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2° Cuat. de 2014  |  Resumen de Baro  |  Cátedra: Cristina de los Reyes

Ideología y Psicología Social. Martín Baró (2971)

1. La ideología debe constituir el objeto de estudio de la psicología social.

1.1 La ideología constituye la materialización de las fuerzas e intereses sociales en representaciones mentales, sentimientos y acciones. La elaboración filosófica de una ideología no es más que el esfuerzo consciente por plasmar en forma de valores y principios esa perspectiva y enfrentamiento de la realidad que se da en el comportamiento de los grupos y personas. En este sentido, la ideología es algo primero vivido y sólo después formulado. Más aún, la formalización de la ideología constituye, por lo general, un nuevo nivel de ideologización, es decir, de articulación de unas fuerzas e intereses sociales.

La ideología constituye, por tanto, aquellos esquemas operativos que articulan en las personas las fuerzas de la sociedad. Cada individuo es el centro donde confluyen una serie de fuerzas e intereses sociales; a través de los procesos de socialización, esas fuerzas sociales se van imponiendo como formas de percibir la realidad, de valorarla y de actuar en ella. Por ello, la ideología media la relación del individuo con su medio, físico y, sobre todo, humano; lo social se hace individual y la persona es verdaderamente un ser social.

La ideología trata de justificar en base a la razón los intereses que operativiza. Para ello, a veces los universaliza, es decir, los presenta como propios de "la naturaleza humana". Otras veces, los oculta. En este sentido, la ideología va vinculada con la falsa conciencia, es decir, con representaciones erróneas o distorsionadas de la realidad.

1.2 Se ha dicho tradicionalmente que la psicología social constituye el estudio de los procesos de interacción y, más específicamente, el estudio del influjo que las demás personas tienen en el comportamiento de los individuos y grupos.

Esta definición de la psicología social debe ser superada por lo menos en dos sentidos:

a) Los influjos de los demás (el influjo "social") no tienen por qué concebirse únicamente como estímulos externos al individuo, que le llegan una vez constituido como persona; muchos de los influjos sociales más importantes operan desde "dentro" como parte constitutiva de su identidad;

b) Las fuerzas sociales que determinan y/o condicionan el comportamiento de las personas y grupos son fuerzas históricamente concretas e identificables.

Cuando se universalizan y naturalizan ciertas formas y condicionamientos sociales que dependen de determinadas formas de organización social se está incurriendo precisamente en una ideologización de la psicología social. De ahí la necesidad de que la psicología social trascienda un enfoque formalista, de esquemas formales, y examine no sólo cómo ocurren los procesos, sino cuál es su contenido material y su sentido histórico, qué productos o consecuencias acarrean esos procesos.

La pregunta que debe formularse la psicología social es la siguiente: ¿Cuál es el carácter ideológico de este comportamiento, de esta actividad, de este proceso? En otras palabras, ¿en qué medida este comportamiento responde a ciertas fuerzas sociales, canaliza o reproduce los intereses de una determinada clase o grupo social?

¿Hasta qué punto, para comprender más adecuadamente este comportamiento, hay que examinar su impacto en la realidad persona y social, es decir, a quién beneficia?

2. Los principales esquemas ideológicos son aquellos que se encuentran articulados en las formas de convivencia cotidiana.

2.1 El funcionamiento normal de un sistema social logra su afianzamiento y reproducción. Por ello, todos aquellos hábitos y rutinastipificadas que configuran las instituciones básicas de ese sistema social traducen en forma privilegiada los intereses de las clases sociales dominantes. Si los acontecimientos extraordinarios son los que a veces mejor ponen de manifiesto los intereses sociales ocultos de quienes controlan el poder, son los procesos ordinarios los que mejor adelantan sus intereses, ya que asumen como naturales aquellos valores y principios que concretan su perspectiva. El examen psicosocial de los comportamientos cotidianos requiere, entonces, desentrañar los presupuestos de esas rutinas habituales y referirlos a los intereses sociales correspondientes a los diversos grupos o clases que existen en cada sociedad, a fin de desmontar su significado histórico .

2.2 Uno de los esquemas ideológicos más importantes lo constituye ese conjunto de representaciones sociales que se caracterizan como de sentido común. El sentido común traduce los intereses dominantes de dos maneras:

a) asumiendo que los principios o comportamientos incluidos en el sentido común son no sólo racionales, sino evidentes;

b) asumiendo que se trata de principios y comportamientos "comunes" a todos, es decir, universales.

De ahí que, mediante el sentido común, se tienda a naturalizar, es decir, a considerar como propios de una misma naturaleza humana principios y comportamientos que han sido producidos históricamente y, por tanto, corresponden a la lógica de determinado orden social.

3. La batalla ideológica se extiende a todos los terrenos de la vida social: político, cultural, religioso

3.1 Aunque todo comportamiento humano puede y debe ser examinado desde la perspectiva ideológica, no todo el comportamiento es ideológico. Por tanto, hay comportamientos más o menos ideológicos, es decir, que reflejan más o menos las fuerzas sociales y traducen mejor o peor los intereses de las clases existentes en una determinada sociedad.

Esto quiere decir que habrá comportamientos cuyo carácter ideológico será mínimo, mientras que otros comportamientos serán una expresión pura de determinados intereses sociales.

3.2 La confrontación de intereses sociales se da a todos los niveles, cada vez de una manera más consciente e intencional. Pretender separar determinados ámbitos sociales (por ejemplo, la diversión o la religión), como si fueran ajenos a la vida de los grupos o estuvieran inmunizados frente a todo interés o presión grupal, es precisamente un artificio ideológico, como lo es romper el sentido global que tienen los diversos aspectos de la realidad social compartamentalizándolos y aislándolos unos de otros. Parece evidente, por ejemplo, que una de las áreas a través de la cual Estados Unidos ejerce más control sobre los pueblos latinoamericanos en los momentos actuales lo constituye la llamada "cultura popular", que se expresa en los gustos, las modas, las diversiones. A través de todas ellas se va generando unas necesidades cuya satisfacción reclama un determinado tipo de ordenamiento social.