícil pues ha perdido su trabajo hace algunos meses y no tiene modo de solventar los gastos de su familia. Ante tal situación y sabiendo que en su condición no conseguiría que una entidad bancaria le otorgue un crédito, solicita a Marcelo, un diseñador gráfico conocido suyo, que le confeccione documentación con la que pueda hacerse pasar por Patricio, su anterior jefe. Marcelo se muestra reacio en un principio pero luego, ante la promesa de una buena suma de dinero por parte de Roberto (que no le cuenta el verdadero plan) decide confeccionar un DNI con una foto de Roberto con el nombre del aludido Patricio.

         Una vez que Roberto obtiene el DNI, pasa por la fábrica en donde trabaja con la excusa de saludar a sus antiguos compañeros, y aprovechando un descuido de éstos, rompe la cerradura del cajón en que Patricio guardaba documentación (recibos de sueldo, poderes, etc.) y toma alguna que precisaría para presentar al banco.

         Con todo, lo necesario en su poder, concurre al banco al día siguiente, se entrevista con un alto funcionario de la entidad, solicita un crédito por $130.000 y entrega la documentación que le es exigida. En ese momento el funcionario del banco advierte algunas irregularidades en el DNI exhibido por lo que ante la duda concurre disimuladamente a consultar a sus superiores, que frente a la sospecha de una maniobra ilícita llamaron a la policía, que detuvo a Roberto.

         Roberto alegó que además de los problemas económicos por los que atravesaba, nunca creyó que lo que hacía tenía relevancia penal, pues pensaba pagar lo adeudado pues con el dinero pondría un negocio que le proveería lo suficiente para pagar el crédito y, así, no afectar ni al banco ni a Patricio.

 

Consigna: analice fundadamente las conductas de Roberto y Marcelo, teniendo en cuenta además de los tipos penales estudiados en el curso, los de falsificación previstos por los arts. 172 t 292 y ss. del CP.

 

 

 

CASO:

Tras la investigación llevada adelante por la fiscalía se prueba que los hechos en que se produjo la abuso sexual seguido de muerte de la joven Marcela García fueron los siguientes: Joaquín Ceballos (22 años) en su carácter de jefe de la pandilla a la que intentaban ingresar Amílcar Salazar (15 años) y Ricardo Funes (17 años), les señaló que para demostrar las aptitudes para poder formar parte de la pandilla debían demostrar hacer lo que él les ordenase y, en este sentido les dijo que debían abusar de Marcela García, hermana de uno de los integrantes de otra pandilla rival.

Salazar y Funes, sin dudarlo, decidieron acatar la directiva y prepararon el delito. Para ello, idearon un plan en el que necesitaban la ayuda de otra persona y, por ello, le pidieron colaboración al hermano mayor de Salazar, un fornido adolescente de poco más de 16 años, llamado Ezequiel. Ezequiel tenía un arma de fuego, que les prestó y además accedió a acompañarlos.

Así, el día de los hechos Funes y los Salazar esperaron a Marcela a la salida del trabajo de ésta y la siguieron cuando la vieron. Ni bien pudieron, Funes se acercó y le apuntó con el arma, indicándole que debían dirigirse hasta una casa abandonada cercana. Una vez allí, Amílcar le quitó la ropa y mientras Funes seguía apuntándole amenazándola con que si se movía la mataba, aquél comenzó a manosearla.

En ese momento, Ezequiel, cuya función en el plan era quedarse fuera de la casa vigilando mientras los otros dos abusaban de Marcela, se arrepintió de lo que estaban por llevar a cabo por considerar que los problemas entre pandillas debían resolverse entre ellos y no involucrando familiares, y por ello entró a la casa para convencer a los otros dos de que desistan del plan.

Tanto Amílcar como Funes, le dijeron que ya estaban jugados y que si no cumplían con el plan podrían incluso matarlos a ellos los propios integrantes de la pandilla de Ceballos, por lo que violarían a Marcela.  Por este motivo Ezequiel les dijo que él no seguiría y se fue del lugar.

Al abandonar Ezequiel la casa, policías que pasaban por allí en su patrullero lo vieron y sospecharon algo extraño al considerar el lugar del que salía. Entonces ingresaron a la vivienda y advirtieron que Amílcar estaba con los pantalones bajos, mientras Funes le apuntaba con el revólver a Marcela, que estaba arrodillada, y le gritaba que le practique sexo oral a Amilcar.

Tras la voz de alto, Funes y Amílcar salieron corriendo, pero el primero en ese momento se dio vuelta y dirigió el arma contra Marcela, para matarla y evitar que ella pudiese identificarlos sin lograban escapar. Uno de los policías disparó entonces contra Funes hiriéndolo, pero no logró evitar el disparo que impactó en Marcela, la cual murió en el instante. Los policías escucharon cuando Amílcar le grito “que hiciste? Estás loco!!!”, y emprendieron la huída. Funes, no pudo correr más de 50 metros y cayó desmayado, Amílcar Salazar logró escapar.

Funes fue procesado inmediatamente después de ser operado. La policía logró encontrar a Ezequiel, que confesó que habían planeado la agresión sexual a Marcela, pero que nunca había estado en los planes matarla. También dijo que él se había arrepentido de lo que estaban por hacer y que intentó convencer sin éxito a los otros dos. Rápidamente pudieron entonces dar con Amílcar, al que detuvieron. Por último, peritajes demostraron que Funes estaba bajo los efectos de psicotrópicos y alcohol, lo que aumentaba características agresivas de su personalidad y reducía sus frenos inhibitorios.

 

 

CASO:

Un grupo de amigos, entre los que se encuentra Jaime va a una disco a bailar. Una vez allí advierten que se encontraba en el local bailable Marcelo, el nuevo novio de Fernanda, que recientemente dejó de salir con Jaime, porque se enamoró de Marcelo.

         Jaime ante el odio que le genera Marcelo, planea hacer que los custodios lo echen a golpes del lugar. Así, se acerca a uno de los encargados de seguridad, José, conocido por su carácter irascible, y le dice que Marcelo –a quien señala- se encuentra armado y ha dicho que todos lo “patovicas” del boliche, y especialmente José, son unos “panchos”. Jaime le dice también que si él se “queda en el molde” va a quedar como un tarado frente a todos.

         José rápidamente se pone en contacto con sus compañeros y les indica que deben darle un escarmiento a un “pibe que parece que anda calzado”.  Les dice a Alvaro y a Marcos que lo acompañen, pidiéndole además al primero que “por las dudas”, tenga a  mano el revolver que siempre llevaba consigo. Marcos no pone reparos, pero Alvaro le dice  que no le pegue al chico, sino que simplemente lo revise y si le encuentra un arma, lo eche.

         Desoyendo a Alvaro, José se dirige hacia quien cree que es el que habló mal de él, pero en vez de ir sobre Marcelo, va contra uno de los propios amigos de Jaime, Martín, creyendo que es éste el que Jaime le señaló y sin decir palabra comienza a golpearlo. Marcos tampoco se queda pasivo y, aunque Martín, de contextura bastante más chica que los custodios, no tenía prácticamente posibilidades de repeler la agresión, lo toma desde atrás y lo sujeta, para que José siga pegándole.

         Luego de que José propina una buena cantidad de golpes, junto con Marcos llevan a Martín a la puerta del boliche, lo arrojan a la calle y deciden regresar al interior del local.

         En ese momento Martín se toma un tobillo –que en la golpiza le habían fracturado-  por el dolor que sentía. José advierte ese movimiento y cree que va a sacar el arma que suponía falsamente que tenía en su poder. Por eso le grita a Alvaro, que había estado mirando el desarrollo del episodio, que le dispare a Martín.

         Alvaro, queriendo evitar que disparen contra su amigo saca el arma y, cuando está a punto de disparar, escucha unas sirenas, por lo que decide que lo mejor es no agravar la situación. Toma a su compañero y lo empuja hacía adentro del local. José escapa instantes después por la puerta trasera, pero unos días más tarde es apresado.


 

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