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Psicología Institucional |
Resumen para toda la materia |
Cátedra: Schejter |
2° Cuat. de 2007 |
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DISPUTAS EN EL CAMPO DE LA SALUD MENTAL
Esta publicación describe el trabajo de campo realizado por alumnos de la
cátedra en los siguientes dispositivos de trabajo en salud mental: Radio La
Colifata, Frente de Artistas del Borda y Programa Cuidar Cuidando.
Una vez realizado éste, cuando se confrontaban los supuestos previos de cada
grupo con la experiencia en terreno empezamos a calibrar la magnitud del efecto
perturbador que producía esta experiencia en aquellos supuestos. Se imponía
entender esos desajustes.
Esta distancia entre los supuestos previos y la experiencia en terreno,
constituía una situación buscada desde la coordinación docente, cuyo objetivo es
descentrar las miradas instituidas.
Dichas miradas o esquemas conceptuales, en gran medida, se configuran en el
espacio de la Facultad, es decir, se desarrollan en relación a un orden
institucional específico: con una historia, con sujetos que tienen pertenencias
sociales, culturales y teóricas concretas, y que disputan entre sí. Nos
preguntábamos: ¿De qué manera se pueden criticar estos esquemas conceptuales?
He aquí la hipótesis de trabajo: criticar - en el sentido de enriquecer, de
construir una relación más rigurosa - las distintas miradas instituidas en la
Facultad de Psicología, exige confrontarlas prácticamente con la lógica de las
miradas de otros campos.
Así surge la idea de la publicación: crear mejores condiciones para incorporar a
las actividades académicas de la Facultad, la reflexión, discusión y
conceptualización de dispositivos de trabajo de diversos campos haciendo centro
en la problemática y en las dimensiones de la psicología institucional
La temática: Modalidades comunitarias de trabajo en salud mental…
Nuestra primera pregunta fue: ¿qué entendemos por esto?
Una de las maneras que tuvimos de empezar a enfrentarla consistió en desplazar
el qué hacia el cómo, es decir: ¿cuáles y como son las prácticas que se
inscriben en esta temática?
Este desplazamiento llevó al proceso de análisis de los dispositivos e
instituciones investigados por los estudiantes. Así, se fue perfilando el mapa,
no de la temática en sí, sino de las relaciones que mantenemos - en el marco de
la Facultad - con la temática, a través de los contactos establecidos con los
dispositivos por docentes y alumnos.
Nuestra orientación intelectual nos llevaba a preguntarnos si estos dispositivos
guardaban una relación entre sí, aparte de estar agrupados bajo un mismo título
temático.
Es decir ¿están mutuamente determinados? ¿se inscriben en una historia
particular? ¿disputan un mismo capital? ¿constituyen un espacio de relaciones
más o menos autónomo?. En términos de Bourdieu ¿se trata de un campo?
Al mismo tiempo nos fueron impactando algunos dispositivos más que otros: nos
atraía el tipo de experiencia de trabajo en salud mental que ponía en juego,
donde cobraba centralidad la relación con un afuera de las disciplinas
psicológicas o médicas, que tenía el efecto de redefinir estructuralmente las
prácticas terapéuticas. Por esto mismos, cuestionaban fuertemente nuestra propia
posición. Esta fue la primera razón, inconsciente en su momento, en la elección
de los dispositivos que incluiría esta publicación.
La otra razón tuvo que ver con que todas estas experiencias se desarrollaban en
el marco del hospital psiquiátrico, que se constituía para nosotros como espacio
privilegiado para observar la confrontación de distintas perspectivas en el
campo de la salud mental. El hospital psiquiátrico se nos presentaba como el
núcleo duro del campo, de sus disputas. Y de nuestra posición.
Luego de realizar las entrevistas, se intenta señalar algunos aspectos que nos
ayuden a una lectura institucional. Nuestra perspectiva de análisis indaga
dimensiones que pueden orientar en la comprensión de una determinada forma
organizacional, en este caso el hospital psiquiátrico. La organización entendida
como un modo específico de comprender la realidad y de actuar sobre ella,
construido históricamente y determinado por variables complejas.
Como los dispositivos presentados aparecen como innovadores dentro del marco del
hospital psiquiátrico, y como permiten observar la confrontación de distintas
perspectivas de trabajo en el campo de la salud mental, intentaremos situar
elementos que nos permitan clarificar qué se disputa.
Acerca del campo: la disputa…
Nuestro primer supuesto es la pertenencia del hospital psiquiátrico como forma
particular al campo de la salud mental, con el que mantiene relaciones de mutua
determinación.
Nuestras principales preguntas son: ¿cuáles son las posiciones que ocupan los
participantes del campo? ¿cuáles las inversiones realizadas? ¿en pugna de qué
capital específico se establece la disputa? ¿por qué se disputa?
En términos generales, creemos que hay varios aspectos en que se expresa la
disputa:
Entre disciplinas: por ejemplo psicoanálisis vs psiquiatría.
Adherencias a diferentes escuelas teóricas dentro de una misma disciplina
Las técnicas: en relación a la instrumentalización de terapéuticas.
Seguramente estos aspectos involucran disputas dentro del campo, pero no es
directa su expresión en la práctica. En el caso del hospital psiquiátrico,
pareciera que el dinamismo del campo queda como congelado por la pregnancia del
funcionamiento instituido en él. Se podría hablar así de cierto estado
patológico, vale decir, cierta unificación de las prácticas, cierta
inmovilización.
Es abundante el material bibliográfico que examina los efectos iatrogénicos de
las instituciones totales y sus efectos sobre los que desarrollan su práctica
profesional en este ámbito. Es aquí donde ubicamos la importancia de los
dispositivos trabajados en esta publicación, ya que con el aporte de otros
campos - el arte, la comunicación social, el trabajo - introducen otra mirada.
¿Cómo entender esta articulación de campos tan disímiles? ¿Cómo pensar el cambio
de perspectiva en la significación de loco igual encerrado, que por el accionar
de los dispositivos muta y se transforma en artista o cuidador de animales.
De aquí se desprende una práctica que cuestiona el orden instituido y un sistema
de significaciones acerca de la locura. La consecuencia es la distinción entre
el problema psicopatológico y el aislamiento social: estos dispositivos no se
proponen como terapias, aunque se proponen desarrollar un proceso de
recuperación subjetiva a través de actividades que recuperen el lazo social.
Esta transformación de las prácticas y las significaciones lleva implícita una
perspectiva institucional: no se incide en cada sujeto si no se incide en la
institución, como dos partes de un mismo proceso. Lo que nos conduce a un objeto
diferente: se da un pasaje donde ya no es el interno el único que necesita
tratamiento, y hay un viraje a las dimensiones enfermantes de la organización
hospital psiquiátrico.
Así, estos dispositivos incidirían por tres vías: en primera instancia, a nivel
institucional, develando lo iatrogénico del tratamiento social de la locura; a
nivel social, generando situaciones de trabajo, de espectáculos o de
comunicación que permiten acercar y descubrir al semejando en el loco; y por
otra parte, los afectos directos en lo referente a la recuperación del lazo
social.
A su vez, lo novedoso de las prácticas puestas en juego da muestras de un
proceso creativo, donde lo que se hace es articular dos elementos preexistentes:
el zoológico, la creación artística y la comunicación social son existentes; el
neuropsiquiátrico también. Faltaba que a alguien se le ocurriera su
combinatoria. Y justamente, lo que permite modificar las posiciones más
instituidas o anquilosadas del campo de la salud mental es el encuentro con la
lógica de otro campo: de loco o inhabilitado a artista, comunicador u otra
denominación. La lucha puesta en escena es por el poder de definir. Definir las
reglas del juego (salidas, medicación, etc.) y qué es lo que cura. En última
instancia qué padece y qué es el interno.
Como efecto, podemos inferir un cuestionamiento de ciertas significaciones
sociales en relación a la locura y una modificación de las relaciones
preexistentes en el hospital psiquiátrico y en el campo de la salud mental.
La institución de lo asilar…
Hipótesis de trabajo: estos dispositivos funcionan como analizadores de la
institución de lo asilar, ya que descomponen lo que de lo contrario queda en el
estatuto de lo naturalizado.
El carácter de analizador de estos dispositivos estaría dado porque permiten
leen algo de las relaciones que se establecen en las prácticas instituidas en el
manicomio.
Uno de los indicadores es que quedaría develada la contradicción de la
organización manicomial, que se propone como asistencial pero aparece como la
instrumentalización del aislamiento. Los dispositivos develan los aspectos
cronificantes del sistema institucional.
Intuimos que este efecto cotidiano puede producir cuestionamientos en
profesionales de los servicios, en los espacios inconscientes de la institución,
sostenidos en el imaginario y que conllevan a prácticas estereotipadas. Hablamos
de la percepción que se hace presente en el actor institucional en relación a lo
impensado de su práctica. La práctica de los dispositivos señala la existencia
de un sujeto más allá de un cuerpo a medicar y de una sintomatología a
erradicar.
Asimismo existe un correlato en relación a la situación de aislamiento de los
internos: con la jerarquización del vínculo social, a través de las actividades
propuestas por los dispositivos, aparece la importancia del sujeto entendido
como social allí donde había algo a encerrar.
De la neutralidad a la implicación…
Si bien empezamos hablando del hospital psiquiátrico nos damos cuenta de que
empezamos a hablar de nosotros mismos, de nuestra actividad en la Facultad, de
nuestra posición en el campo de la salud mental. La Facultad también tiende a
organizarse evitando los efectos perturbadores de las prácticas del afuera,
resguardada en una supuesta línea teórica, excluyendo otros modos de entender
las cosas, que no nos permite establecer una relación abierta de intercambio,
crítica y creativa con nosotros mismos y con los actores institucionales.
Bourdieu: Clase inaugural
Todas las proposiciones que hace la sociología pueden y deben aplicarse a los
sujetos que hacen la ciencia. Aplicar la sociología a la sociología es un
instrumento indispensable del método sociológico: uno hace la ciencia tanto en
contra de su preparación como con su preparación.
La sociología debe tomar por objeto la lucha por el monopolio de la
representación legítima del mundo social. Esa lucha de las clasificaciones que
es una de las dimensiones de cualquier tipo de lucha de clases. La observación
del sociólogo es también producto de toda la historia de las luchas simbólicas
que han tenido como objeto la existencia y la definición de las clases y han
contribuido a hacer las clases.
El conocimiento ejerce un efecto cada vez que una parte de la eficacia de los
mecanismos cuyas leyes de funcionamiento estable dependen del desconocimiento es
enfrentada, es decir cada vez que se enfrenta a los fundamentos de la violencia
simbólica. Pues esta sólo puede ejercerse en el desconocimiento de las bases
reales de la dominación.
Si hay una verdad, esta es que la verdad es un objeto de lucha, pero ésta sólo
puede conducir a la verdad cuando obedece a una lógica tal que la única forma de
vencer al adversario sea empleando contra el las armas de la ciencia y
cooperando así al progreso de la verdad científica.
El principio de la acción histórica no es un objeto, no reside en la conciencia
ni en las cosas, sino en la relación entre dos estados de lo social. Entre la
historia objetivada de las cosas, en forma de instituciones y la historia
encarnada en los cuerpos, en forma de disposiciones que denomino habitus.
Podría ser una ruptura decisiva sustituir la relación ingenua entre individuo y
sociedad por la relación construida entre esos dos modos de la existencia
social: Campo y Habitus.
Por un lado están las condiciones sociales de la producción de los
protagonistas, o para ser más precisos de sus disposiciones duraderas y por otro
la lógica específica de cada uno de los campos de encuentro en que comprometen
estas disposiciones, el campo artístico, el político, el intelectual, etc.
Estas representan una configuración entre otras estructuras de relaciones. Esto
supone que uno debe estar atento a las relaciones pertinentes que suelen ser
invisibles o pasar inadvertidas a primera vista, entre las realidades
directamente visibles, como las personas individuales, o las personas
colectivas. Esta especie de inducción teórica hace posible la generalización
sobre la base de la hipótesis de la invariación formal dentro de la variación
material.
El pensar en términos de campo, supone una ruptura con la representación
realista que lleva a reducir el efecto del medio al efecto de la acción directa
que se efectúa en una interacción. La estructura de las relaciones constitutivas
del espacio del campo es la que determina la forma que pueden revestir las
relaciones visibles de interacción y el contenido mismo de la experiencia.
En las acciones siempre hay ciertos agentes, que a no ser que se excluyan del
juego, no tienen más remedio que luchar por mantener o mejorar su posición en el
campo, con lo cual contribuyen a imponer sobre todos los demás presiones a
menudo percibidas como algo insoportable que nace de la coexistencia
antagonista.
Los dominantes son, con mucha frecuencia aquellos que expresan las fuerzas
inmanentes del campo, más que los que la conducen o las dirigen. Los campos
sociales no son campos de fuerza sino campo de luchas destinadas a transformar o
conservar estos campos de fuerzas. Y la relación que mantienen los agentes con
el juego, forma parte del juego y puede ser el principio de su transformación.
Un campo, sólo puede funcionar si encuentra individuos socialmente dispuestos a
comportarse como agentes responsables, a arriesgar su dinero, su tiempo, su
honor y su vida, para perseguir las apuestas y obtener los beneficios que
propone, los que de otro modo pueden parecer ilusorios y siempre lo son ya que
descansan en la relación de complicidad ontológica entre el hábitus y el campo
que es el principio del ingreso al juego, la adhesión, la ilusio.
En la relación entre el juego y el sentido del juego es donde se engendran las
apuestas y se constituyen ciertos valores que aunque no residen fuera de esta
relación se imponen en su interior con una necesidad y evidencias absolutas.
Esta forma originaria de fetichismo es el principio de toda acción. El motor no
está en el fin material o simbólico, ni en las presiones del campo, está en la
relación entre el habitus y el campo que hace que el habitus contribuya a
determinar aquello que lo determina.
La illusio, en el sentido de la inversión en el juego, sólo se convierte en
ilusión en el sentido originario de la acción de engañarse, cuando se aprehende
al juego desde afuera.
Es la sociedad la que da sentido a la existencia, que produce los agentes que se
juzgan importantes para si mismos y para los demás. Sin ir tan lejos como
Durkheim que dice “la sociedad es dios” yo diría “Dios no es nunca más que la
sociedad” Lo que se espera de Dios no se puede percibir sino de la sociedad . Es
la lucha por el reconocimiento social que libera de la insignificancia, una
lucha a muerte por la vida y la muerte simbólica. El juicio de los otros es el
juicio final y la exclusión social es la forma concreta del infierno.
Bourdieu: La lógica de los Campos
Pensar en términos de campo significa pensar en términos relacionales. Lo que
existe en el mundo social son relaciones; no interacciones o vínculos ínter
subjetivos entre agentes sino relaciones objetivas.
En términos analíticos el campo puede definirse como una red o configuración de
relaciones objetivas entre posiciones. Estas posiciones definen objetivamente su
existencia y en las determinaciones que imponen a sus ocupante, ya sean agentes
o instituciones, por su situación actual y potencial en la estructura de la
distribución de las diferentes especies de poder (capital) cuya posesión implica
el acceso a las ganancias específicas que están en juego dentro del campo.
En las sociedades altamente diferenciadas el cosmos social está constituido por
el conjunto de estos microcosmos sociales relativamente autónomos, espacios de
relaciones objetivas que forman la base de una lógica y una necesidad
específicas, que son irreductibles a las que rigen los demás campos.
Se puede comparar el campo a un juego. Así, tenemos las apuestas, que son en lo
esencial, resultado de la competición entre los jugadores; una inversión en el
juego (illusio): los jugadores están atrapados en el juego. Y si no surgen entre
ellos antagonismos a veces feroces, es porque otorgan al juego y a las apuestas
una creencia, un reconocimiento que no se pone en tela de juicio. (la creencia
de que el juego vale la pena ser jugado) y esta colusión forma la base de su
competición y sus conflictos. Disponen de triunfos, esto es de cartas maestras
cuya fuerza varía según el juego (es la jerarquía de los capitales económicos,
culturales, sociales y simbólicos) que se modifican según los distintos campos.
Un capital es el factor eficiente en un campo dado; como arma y como apuesta;
permite a su poseedor ejercer un poder, una influencia, por lo tanto existir
dentro del campo. (capital: fichas para apostar).
Los límites del campo se encuentran en el punto en el cual terminan sus efectos.
Por consiguiente debemos intentar medir el punto en que estos efectos
estadísticamente detectables disminuyen o se anulan.
La dinámica del campo radica en la configuración particular de su estructura, en
la distancia o en los intervalos que separan a las diferentes fuerzas
específicas que se enfrentan dentro del mismo. Las fuerzas que son activas en el
campo son aquellas que definen el capital específico.
En tanto que campo de fuerzas actuales y potenciales, el campo es igualmente
campo de luchas por la conservación o la transformación de la configuración de
dichas fuerzas. Además como estructura de relaciones entre posiciones de fuerza
el campo subyace y orienta a las estrategias mediante las cuales los ocupantes
de dichas posiciones intentan individual o colectivamente mejorar o mantener su
posición. Las estrategias de los agentes dependen de su posición es decir, de su
distribución de capital específico. También de esto depende su punto de vista.
En el campo los agentes luchan, son históricos. Cuando el dominante logra
aplastar o anular las resistencias y las reacciones del dominado, la luchas
dialécticas del campo tienden a desaparecer y este se aproxima a la idea de
aparato. Estos representan un caso extremo y patológico de los campos, pero se
trata de un extremo que nunca se ha alcanzado.
El campo es escenario de relaciones de fuerza y de luchas encaminadas a
transformarlas y por consiguiente en campo permanente. La coherencia que puede
observarse en un estado dado del campo, su aparente orientación hacia una
función única, es resultado de una lucha y de una competencia, esto marcaría una
primer diferencia con la noción de sistema, más ligada a lo organicista y al
funcionalismo. Una segunda diferencia importante estriba en que un campo no está
integrado por componentes. Cada subcampo posee su propia lógica, reglas y
regularidades, cada etapa de la división de un campo, conlleva un verdadero
salto cualitativo. Por último las fronteras de los campos son dinámicas.
El análisis en términos de campo implica tres momentos necesarios e
interrelacionados:
Analizar la posición del campo en relación al campo del poder.
Establecer la estructura de las relaciones entre las posiciones ocupadas por los
agentes o instituciones que compiten dentro del campo.
Se deben analizar los hábitus de los agentes, los diferentes sistemas de
disposiciones que estos adquirieron mediante la interiorización de un tipo
determinado de condiciones sociales y económicas y que encuentran, en una
trayectoria definida dentro del campo considerado, una oportunidad más o menos
favorable para actualizarse.
Las determinaciones que pesan sobre los agentes de un campo nunca se ejercen
directamente sobre ellos sino sólo a través de la mediación específica
constituida por las formas y las fuerzas del campo. Es decir, después de haber
sufrido una reestructuración, la cual es tanto más importante cuanto más
autónomo sea el campo, esto es, cuanto más capaz sea de imponer su lógica
específica.
Lo que legitima el derecho a ingresar a un campo es la posesión de una
configuración particular de características. Una de las metas de la
investigación es estudiar esa configuración, es decir, las formas de capital
específico.
Los agentes sociales no son partículas mecánicamente arrastradas y empujadas por
fuerzas externas. Son portadores de capital y según su trayectoria y la posición
que ocupan en el campo en virtud de su dotación de capital propenden a
orientarse activamente, ya sea hacia la conservación de la distribución del
capital o a su subversión.
Las relaciones entre los campos nunca se definen de una vez y para siempre.
El estado sería un conjunto de campos, donde se llevan a cabo luchas cuyo
objetivo sería acceder al monopolio de la violencia simbólica legítima, es
decir, el poder de construir e imponer como universal y universalmente aplicable
un conjunto de normas coercitivas.
Bourdieu: Habitus, illusio y racionalidad
Para entender la noción de interés, es menester advertir que esta no se opone a
la del desinterés o la gratitud, sino también a la indiferencia. Ser indiferente
significa no sentirse motivado por el juego. La indiferencia es un estado de no
preferencia y al mismo tiempo, un estado de conocimiento en el cual soy incapaz
de distinguir entre las apuestas propuestas.
La Illusio es lo contrario: refiere al hecho de estar involucrado, de estar
atrapado en el juego y por el juego, es aceptar que tiene un sentido, que sus
apuestas son importantes y dignas de ser emprendidas.
Cada campo define y activa una forma específica de interés, una illusio
específica como reconocimiento tácito del valor de las apuestas propuestas en el
juego y como dominio práctico de las reglas que lo rigen. Además este interés
específico implícito en la participación en el juego se diferencia del acuerdo
con la posición ocupada en él.
Hay tres clases fundamentales de capital: el económico, el cultural y el social.
A estas tres formas hay que añadir el capital simbólico, que es la modalidad
adoptada por una u otra de dichas especies cuando es captada a través de las
categorías de percepción que reconocen su lógica específica o, lo que es lo
mismo, desconocen su carácter arbitrario de su posición y acumulación. Al
capital cultural habría que denominarlo en realidad capital imformacional y que
existe bajo tres formas, en los estados incorporado, objetivado e
institucionalizado. El capital social es la suma de los recursos, actuales o
potenciales, correspondientes a un individuo o grupo, en virtud de que estos
poseen una red duradera de relaciones, conocimientos y reconocimientos mutuos
más o menos institucionalizados, es decir, la suma de los capitales y poderes
que semejante red permite movilizar.
El habitus es un sistema socialmente constituido de disposiciones estructuradas
y estructurantes, adquirido mediante la práctica y siempre orientado hacia
funciones prácticas.
No se trata de una costumbre repetitiva y mecánica sino de una relación activa y
creadora con el mundo (arte/maestría).
Las acciones humanas no son reacciones instantáneas a estímulos y la más
insignificante reacción de una persona ante otra persona, está preñada de toda
la historia de ambas, así como de su relación. El conocimiento de los estímulos
no permite entender gran cosa de las resonancias y los ecos que ellos suscitan,
si no se tiene idea alguna del habitus que los selecciona, constituye y preña en
cierta forma de toda la historia de la cual uno mismo está preñado.
Hablar de habitus es plantear que lo individual, incluso lo personal, lo
subjetivo, es social, a saber, colectivo. El habitus es una subjetividad
socializada.
La relación entre el habitus y el campo es ante todo una relación de
condicionamiento; el campo estructura el habitus, que es producto de la
incorporación de la necesidad inmanente de este campo a un conjunto de campo más
o menos concordantes, pero también el habitus contribuye a construir el campo
como mundo significante, dotado de sentido y de valía.
La realidad social existe dos veces, en las cosas y en las mentes, en los campos
y los habitus, dentro y fuera de los agentes.
Sólo la noción de habitus puede explicar el hecho de que sin ser propiamente
racionales, los agentes sociales sean razonables, no sean insensatos, no cometan
locuras. Ellos son mucho menos extravagantes o ingenuos precisamente porque han
interiorizado al término de un prolongado y complejo proceso de
condicionamiento, las oportunidades objetivas que les son ofrecidas y saben
identificar el porvenir que les corresponde mediante la anticipación de
practicas que les permiten reconocer de inmediato aquello que se impone sin
mayor deliberación como “lo que se debe hacer”.
El habitus no es el destino, siendo producto de la historia es un sistema
abierto de suposiciones enfrentado a experiencias nuevas y en consecuencia
afectado por ellas. Es perdurable, pero no inmutable. Aunque la mayoría de las
personas están estadísticamente destinadas a encontrar circunstancias similares
a las cuales originalmente moldearon su habitus, por tanto, a vivir experiencias
que reforzarán esas disposiciones.
Pero esto no es todo: el habitus se revela solamente en relación con una
disposición determinada, según el estímulo puede generar prácticas diferentes e
incluso opuestas.
El concepto de habitus deja en claro que los agentes son producto de la historia
de todo el campo social y de la experiencia acumulada en el curso de una
trayectoria determinada en el subcampo considerado.
Los agentes sociales determina activamente, mediante categorías de percepción y
apreciación social e históricamente constituidas, la situación que los
determina.
La relación entre campo y habitus, concebidos como dos modos de existencia de la
historia, permite fundamentar una teoría de la temporalidad que rompo
simultáneamente con la visión metafísica que considera el tiempo como una
realidad en si y con una filosofía de la conciencia.
Bourdieu: Delegación y el Fetichismo Político.
El representante existe porque representa (acción simbólica), El grupo
representado, simbolizado, existe y hace existir a su vez al representante como
representante de un grupo. Se ve en esta relación circular la raíz de la ilusión
que hace que, en el limite, el portavoz pueda aparecer y aparecerse como causa
sui, puesto que es la causa de lo que produce su poder, ya que el grupo que le
otorga sus poderes no existiría – en tanto que grupo representado- si no
estuviese allí para encarnarlo.
Los individuos se constituyen como grupo, pero perdiendo el control sobre el
grupo en y por el que se constituyen. Hay una suerte de antinomia inherente a
los políticos que obedece al hecho de que los individuos no pueden constituirse
en grupo, es decir en fuerza capaz de hacerse oír y de ser escuchada, sino
desposeyéndose en provecho de un portavoz. Es necesario siempre arriesgar la
alienación política para escapar de la alienación política.
Se podría simplificar y decir que los dominantes existen siempre, mientras que
los dominados no existen más que si se movilizan o se dotan de instrumentos de
representación.
El trabajo de la delegación, al ser olvidado e ignorado, se vuelve el principio
de la alienación política.
El grupo existe cuando se ha dotado de un órgano permanente de representación,
dotado de la plena potencia que lo hace capaz de sustituir al grupo serial,
hecho de individuos separados y aislados, en renovación constante, no pudiendo
actuar hablar sino por ellos mismos.
El mandatario está de alguna manera, en una relación de metonimia con el grupo,
es una parte del grupo que puede funcionar en tanto que signo en el lugar de la
totalidad del grupo.
En la medida en que la mayor parte de los hechos de delegación, los mandantes
hacen un cheque en blanco a sus mandatarios, no sería sino porque ignoran a
menudo las cuestiones a las cuales el mandatario deberá responder. Cuanto más
desposeídas son las personas, culturalmente sobre todo, más obligadas están a
confiar en los mandatarios para tener una palabra política.
Los individuos aislados, silenciosos, sin palabra, que no tienen capacidad ni
poder para hacerse escuchar, son colocados ante la alternativa de callarse o ser
hablados.
La auto consagración del mandatario
Para poder identificarse con el grupo, el mandatario debe de alguna manera
anularse en el grupo, entregar su persona al grupo. No existir sino por el
grupo. La usurpación del mandatario es necesariamente modesta.
El misterio del ministerio no actúa sino a condición de que el ministro disimule
la usurpación afirmándose como simple y humilde ministro. La desviación en
provecho de la persona de las propiedades de la posición, no es posible sino por
la razón de que disimula: es la definición misma del poder simbólico. Un poder
simbólico es un poder que supone el reconocimiento, es decir, el desconocimiento
de la violencia que se ejerce a través de él. Por lo tanto, la violencia
simbólica del ministro no puede ejercerse sino con esa suerte de complicidad que
le otorgan por el efecto del desconocimiento que alienta la delegación.
El efecto oráculo es aquel que permite al portavoz hablar al grupo en nombre del
que habla, hablando así con toda autoridad de este ausente inasible: anulándose
completamente en provecho del pueblo. Cuando me vuelvo nada me vuelvo todo, no
soy nada más que el mandatario de dios o del pueblo.
El efecto oráculo es esa suerte de ventriloquia usurpadora que consiste en hacer
hablar a aquellos en nombre de quienes se habla, en hacer hablar a aquellos que
dan el derecho a hablar. La usurpación reside en el hecho de afirmarse como
capaz de hablar en “nombre de”, que autoriza el pasaje del indicativo al
imperativo. Supone el pasaje de lo individual a lo colectivo, principio de toda
coacción reconocida o irreconocible. El efecto de oráculo es lo que permite al
portavoz autorizado autorizarse por el grupo que lo autoriza para ejercer una
coacción reconocida, una violencia simbólica sobre cada uno de los miembros
aislados del grupo. Si soy el colectivo hecho hombre, no hay más que obedecer.
La impostura legítima no se logra sino porque el usurpador no es un calculador
cínico, que engaña conscientemente al pueblo, sino alguien que se toma, con toda
su buena fe, por algo distinto de lo que es.
Uno de los mecanismos que hacen que el doble juego funcione es que los intereses
de los mandantes coinciden en gran medida muchas veces con los de los mandados,
lo que crea la falsa ilusión en el mandatario de que no tiene intereses más allá
de los de los mandantes. Las personas que sirven bien a los mandantes, son
personas que se sirven sirviéndoles. Si es necesario hablar de interés, es
porque la noción tiene una función de ruptura con la lógica del desinterés, que
es la ideología de los clérigos de todas las especies.
El efecto de la metonimia permite la universalización de los intereses
particulares de las personas influyentes de los partidos, la atribución de los
intereses del mandatario a los mandantes ,que presuntamente representa.
Los aparatos burocráticos adhieren a los que más adhieren a él, porque son los
que controla mejor. En realidad tienen éxito no porque son más ordinarios, sino
porque no tienen nada de extraordinario, nada fuera del aparato, nada que lo
autorice a tomarse libertades con respecto al aparato.
Lo aparatos se consagran a personas seguras porque no tienen nada por lo cual
oponerse al aparato.
BOURDIEU: Rompe con la tendencia sociológica de ver lo social como algo externo
Campo
Es lo social.
Red de relaciones objetivas entre distintas posiciones de fuerza (dominación,
sobordinación, homología, etc.). “Son producto de la I/ de lo social en las
cosas”
Campo de fuerzas actuales o potenciales. Luchas por conservación o
transformación de las fuerzas -> apropiarse de ganancias ->sitio de cambio
permanente
“Quienes dominen un determinado campo pueden hacerlo funcionar en su beneficio,
pero siempre deben tener en cuenta protestas, resistencias y pretensiones de
dominados”
Divide lo complejo de lo social en distintos campos: educativo, salud,
artístico, jurídico, religioso, económico, etc, los cuales obedecen a distintas
lógicas, reglas y regularidades específicas.
Sus límites no pueden determinarse a priori, son fronteras dinámicas, están allí
donde terminan sus efectos.
Habitus
“Es una subjetividad socializada”: Lo individual, lo personal y subjetivo, es
social y colectivo; es la incorporación de lo social. Se genera por vivir en el
seno de una I/.
“Son sistemas perdurables y transponibles de esquemas de percepción y acción
resultantes de la I/ de lo social en los cuerpos” ->Posibilita ver la realidad
de una manera determinada. Son prácticas, “lo que me sale y como me sale”.
El Campo estructura el Habitus (R de condicionamiento) y el Habitus contribuye a
construir el campo como mundo significante (R de conocimiento)
Capital
RR capaces de ser usados por los agentes para sostenerse como participantes de
lo que ese campo involucra. Factor eficiente en un determinado campo, solo
existe en R con un campo, arma que permite ejercer un poder y una influencia.
Plantea distintas formas de capital: económico, cultural <capital informacional>,
social <red duradera de Rs, conocimiento y reconocimiento mutuo> y simbólico.
Dichas formas tienen # jerarquías según los # campos: “el valor relativo de las
cartas varía según los campos”.
Los jugadores: su fuerza depende de la estructura global de capital. (fichas de
# colores => # capitales que posee => su fuerza depende del volumen global de
sus fichas).
Pueden: a. Incrementar o conservar su capital (fichas) o b. Intentar transformar
las reglas del juego (cambio del valor relativo de las fichas), desacreditar
capital de adversarios.
Illusio
Los jugadores otorgan al juego y a las apuestas creencia y reconocimiento,
apuesta a que vale la pena jugar en ese campo, que el juego es digno de ser
jugado, independientemente de la posición en la que se esté.
* Violencia simbólica: Modo de dominación. Verdad que impone cierto campo. Para
que tenga efecto tiene que ser Icc.
* Poder: concebido como una sustancia que algunos poseen, conservan o
transmiten. El poder como sustancia está situado en algún sitio. Habrá que
preguntarse si viene de arriba (sentido común) o de abajo (dominados)
Enriquez: Castoriadis: Un hombre en una obra
La sociedad hace a los individuos pero no solo ella no es más que los individuos
que la habitan sino que no puede hacerlos totalmente como ella desea que sean
(seres heteronomos) pues encuentra en la psique por más sujeta que esté a la
formulación social, una resistencia que le permite preservar su núcleo monádico.
La encarnación de los individuos en la sociedad es siempre fragmentaria, los
procesos psicogenéticos no son reductibles a los procesos puramente sociales. Es
necesario plantear la existencia de lo social y de lo psíquico.
Si la sociedad es la obra del imaginario radical instituyente, si de hecho
siempre es auto creación, auto alteración, siempre en transformación en la
historia. Ello no impide que esta sociedad vaya más o menos a cristalizarse en
formas instituidas a partir de las cuales va a tratar de fabricar al individuo y
en esas condiciones permitirle sublimar, es decir investir objetos socialmente
valorizados pero al mismo tiempo contener, constreñir la imaginación de la
psique, obligar al individuo a pensar en términos “conjuntistas identitarios” e
impedir al individuo que acceda a la subjetividad, instancia a la vez reflexiva
y deliberante. Hay pues, por una parte, una lucha encarnizada entre la capacidad
de autoconstrucción de la sociedad y su recaída necesaria en las formas
instituidas, entre lo instituyente y lo instituido.
Los individuos quieren devenir sujetos autónomos, es decir sujetos no separados
de la sociedad sino muy por el contrario, que participan en su auto-
construcción permanente y que la liberan de su tendencia a la heteronomia.
Castoriadis: Lo imaginario: la creación en el dominio histórico-social
El hombre sólo existe en la sociedad y por la sociedad y esta es siempre
histórica. La sociedad es una forma y cada sociedad tiene su forma particular y
singular, es decir sus propia organización y su propio orden.
Los individuos y las cosas son creaciones sociales, tanto en general como en la
forma particular que ellos asumen en cada sociedad dada.
Lo que mantiene unida a la sociedad es su institución, el complejo total de sus
instituciones particulares (institución de la sociedad como un todo). Sociedad
aquí implica normas, valores, lenguaje, herramientas y procedimientos.
Las instituciones se imponen, superficialmente, mediante la cohesión y las
sensaciones, menos superficialmente, y de forma más amplia, mediante la
adhesión, el apoyo, el consenso, la legitimidad, la creencia. Pero en última
instancia lo hacen mediante la formación de los individuos sociales, en el cual
se incorporan tanto las instituciones mismas como los mecanismos de perpetuación
de las instituciones.
Todos somos, en primer término, fragmentos ambulantes de la institución de
nuestra sociedad, fragmentos complementarios. De conformidad con sus normas, la
institución produce individuos, quienes, por construcción, no son solamente
capaces de reproducir la institución, sino que están obligados a hacerlo.
La institución de la sociedad, está hecha de múltiples instituciones
particulares. Estas forman un todo coherente que funciona junto. Aún en
situaciones críticas, una sociedad sigue siendo esa misma sociedad, si no lo
fuera no habría luchas alrededor de los mismos objetos. Hay una unidad en la
institución total de la sociedad que está dada por la cohesión interna de la
urdimbre inmensamente compleja de significaciones que empapan, orientan y
dirigen toda la vida de la sociedad considerada y a los individuos concretos que
corporalmente la constituyen. Esta urdimbre es el magma de significaciones
imaginarias sociales que cobran cuerpo en la institución de la sociedad. Son
imaginarias porque no son “racionales” o “reales”, sino que están dadas por
creación y son sociales porque sólo existen estando instituidas y siendo objeto
de participación de un ente colectivo impersonal y anónimo. El campo histórico-
social es irreducible a lo instituido y existen gracias a el imaginario social o
sociedad instituyente.
En suma, es la institución de la sociedad la que determina que es real y aquello
que no lo es, lo que tiene un sentido y lo que no lo tiene. Toda sociedad es en
si misma un sistema de interpretación del mundo, o mejor dicho, es en sí misma
un mundo. Su propia identidad no es otra cosa que ese sistema de interpretación,
ese mundo que ella crea.
El tipo de relación que la sociedad crea e instituye con el mundo “presocial“(primer
estrato natural) es una relación de apoyo. Las operaciones “lógicas y físicas”,
por las cuales toda sociedad se remite al primer estado natural, lo organiza y
lo utiliza, están siempre sujetas a las significaciones imaginarias sociales que
son arbitrarias y radicalmente diferentes en las diferentes sociedades. Las
coacciones impuestas por el mundo físico nos ofrece una parte esencial, pero lo
que el mundo físico impone es por entero trivial por si mismo y no nos enseña
nada.
La institución de la sociedad y las significaciones imaginarias sociales
incorporadas en ella se despliegan siempre en dos dimensiones indisociables: la
dimensión conjuntista- identitaria (lógica) y la dimensión estrictamente
imaginaria. En la primera, la sociedad opera y piensa en términos de
“elementos”, clases, propiedades y reacciones. El esquema supremo aquí es la
determinación: la existencia es desde esta visión determinación.
En la dimensión propiamente imaginaria, la existencia es significación. Se
relacionan indefinidamente las unas con las otras según el modo fundamental de
remitirse.
Así las significaciones imaginarias sociales propias de una sociedad dada nos
presentan un tipo de organización desconocido en otros dominios (magma). Un
magma contiene conjuntos pero no es reductible a ellos.
Lo histórico- social no crea solamente de una vez por todas un tipo antológico
nuevo de orden, sino que ese tipo es cada vez materializado por medio de otras
formas, cada una de las cuales representa una creación. Pero la creación, como
obra de lo imaginario social, es el modo de ser de lo histórico social, en
virtud del cual ese campo existe. La sociedad es auto creación que se despliega
como historia.
Las formas histórico- sociales nuevas, emergen por creación. Podemos dilucidar
tales procesos pero no podemos explicarlos.
CASTORIADIS
Cuestiones fundamentales que se presentan en el dominio histórico social:
1. ¿Qué mantiene unida a una sociedad?
- Su I/, las múltiples I/s particulares de la sociedad. I/ en sentido amplio y
radical: normas, valores, lenguaje, herramientas, procedimientos, y por
supuesto, el individuo.
- Su cohesión interna de la “urdimbre” compleja de significaciones que dirigen
la vida de la sociedad y sus individuos: magma de significaciones imaginarias
sociales propias de una sociedad, que animan la I/ de la sociedad (idea de dios,
dioses, ciudadano, H, M, ño, etc.). Son imaginarias porque son creaciones que no
corresponden a elementos racionales o reales y son sociales porque solo existen
estando instituidas y participando de lo colectivo. (sería lo instituido, los
conceptos que no se cuestionan).
¿Cómo se imponen las I/s?
Superficial//: mediante la coerción, de manera mas amplia mediante la adhesión,
el consenso y la legitimidad + la elaboración del individuo social, en quien se
incorporan I/s y sus mecanismos de perpetuación.
2. ¿Qué es lo que hace nacer sociedades diferentes y nuevas?
Surgen formas histórico sociales nuevas por creación. Observamos el surgimiento
de una nueva SIS
Cerco: Equivale a la noción de Heteronomía. Es un sistema de interpretación
social. “Estado en que son dados de una vez y por todas los principios, valores,
leyes, normas y significaciones, en donde la sociedad o los individuos no tienen
ninguna posibilidad de obrar sobre ellos”. Las sociedades heterónomas son las
que atribuyen su creación a un poder superior. “La norma viene de afuera”
Autonomía: Romper el Cerco de la sociedad Instituida. Apertura, sociedades que
cuestionan su propia I/, su representación del mundo, sus SIS. Autoinstitución
de la sociedad. Preguntarse cada vez: Por qué esta ley y no otra?. Es lo que
establece la diferencia entre el mundo biológico y el mundo histórico social.
“Darse la propia norma”
Su propuesta: poner en cuestionamiento la ley instituída
Noción de imaginario:
Imaginario social: Vertiente social. Trabajo social permanente +/- visible,
generador de vida social. Activa la capacidad de creación del colectivo. Proceso
de alteración, de creación social cuyo motor es el Imaginario social
instituyente.
Imaginario “radical”: Vertiente psíquica. Capacidad de representación del
psiquismo humano inherente a la vida psíquica. Está en la raíz, antes de eso no
hay nada.
Poder: (corroborar)
indisoluble de lo individual y lo social. No hay un poder extrasocial que crea
las sociedades (# a Mari). Se refiere al proceso de alteración, de creación
social que generan las I/s. No hay sociedad si no hay I/ y las I/s son
inventadas por el H para poder vivir en sociedad.
Relación entre Subjetividad e Institución:
Las I/s producen subjetividad, son matrices identificatorias.
Así como las I/s sostienen nuestra identidad, los individuos sostienen la
institución:
negociación de intereses personales e institucionales.
La incorporación de SIS otorga una identidad, sirve de soporte identificatorio y
modela la subjetividad de las personas.
“Ser miembro” es intervenir reproduciendo las reglas del conjunto, y al asumir
tales reglas se organiza el psiquismo por:
Necesidad de permanencia del contexto que impide cuestionar los instituidos
I/ organiza el pensamiento y la acción
Da pertenencia a un grupo social: Los miembros se reconocen a si mismos y
reciben reconocimiento de terceros, legitima sus acciones y sienten seguridad.
Sublimación reemplaza objetos propios x objetos de valor social -> soporte de
placer.
* Cuestiona el tiempo como determinado, no hay un origen ni una causa – efecto,
plantea c/hecho como una creación. “El tiempo no es nada o es creación”
* Plantea dos cambios radicales en cuanto al cambio de significación del
concepto de sujeto: el cristianismo y el capitalismo.
“Sociedad Instituida (1) y Sociedad Instituyente (2)” -> dos polos de
conceptualización de Institución a lo largo de la historia:
Privilegia las estructuras existentes, determinantes y heredadas. Refiere a lo
mas tradicional, estable y fijo de una I/. Lo que precede y no se cuestiona.
Proceso movilizado por fuerzas productivas “revolucionarias” ->fundar I/s o
transformarlas de acuerdo a las exigencias de lo social. Rompe lo establecido,
lo incuestionado.
Castoriadis: La Crisis de las sociedades occidentales
Si las sociedades occidentales siguen funcionando no es por culpa de sus
dirigentes sino que es el resultado de la extraordinaria flexibilidad
(resiliencia) de las instituciones capitalistas y liberales y de las enormes
reservas de todo tipo ya acumuladas.
Existe una pouperización mental absoluta de los medios dirigentes. Esta puede
pensarse como una consecuencia de la disociación entre la posibilidad de
promoción y la capacidad de trabajar eficazmente. En sí, el arte de la oratoria,
la memoria de rostros , la capacidad de hacer amigos o partidarios, de dividir y
debilitar a los opositores no tiene nada que ver con la capacidad legislativa,
el talento administrativo o la política exterior.
Sin embargo resulta claro que un régimen sólo puede sobrevivir si de una u otra
forma, sus mecanismos y sus dispositivos de selección del personal político
logran combinar, más o menos bien estos dos requisitos. Ahora bien, si esto es
un producto actual y que se ha venido acentuando con el tiempo, pueden buscarse
causas sociológicas generales para explicar este fenómeno: un vasto movimiento
de despolitización y de privatización, la desintegración de los mecanismos de
control que tenían lugar en regimenes parlamentario clásicos y la división del
poder entre lobbies de todo tipo.
Hay dos factores específicos de las organizaciones políticas modernas. El
primero está ligado a la burocratización de los Aparatos políticos (partidos)
donde rige la regla absoluta: la capacidad de ascender dentro del Aparato no se
relaciona, en principio, con la capacidad de administrar los asuntos de los
cuales éste se encarga. La selección de los más aptos es la selección de los más
aptos para hacerse seleccionar.
El segundo, es propio de los países liberales: La elección de los principales
líderes, está relacionada con la designación de los personajes más vendibles.
Esta evolución fue inducida por la fantástica expansión de los medios masivos de
comunicación y de las servidumbres que estos imponen.
En el plano político, los partidos, completamente transformados en máquinas
burocráticas, ya no obtienen más que un apoyo puramente electoral de los
ciudadanos a los que son incapaces de movilizar, en el sentido habitual del
término. Estos mismos partidos, mueren de inanición ideológica, repiten las
letanías que ya nadie cree o disfrazan de nuevas teorías antiguas
supersticiones.
Los sindicatos contemporáneos ya no son más que lobbies destinados a defender
los intereses sectoriales y corporativos de sus miembros. El único fin de esta
burocracia es su autoconservación.
En cuanto a los grupos que han sacudido a las sociedades occidentales (jóvenes,
mujeres, minorías étnicas y culturales, ecológicas, etc.) tuvieron una
importancia considerable. Pero actualmente su reflujo deja grupos no solo
minoritarios sino fragmentados y sectorizados. Estos movimientos han
conmocionado al mundo occidental, pero al mismo tiempo lo hicieron menos viable,
pues si bien han podido cuestionar contundentemente el desorden establecido, no
pudieron ni quisieron asumir un proyecto político positivo.
Educación, cultura, valores
El problema que se plantea es el de saber en qué medida las sociedades
occidentales siguen siendo capaces de fabricar el tipo de individuo necesario
para la continuidad de su funcionamiento.
La primera y principal fábrica de individuos conformes es la familia. La crisis
de la familia contemporánea no consiste solamente en su fragilidad estadística.
Lo que se cuestiona es el derrumbe y la desintegración de los roles
tradicionales y su consecuencia: la desorientación amorfa de las nuevas
generaciones.
Se puede concebir perfectamente un sistema social en el que mientras disminuye
el rol de la familia aumenta el papel de otras instituciones educativas. Ahora
bien, el sistema educativo occidental entró desde hace unos veinte años en una
fase de disgregación acelerada. Sufrió una crisis de contenidos. Ya ni los
maestros ni los alumnos se interesan por lo que sucede en la escuela como tal,
la educación ya no está investida por los participantes. Para los educadores se
transformó en una carga pesada para ganarse el pan y para los alumnos una
obligación molesta. Dejó de ser la única apertura extra- familiar que tienen y
no tienen edad psíquica para ver en ella una inversión instrumental. En general
se trata de obtener un papel que permita ejercer una profesión.
Todos los valores y las normas son prácticamente reemplazados por el “nivel de
vida”, el “bienestar” ,el “confort” y el “consumo”,
Le queda la Via Real de privatización, que puede o no enriquecer con uno o
varias manías personales. Vivimos en la sociedad de los lobbies y de los hobbies.
El derrumbe de la auto representación de la sociedad
Los individuos pertenecen a una sociedad porque participan de las
significaciones imaginarias sociales, en sus normas, valores, mitos,
representaciones, proyectos y tradiciones y porque comparten la voluntad de ser
de esta sociedad y hacerla ser continuamente. Es por medio de los individuos que
la sociedad se realiza y se refleja en partes complementarias.
Pero estas sociedades ya no pueden presentarse como “esto”, no sin que se
derrumbe, se aplaste y se contradiga. Esta es una de las maneras de decir que
hay una crisis de las identificaciones imaginarias sociales y que estas ya no
proveen a los individuos las normas, los valores, las referencias y las
motivaciones que le permiten funcionar.
Con la privatización de las sociedades modernas, el hombre contemporáneo se
comporta como si la existencia en sociedades fuera una tarea odiosa que solo una
desgraciada fatalidad impide evitar. Por otra parte la sociedad en sí no se
acepta como sociedad, se sufre a si misma. No se acepta porque no puede mantener
o forjarse una representación de sí misma que pueda afirmar y valorizar, ni
puede generar un proyecto de transformación social al que pueda adherir y por el
cual quiera luchar.
Deveraux: De la ansiedad al método en las ciencias del comportamiento
Todo sistema de pensamiento nace en el inconsciente a manera de defensa contra
la angustia y la desorientación; se formula primero en lenguaje inconsciente y
si se advierte que la fantasía hace disminuir la angustia y la desorientación,
se traduce al proceso secundario.
En el estudio de organismos vivos, especialmente del hombre, el observado puede
observar. Algunos científicos del comportamiento recurren tácitamente al
artificio de negar al sujeto observado la capacidad de observar. Esto conduce
inevitablemente a teorías que implícitamente niegan las facultades cognitivas
del objeto observado.
Tratamos de evitar la contra-observación porque no nos conocemos a nosotros ni
nuestro valor de estímulo y no deseamos conocerlo. Pero el observador no sólo
debe entender su valor de estímulo sino que tiene que obrar en consecuencia.
La principal ventaja de este esquema es que reintroduce al observador como es
realmente, en la situación experimental, no como fuente de lamentable
perturbación sino como fuente importante y aún indispensable de datos
complementarios y pertinentes para las ciencias del comportamiento.
Los estudios de test proyectivos, de percepción, de aprendizaje en estado de
ansiedad, así como el estudio de la transferencia y la contratransferencia
indican que la distorsión es especialmente marcada allí donde lo observado
moviliza ansiedad. El científico que estudia este tipo de material suele tratar
de protegerse de la ansiedad por omisión de este material, poniéndole sordina,
no aprovechándolo o entendiéndolo mal.
Las ansiedades que suscita la ciencia del comportamiento presentan interese
científico porque movilizan reacciones de defensa, cuya configuración y
jerarquía determina la estructuración de la personalidad del científico que es,
en definitiva, el que determina el modo en que deforma su material.
Saltalamacchia: Los datos y su creación
De bono introduce la idea de “burbujas lógicas” como forma de explicar el hecho
de que lo conocido determina los límites dentro de los que es posible un nuevo
conocimiento y las limitaciones implicadas en esas burbujas lógicas serían
irreversibles si fuese cierto que cada uno de nosotros está encerrado en una y
sólo una burbuja lógica. Pero dada la diversidad de burbujas lógicas en el mundo
y dada la diversidad de burbujas lógicas existentes en nuestro universo
interior, lo normal es que el proceso de conocimiento sea permanentemente
cruzado por el conflicto y la negación.
En su función teórica los conceptos participan de una sistematicidad global que
permite hace afirmaciones válidas sobre la porción de la realidad que se ha
tomado como objeto. El concepto teórico describe, las proposiciones teóricas
explican, su función es dar respuestas. Desde este punto de vista, la teoría
presenta una imagen acabada del hecho. Toda teoría contiene explicaciones o
descripciones que se pretenden verdaderas o útiles pero que en todos los casos
no tienen como objetivo el continuar la búsqueda, por el contrario su función es
darle término. Por eso las teorías no son buenas productoras de estímulos para
la investigación, por el contrario, lo son sus incertezas, sus huecos o puntos
ciegos. Ya que lo real sólo es visible cuando ha sido invocado por una pregunta
y estas aparecen sólo cuando la certeza se extingue.
El límite es algo que da forma, pero también que marca la incompletud, la
finitud. En tanto lo no conocido es un vacío que sólo puede ser detectado desde
el exterior de cada teoría: mediante una conjetura que se vale de sugestiones
ajenas a la teoría. Por lo que el límite sólo será visto cuando un invasor,
alguien que no acuerda con esos conceptos y teorías, haga explícita su
refutación o su crítica. Por todo esto es importante el uso metodológico del
conflicto entre teorías.
Para asegurar la creatividad, es necesario destruir la exclusividad de los
determinantes de una teoría, descubriendo nuevas variables o estructuras y eso
no puede lograrse si en el comienzo de la investigación no reunimos
conceptualizaciones diferentes referidas a un fenómeno común (conceptos
ordenadores).
Esa ruptura de la exclusividad se logra insertando conceptos de diversas fuentes
teóricas, que cumpliendo una función heurística, servirán para delimitar zonas
de examen e investigación.
Los conceptos ordenadores sólo pueden definirse operacionalmente mediante la
suma o articulación de los indicadores que lo conforman y la delimitación de
zonas de incongruencia entre los conceptos teóricos que los forman.
Es posible la construcción de conceptos ordenadores mediante la superposición y
comparación de conceptos provenientes de orígenes teóricos diferentes.
La traducción de conceptos de una a otra teoría son parte del proceso que
permite articular los conceptos teóricos de orígenes diversos. Pero no sólo para
convertir de un paradigma a otro, sino para abrirse la posibilidad de crear
nuevas teorías, diferentes de aquellas que estaban en su punto de partida en la
investigación.
En la formación del concepto ordenador, cada aporte de un concepto teórico
agrega dimensiones nuevas al concepto. Esas dimensiones pueden estar
parcialmente superpuestas, pero no se superponen totalmente. Ese reconocimiento
de superposiciones y estas diferencias es el producto de un cuidadoso análisis
comparativo de los conceptos teóricos que se pretende incluir en el concepto
ordenador.
Tendremos así una suma de indicadores de diverso origen teórico por cada
dimensión abierta por el concepto teórico en el concepto ordenador. Estas
diversas dimensiones y sus respectivos indicadores nos permitirán estar atentos
a la aparición de combinaciones entre ópticas teóricas, que permitan producir
una visión novedosa del tema abordado en la investigación.
Desde esta perspectiva, el trabajo puede ser entendido como un esfuerzo por
romper con ese astigmatismo teórico de los conceptos ordenadores mediante una de
dos alternativa. O la reasunción de uno de los conceptos, desechando los
restantes, o la creación de un nuevo concepto teórico. El trabajo de
investigación culminará cuando ese proceso termine. El trabajo llevado a cabo
durante el análisis y posterior informe, será el de convertir a ese producto
híbrido o ecléctico en un concepto teórico.
Durante la investigación se pasará de la función heurística a la función teórica
de los conceptos. En su función heurística las hipótesis no son creadas para
lanzar un proceso de verificación o de refutación sino para ir orientando la
investigación en el proceso de reconstrucción articulada del objeto de
investigación.
Limites del modelo heurístico
Por más desarticulados que estén los cuerpos teóricos, los conceptos siempre
tienden a forzar el campo de percepción hacia los parámetros creados por la
teoría madre.
Al hacer la selección de los cuerpos teóricos nuestra selección tiende a estar
inevitablemente guiada, teórica o ideológicamente. Las teorías tendrán a estar
emparentadas entre sí o nuestra lectura de ellas creará ese parentesco.
García: Investigación interdisciplinaria de sistemas complejos
Un sistema complejo se caracteriza por la confluencia de múltiples procesos
cuyas interrelaciones constituyen la estructura de un sistema que funciona como
una totalidad organizada.
Además de la heterogeneidad, la característica determinante de un sistema
complejo es la interdefinibilidad y mutua dependencia de las funciones que
cumplen dichos elementos dentro del sistema total. Toda alteración en un sector
se propaga de diversas maneras a través del conjunto de relaciones que definen
la estructura del sistema y, en situaciones crítica (baja resiliencia) genera
una reorganización total.
Se denominará investigación interdisciplinaria al tipo de estudio que requiere
un sistema complejo.
No toda investigación es interdisciplinaria, aunque tenga profesionales de
diferentes disciplinas trabajando, ni tampoco es necesario que todo profesional
trabaje interdisciplinariamente.
Un conjunto de especialistas puede ser denominado multidisciplinario o
pluridisciplinario, pero no por el mero hecho de estar juntos se torna
Interdisciplinario. La yuxtaposición de especialistas no produce la
interdisciplinariedad, que es una forma de trabajo y un cierto tipo de
actividad.
Características de una metodología de investigación interdisciplinaria:
El objeto de estudio: El objeto de estudio de las investigaciones
interdisciplinarias son los sistemas complejos No toda investigación requiere
estudios interdisciplinarios.
Si se toma al pie de la letra la propuesta interaccionista, que tilda todo
recorte como reducción, ningún estudio sería posible porque ningún estudio que
incluyera menos que la totalidad del universo sería válido. Todo conocimiento
supone abstraer algunos elementos de la realidad, el problema no reside en que
se fragmente la realidad, sino en la manera de hacerlo.
Objetivos:
Obtener un diagnóstico del funcionamiento del sistema, es necesario analizar los
componentes (subsistemas) y su armonización el comportamiento general del
sistema.
Poder actuar sobre el sistema. (curando, mejorando el ambiente, etc.).
Una parte fundamental del esfuerzo de investigación es la construcción del
sistema que se va a estudiar y que constituye un recorte, más o menos arbitrario
de la realidad que se no se presenta con límites precisos.
Esta construcción del sistema no es otra cosas que la construcción de sucesivos
modelos que representen la realidad que se quiere estudiar. Es un proceso
laborioso de aproximaciones sucesivas. Un sistema estará definido sólo cuando se
haya identificado un número suficiente de relaciones entre cierto conjunto de
elementos, que permitan vincularlos con referencia al funcionamiento del
conjunto como totalidad.
Sin embargo la definición no es arbitraria sino que depende de los objetivos de
la investigación y estará determinada por las preguntas específicas que se desea
estudiar.
La hipótesis de la que se parte es: dado un conjunto de preguntas referentes a
situaciones complejas del sector de la realidad que es objeto de estudio, puede
definirse un sistema, en términos de ciertos elementos e interacciones entre
ellos cuya estructura sea la que corresponda al tipo de funcionamiento que se
desea explicar y que responda a las preguntas iniciales..
Fases del proceso.
Reconocimiento general de los problemas que se procura interpretar y solucionar.
Formulación de las preguntas de base.
Análisis de estudios anteriores realizados sobre aspectos diversos de dicha
problemática. Reconstruir la historia de los procesos cuyas relaciones definirán
el sistema.
Primera identificación de elementos y relaciones para caracterizar en primera
aproximación, un sistema que involucre la problemática referido con sus
condiciones de retorno.
Planteo de hipótesis de trabajo que permitirá explicar el comportamiento del
sistema. Esto implica reformular algunas preguntas de base en términos de las
funciones que cumplen los subsistemas en el comportamiento del sistema.
Identificación de la problemática a investigar en cada subsistema para verificar
o refutar las hipótesis y planificación de trabajos sobre temas especializados
que requieren estudios en profundidad.
Investigaciones disciplinarias de los problemas referidos en 5, en el contexto
de las relaciones entre los dominios, establecidos en el punto 3.
Primera integración de los resultados obtenidos en 6 en relación con la nueva
definición del sistema.
Repetición de las fases 5 y 6 en relación con la nueva definición del sistema
Segunda integración de los resultados y nueva redefinición del sistema.
Repetición sucesiva de las fases 8 y 9 hasta llegar a una explicación coherente
que de cuenta de todos los hechos observados y responda a las preguntas que han
ido surgiendo en el proceso descrito.
Las fases 6, 8 y sucesivas fases pares serán denominadas fases de
diferenciación. En ellas predomina la investigación disciplinaria.
Las fases 7 , 9 y sucesivas fase impares, serán denominadas fases de
interacción. Allí es necesario que los miembros del equipo tengan la capacidad
de descentración necesaria para:
Comprender y apreciar los problemas planteados a su dominio desde otros
dominios.
Percibir aquellos problemas de su dominio que se prolongan en los otros y
formularlos adecuadamente a quienes se especializan en los últimos.
A diferencia de los estudios diagnósticos, los estudios de propuestas
alternativas son de carácter prospectivo. Están centrados en la predictibilidad
de la evolución de un nuevo sistema (modificación actual) que resultaría luego
de implementar las medidas que se propongan. Esto requiere identificar los
nuevos procesos que se pondrían en marcha cuando se introdujeran los cambios.
El análisis sistémico de cada propuesta debe comprender:
La forma en que los cambios propuestos en un sector o subsistema se proyectarán
sobre los demás.
Las nuevas interacciones entre los subsistemas, como consecuencia de las
modificaciones de los mismos.
Las características de la nueva estructura que adoptaría el sistema.
Las modificaciones necesarias en las condiciones de contorno para permitir el
funcionamiento del nuevo sistema.
Al termino de la etapa anterior será posible completar la clasificación y
evaluación del valor relativo de las diversas propuestas. Sobre esa base se
elabora finalmente el “proyecto de cambio recomendado”.
Las bases de la articulación disciplinaria
Las revoluciones científicas y las nuevas teorías no fueron producidas tanto por
quienes aportaron nuevas respuestas, sino por quienes fueron capaces de formular
nuevas preguntas para los viejos problemas.
Denominamos marco epistémico a esas preguntas. El marco epistémico es una cierta
concepción del mundo y en muchas ocasiones expresa la tabla de valores del
propio investigador. Los valores explícitos o implícitos en el marco epistémico,
están allí en acción desde los primeros registros del dato empírico.
La articulación entre las disciplinas comienza en el mismo punto de partida de
la investigación a través de un marco epistémico común.
El marco epistémico está orientado por una normatividad extra- disciplinaria de
contenido social. “Qué es lo que “debería hacerse”, está involucrado allí y
sirve de base a la investigación posterior. Para establecer una real
articulación entre las disciplinas, es necesario que los especialistas de cada
dominio disciplinario reformulen la problemática de su propio campo a partir del
marco epistémico que se haya acordado dentro del equipo de investigaciones.
La ínter disciplina está justamente en el marco epistémico que guía la
formulación inicial de los problemas.
Ya en la elaboración del diagnóstico tiende a establecer tanto una problemática
común, como los objetivos comunes de todas las investigaciones disciplinarias
del sistema. Es allí donde el equipo multi- disciplinario se transforma en
equipo interdisciplinario.
Mendel: Hacia una empresa democrática
Presentación del dispositivo: Pequeños grupos de 6 u 8 personas que realizan el
mismo trabajo se reúnen, entre cuatro y ocho veces por año, sin la presencia de
miembros de jerarquía para discutir exclusivamente sobre aquello que se refiere
a su acto de trabajo. Los grupos se componen de esta manera para que los
problemas abordados sean efectivamente aquellos que comparten en su acto
profesional esencial y su vida cotidiana de trabajo. A fin también de que el
grupo, por su tamaño limitado, su homogeneidad, el interés compartido, facilite
la expresión de cada uno.
Estos grupos se comunican entre ellos verticalmente en forma mediatizada a
través de informes y gracias a procedimientos simples pero precisos. También se
comunican horizontalmente, pero de forma menos sistemática. En lo que concierne
a la base, la constitución es voluntaria, en los otros niveles son obligatorias.
Procedimientos de intercambios: Antes de comenzar los grupos reciben una
capacitación. Los temas trabajados son la definición de una orden del día, la
asignación de turnos para tomar la palabra, etc.
El grupo adquiere materialidad en el marco del dispositivo a través del informe,
concretando al mismo tiempo su acto poder en situación. Un ejemplar de cada
informe es colgado en la cartelera, un segundo ejemplar se archiva en una
carpeta y queda a disposición de los trabajadores. Por último un tercer ejemplar
se entrega al grupo que debe responder.
Un efecto destacado del dispositivo es que cada trabajador reconoce mejor la
complementariedad de su rol, de su acto profesional, en relación con los otros
sectores de la empresa. Se siente más reconocido como autor del resultado global
y no como ejecutante de una máquina cuya palabra resulta superflua. Esto
inevitablemente tiene un efecto en el clima de la organización.
La ida y vuelta del intercambio escrito entre los grupo, en el largo plazo,
permiten a cada colectivo y a cada individuo, revincular aquello que la división
del trabajo desvincularía.
En el interés de cada uno va tomando entonces forma la representación de la
empresa en su conjunto. Podría decirse una representación por partida doble, ya
que está referida al mismo tiempo al funcionamiento del conjunto y a los
problemas propios de los distintos niveles.
Este procedimiento indirecto nos parece el único capaz de posibilitar la
discusión acerca de los problemas técnicos del trabajo sin que interfieran
factores personales fácilmente pasionales.
Nos parece importante crear una situación que se repita, en que puedan sumarse
con tranquilidad y calma los elementos de una misma experiencia en relación al
oficio, en que se elaboren posturas colectivas y se refuerce a lo largo del
tiempo la identidad profesional de cada uno.
El dispositivo es un lugar de poder, no sobre otros sino sobre el propio acto, a
punto tal que en cierta forma no se trata más que de eso: la relación
complementaria y colectiva de los diferentes acto poderes, cuyo conjunto define
la producción global de la empresa. Además, dentro del dispositivo esa relación
es igualitaria ya que, contractualmente, todos los grupos tienen el mismo
derecho de reunión y de expresión y el mismo deber de responder.
El verdadero poder de los grupos de base se apoya en las informaciones de que
disponen y en la racionalidad de sus propuestas, y el dispositivo es una escuela
de racionalidad, ya que permite que todas las razones sean escuchadas, que el
conjunto de racionalidades que de común acuerdo constituyen una empresa sean
conocidas por todos.
MENDEL: El dispositivo hoy
Introducción:
En una empresa de transportes, se introdujo un procedimiento particular, con la
colaboración de nuestro grupo de trabajo: “Grupos de Reflexión y Expresión sobre
el Trabajo” (GRET) que produjo efectos en la comunicación interna de la empresa:
Un dispositivo de comunicación, no afectando lo que ya existía (el canal
jerárquico y el canal de las instancias representativas) sino que le agrega un
“tercer canal”.
La singularidad del dispositivo consiste en dos elementos:
Reunión de los grupos varias veces al año. Los grupos son HOMOGÉNEOS (personas
del mismo oficio y pertenecientes a la misma división técnica del trabajo)
La comunicación, estrictamente referida a cuestiones de trabajo, entre los
grupos es indirecta: a través de INFORMES ESCRITOS.
Son homogéneos, de acuerdo con Adam Smith, para quien la división técnica del
trabajo juega un rol decisivo, con consecuencias positivas sobre la
productividad.
La comunicación es indirecta porque nos parece el único modo de posibilitar la
discusión sobre los problemas técnicos del trabajo sin que interfieran factores
personales. Por otro lado crear una situación que se repita, donde hay elementos
de una misma experiencia en relación con el oficio, posibilita que se elaboren
posturas colectivas y se refuerce a lo largo del tiempo (la escritura
contribuye) la identidad profesional de cada uno.
La relación con el poder:
La perspectiva habitual del poder es la que concierne a la relación entre las
personas, el poder de unos sobre otros, donde las manifestaciones informales y
ocultas del poder interfieren siempre con el funcionamiento formal del canal
jerárquico, el sociograma informal parasita el organigrama formal. El trabajo es
el medio para reforzar el poder (jerárquico) que es considerado la verdadera
finalidad.
Hay otra perspectiva del poder que no es sobre los otros, sino sobre el propio
acto. El sujeto puede tomar conciencia de la naturaleza real de las estructuras
organizacionales y sociales que limitan su expresión. Ese “movimiento de
apropiación del acto” o “ACTOPODERES” (que en psicoanálisis sería el fantasma y
en psicología cognitiva serían las representaciones intelectuales) es su proceso
psíquico básico, permite que en los individuos se manifieste el proceso
psicológico que nutre en placer, interés, motivación, la relación del sujeto con
su acto, con su oficio.
Desde esta perspectiva, el dispositivo es un lugar de poder: la relación
complementaria y colectiva de los diferentes “actopoderes” cuyo conjunto define
la producción global de la empresa. Dentro del dispositivo esa relación es
igualitaria. El trabajo (que incluye el poder sobre el propio acto de trabajo)
es la finalidad, y las relaciones de poder son un medio.
El dispositivo permite que todas las razones sean escuchadas, que el conjunto de
racionalidades sean conocidas por todos. (Antes la dirección y los mandos
intermedios tenían poder de decisión, y el poder de los grupos de base estaba
sólo cuando eran escuchados, si no eran increpados por el principio de
autoridad: “es así porque queremos que así sea”) La racionalidad planteada es la
del informe técnico, reconociendo a los grupos de base como “expertos” respecto
de determinados aspectos de su trabajo.
2.- El dispositivo hoy.
Presentación simplificada del dispositivo:
Composición de los grupos: 6/8 voluntarios del mismo nivel de la división
técnica del trabajo
Reuniones:
Objetivo: reflexionar sobre el acto de trabajo
Encuadre: en horario de trabajo (2 horas)
Regulación: orden del día. Coordinación rotativa
Frecuencia: entre 4 y 8 veces por año
Informe: Escrito, redactado por un secretario (rotativo). Coordinador y
secretario pertenecen al grupo.
Status de los grupos: Cualquiera sea el nivel , todos tienen derecho a
expresarse, derecho a obtener respuesta por parte de los otros grupos, y la
obligación de seguir los procedimientos.
Circulación de intercambios: Se comunican entre otros grupos verticalmente en
forma mediatizada, a través de informes. (Horizontalmente de forma menos
sistemática) El grupo adquiere materialidad a través del informe, concretando al
mismo tiempo su actopoder en situación. Son 2 polos: El grupo de base (primer
polo) y los otros grupos con los que se relaciona (2° polo)
Resultados.
El dispositivo ha demostrado su pertinencia en el tratamiento de las cuestiones
del trabajo. Algunas cuestiones tratadas habían sido elevadas sin éxito por la
vía jerárquica, otras son nuevas. Antes no habían estructuras para abordarlas.
Efectos.
Pequeños problemas cotidianos se han solucionado. Hay más información sobre
todos los aspectos de la vida de la empresa. Los grupos se convierten en una
corriente de propuestas y son consultados habitualmente por la dirección.
Los individuos desarrollan una comprensión y un marco de representación de la
empresa, de su estructura y de su funcionamiento más rico y completo. Cada uno
reconoce mejor la complementariedad de su rol, de su acto profesional, en
relación a los otros sectores de la empresa. Se siente más reconocido como
autor, parcial pero indispensable de resultado global.
La evolución positiva del clima es la consecuencia lógica de una mejor
resolución de los problemas cotidianos, pero sería una trampa si neutralizara la
diferencia de intereses y lugares ocupados, anestesiando las reivindicaciones.
En la experiencia, las reivindicaciones y huelgas no disminuyeron.
El dispositivo tampoco quita a la vía jerárquica ninguna de sus funciones
específicas (técnicas, de mando, coordinación y organización de trabajo) La
coordinación aparece favorecida, por medio de la tercer vía de comunicación,
complementaria de las vías jerárquicas y delegativas. La mediación establecida
por los informes escritos es determinante, ya que favorece el tratamiento de
aspectos técnicos y menos personalizados imponiendo una distancia útil. La
redacción del informe y la confrontación colectiva que la precede son a mediano
plazo, elementos determinantes en el reforzamiento progresivo de la identidad
profesional.
Baczko: Imaginario Social. Imaginarios Sociales.
Los imaginarios sociales son representaciones colectivas, ideas- imágenes de la
sociedad global y de todo lo que tiene que ver con ella. Son las que dan
identidad a la sociedad, dividen, legitiman el poder. Es por eso que la
dominación del campo de las representaciones es crucial.
Los dispositivos de protección y de represión que los poderes establecidos
levantan para preservar el lugar privilegiado que se han otorgado a si mismos en
el campo simbólico demuestran el carácter imaginario, pero poco ilusorio que
tienen estos bienes protegidos.
Todo poder busca monopolizar ciertos emblemas y controlar, cuando no dirigir, la
conducta de los otros. De este modo el dominio del poder político, pasa por el
imaginario colectivo. Ejercer el poder simbólico no significa agregar lo
ilusorio a un poder real, sino reforzar una dominación efectiva por la
apropiación de símbolos, por la conjugación de sus relaciones de sentido y de
poderío.
La ideología tiene así una doble función. Por un lado expresa la situación y los
intereses de una clase, pero por el otro sólo puede hacerlo mediante la
deformación y el ocultamiento de las reales relaciones entre las clases. la
ideología, factor real de los conflictos sociales, sólo opera gracias a lo
ilusorio que hace intervenir. Las estructuras y las funciones de las ideologías,
cambian en función del contexto histórico en el que se inscriben.
Uno de los caracteres fundamentales del hecho social es precisamente su aspecto
simbólico. En la mayor parte de las representaciones colectivas no se trata de
una representación única, sino de una representación elegida más o menos
arbitrariamente para significar otras y para impulsar prácticas.
Las representaciones colectivas expresan siempre un estado del grupo social,
reflejan su estructura actual y la manera en que reacciona frente a uno u otro
acontecimiento.
La vida social es productora de valores y de normas y por lo tanto, de sistemas
de representación. Los tres tipos de dominación política descriptos por Weber
(tradicionales, burocráticos y carismáticos), se ejercen por medio de sistemas
diferentes de representaciones colectivas sobre las cuales se funda la
legitimidad de esos poderes específicos.
De esta forma, el imaginario social es uno de los reguladores de la vida
colectiva. No indican solamente una referencia a la misma sociedad, sino que
también definen los medios de sus relaciones. Toda sociedad debe inventar y
legitimar el poder, o lo que es lo mismo, todo poder debe necesariamente
enfrentar su despotismo y controlarlo reclamando una legitimidad. Esa
legitimidad es objeto de luchas. El poder establecido protege su legitimidad
contra los que la atacan , aunque más no sea al ponerla en tela de juicio.
Imaginar una contra- legitimidad, un poder fundado sobre otra legitimidad, es un
momento esencial de la puesta en cuestión.
El impacto de los imaginarios sociales sobre las mentalidades depende
ampliamente de la difusión, de los circuitos y medios de los que dispone. Para
conseguir la dominación simbólica, es fundamental controlar esos medios que son
otros tantos instrumentos de persuasión, de presión, de inculcación de valores y
creencias. Así, todo poder apunta a tener un lugar privilegiado en la emisión de
los discursos que conducen a los imaginarios sociales, del mismo modo en que
busca conservar cierto control sobre los circuitos de difusión. Las modalidades
de emisión y control eficaces cambian, entre otras cosas, en función de la
evolución del armazón tecnológico y cultural que asegura la circulación de la s
informaciones y las imágenes.
La intervención de la imprenta y los medios masivos de comunicación marcan una
ruptura significativa, ya que la información está centrada en la actualidad y
atomizada, lo que se presta particularmente a las manipulaciones, impone
necesariamente una selección y una jerarquía, efectuada por los emisores. Esto
no implica solamente la censura sino que también, ante los grandes flujos de
información, los individuos, cada vez son menos capaces de dominar la masa
fragmentada de información experimentan la necesidad de representaciones
globales y unificadoras .Al unificar en una pantalla los imaginarios
individuales, proyectan un imaginario social, crean necesidades, con el objeto
de bloquear toda actividad espontánea y no controlada.
Marí: Los dispositivos de poder
Para identificar el carácter social de la estructura del Poder, los modos en que
opera y las tácticas y estrategias que ponen en ejercicio los grupos sociales
que lo controlan, hay que concebirlo como un DISPOSITIVO.
Tres elementos hacen que el poder funcione: La FUERZA o violencia, el DISCURSO
DEL ORDEN, y el IMAGINARIO SOCIAL. Instancias diferentes pero articuladas, en
del dispositivo, de forma variable de acuerdo con los cambios históricos que se
suceden.
Fuerza: Elemento constitutivo, produce el poder; pero se frustraría sin los
otros elementos que garanticen la continuidad (actúan como condiciones de
reproducción del poder producido, reactualizando la fuerza y transformándola
verdaderamente en poder.)
Discurso del Orden: Espacio de racionalidad. Pertenece al ámbito del
conocimiento, de la teoría, y las representaciones racionales. Derecho,
jurisprudencia, moral, filosofía política y religión son sus referentes. Es el
espacio de la ley. En este espacio la fuerza encuentra su modo más racional de
comunicación social, a través de las técnicas de coerción, sanción y coacción
por las que el derecho produce la obediencia y el control social, sancionando
las conductas contrarias a las deseables.
Imaginario Social: Estructura simbólica de las sociedades y sus prácticas.
Montajes, prácticas extradiscursivas y soportes mitológicos sobre las que se
apoyan la Fuerza y el Discurso del Orden, para que el poder marche, y que los
miembros de una sociedad, enlacen y adecuen sus deseos a él. (Ceremonias,
banderas, rituales, himnos, distribución de espacios, reliquias, prestigios,
etc.) No transmiten información. Interpela a las emociones, a la voluntad y a
los sentimientos. Su función consiste en que las instituciones del poder se
inscriban en el espíritu de los hombres. Por medio de los rituales se estimula y
promueve comportamientos de agresión, temor, amor y seducción, que son los modos
de que el deseo se anude en el poder. Suministra esquemas de comportamiento
rígidos y repetitivos, crea marcos de preceptos para poner en conexión
regularidades de la conducta con los fines y las metas del poder. Las formas del
imaginario social DECORAN el poder, en el doble sentido: del lado de la belleza,
y del lado del decoro, del respeto y reverencia, de gravedad y dignidad que
reclama el poder.
Dado que el dispositivo del poder, no es sino un esquema de comprensión, hay que
vincular las particularidades del entramado de las instancias que lo componen,
con cada situación histórica concreta de una determinada sociedad, para que no
sea sólo un esquema formal.
Pero el dispositivo exige además que el discurso del orden esté inserto en
prácticas extradiscursivas y soportes mitológicos que hablan de las pasiones y
hacen que el poder marche, que los miembros de una sociedad dada enlacen y
adecuen sus deseos al poder. Se trata del dominio de los valores y
credibilidades de una realidad a la que estas prácticas y símbolos refieren y
constituyen a la vez.
La función del imaginario social, es en síntesis, fundir y cincelar las llaves
de los cuerpos para el acceso de la ley y la continuidad y reproducción del
poder.
Manero Brito: Socioanálisis
El dispositivo de intervención: Aunque el socioanálisis tiene orígenes en la
práctica de grupos, sobrepasa esta dimensión al incluir un análisis político, de
lo impensado y de lo impensable.
Introduce la dimensión de la institución en el análisis. Participan todos los
que tienen algo que ver con la encomienda. Es un grupo abierto y en permanente
cambio, tiende a constituirse entonces una asamblea general en la que la
participación se generaliza.
Existen tres polos participativos: el staff analítico, el staff cliente y el
grupo cliente. Éste último está constituido por todas las personas que
participan en la intervención.
La base del dispositivo está en trastornar, descomponer, el recorte espacio-
temporal de los intercambios, desestructurar el organigrama y
desinstitucionalizar al grupo cliente.
Las técnicas que van en este sentido son:
Socialización de la contratación y la encomienda.
Desaparición de las cajas negras (reuniones entre los staff)
Restitución dentro del grupo de la asamblea de la información obtenida por
fuera.
Construir, si no está claro, al staff cliente.
Construir, si no está claro, al grupo cliente
El campo de análisis no es el individuo ni el grupo. Se entiende al grupo
cliente como la resultante de infinitas determinaciones sociales que atraviesan
transversalmente al grupo cliente y cuya elucidación constituye el objeto del
socioanálisis.
A nivel conceptual, esto se traduce en la transposición de un campo de análisis
macro social y uno de intervención micro social, delimitado en tiempo y espacio.
Se construye este como una encrucijada de nociones y conceptos, cuya unidad está
dada en los orígenes anti- institucionales de la práctica del análisis
institucional.
Encomienda y demanda: Esta dicotomía marca la oposición entre aquellos que
dirigen y aquellos que son dirigidos. La encomienda es la demanda del staff
cliente, constituida como privilegiada dentro de una serie de demandas múltiples
y contradictorias que surgen en el interior de un establecimiento. Es una
demanda que recubre otras tantas que fueron negadas, curvadas, desplazadas o
resignificadas.
El analista intentará recorrer el camino inverso y decontruir el encargo hacia
las múltiples demandas que le dieron origen. La encomienda es posible, por que
existe una suposición de saber en el analista, supone la idea de que el
socioanálisis actúe en cierto sentido, que mantenga una significación dominante
de los vínculos sociales y se sostenga como especialista que pronto se
transforma en juez. La esencia del socioanálisis está en rechazar ese mandato
social.
La emergencia de las demandas está dada por los lugares e implicaciones
específicas de los actores del establecimiento.
El análisis de la implicación es lo que nos permite realizar históricamente
nuestras verdades, abriendo en el terreno mismo la posibilidad de reflexión
sobre nuestro entendimiento. La contratransferencia institucional no involucra
sólo la relación analista- cliente sino también toda la existencia del terapeuta
que se pone en juego en la respuesta. Implica el hecho de verse a uno mismo como
portador de instituciones. La implicación pone fin a la neutralidad. Estamos
siempre inmersos en el campo de análisis. Así como los analizadores dan cuenta
de la política fragmentada la implicación permite que entre en juego lo
imaginario. El analista no debe tratar de sustraerse de los efectos
analizadores.
La implicación puede ser:
à Primaria:
del investigador con su objeto de estudio
del investigador con las instituciones
del investigador con el mandato social
à Secundarias:
Socio históricas, de los modelos epistemológicos, etc.
De la escritura o de cualquier medio usado para expresarse.
Una clasificación anterior de las implicaciones las cataloga en:
Implicación institucional: relaciones que existen conciente o inconscientemente
entre el actor y el sistema institucional
Implicación práctica: Relaciones reales que el actor mantiene con la base
material de las instituciones,
Implicación Sintagmática: Inmediata, propia de la práctica de los grupos, el
agenciamiento de los datos disponibles para la acción.
Implicación paradigmática: Implicación mediatizada por le saber y el no saber
sobre lo que es posible hacer, pensar, etc.
Implicación simbólica: El lugar en el cual todos los materiales gracias a los
cuales se articula la sociabilidad hablan de su función y de la sociabilidad
misma, del hecho de vivir juntos.
Autogestión: En un primer momento sirvió para analizar lo que estaba instituido
por la dinámica de grupos, los roles, etc. El proyecto autogestivo atacó esta
institución proponiendo la ausencia de coordinador. Será el grupo cliente el que
gestione el proceso de intervención socioanalítica, rompiendo con la idea de
encuadre. Es la propia asamblea general la que determina sus tiempos, espacios y
condiciones de trabajo.
En cierto momento la autogestión comenzó a cuestionar también el pago al staff
analítico, que se constituye como un analizador privilegiado, este fue un paso
fundamental.
Transversalidad: La verticalidad refiere a las relaciones sociales
institucionalizadas, jerarquizadas. La horizontalidad a las relaciones
inmediatas no mediatizadas por la institución o intentando huir de ella mediante
la transparencia de la intervención- individual. La autonomización de la
verticalidad nos conduce a un nivel ideológico, a una visión del grupo alienado,
reificado, de las relaciones sociales vivas (contradictorias). La autonomización
de la horizontalidad nos lleva a una relación libidinal donde no existe nada más
allá de lo inmediato, que implica una abstracción de otras dimensiones.
Cualquiera de los dos casos conducirá a un grupo- objeto.
La elucidación de la relación entre verticalidad y horizontalidad en un grupo es
su coeficiente de transversalidad.
Decontruir las relaciones verticales y horizontales y construir las relaciones
de transversalidad inconscientes, ignoradas o desconocidas que revelan el
análisis de la encomienda y la demanda, es objeto fundamental del socioanálisis.
Este tiene enfrente un colectivo que representa, por su constitución, los
atravesamientos del sistema social completo, que constituyen de inicio su propio
objeto de elucidación. Al analizar el coeficiente de transversalidad nos damos
cuenta de que no es analizable desde la idea de establecimiento = institución,
ya que ésta aparece como una práctica social, como un proceso dinámico que está
constituido por diversas momentos y es una de las formas de praxis humana.
Al analizar la transversalidad no buscamos un equilibrio entre lo vertical u
horizontal, ya que este implicaría la ausencia de historia, sino la
confrontación, un conflicto por resolver o resuelto a nuestro pesar.
La transversalidad tiende a instaurarse cuando se efectúa una comunicación
máxima entre los diferentes niveles jerárquicos y sobre todo en los diferentes
sentido.
Analizador: Es toda aquella persona, situación o acción que deconstruye lo
instituido de la institución. El análisis es entendido como el efecto
analizador. Puesto que el analizador no puede existir sino en relación con las
diferentes posiciones y jerarquías presentes en el grupo cliente, el análisis es
necesariamente colectivo.
El analizador implica una denuncia o una develación de situaciones que implican
el no saber de los miembros respecto a la institución a la que pertenecen. Es
una máquina de descomponer, natural o construida, con los fines de investigar o
de intervenir.
Analizador construido: Son dispositivos de intervención que tienden a poner de
manifiesto durante su operación dimensiones y elementos normalmente autosabidos
(Ej.: autogestión del pago).
Analizador Natural: Cuando algo irrumpe en el interior del dispositivo de
intervención. Algo inesperado que pone de manifiesto elementos ocultos que
sostenían una forma de funcionamiento. Son los más violentos y suelen revelar
alianzas y relaciones que mantienen
una forma específica de implicación del grupo cliente y el staff analítico con
la institución.
Analizador Histórico: Son situaciones de explosión social, revoluciones y
movimientos sociales que tienden a un análisis institucional generalizado al
conjunto de la sociedad.
Los grupos pueden ser de base (horizontales), de trabajo (verticales) o de
acción (trasversales) estos últimos elaboran sus propias distancias con respecto
a la institución y pueden enunciar sus demandas.
Desviación: Es aquello que se corre de la normativa legal. La desviación implica
una descolocación frente a lo instituido, de allí su carácter analizador. La
desviación niega la universalidad de lo instituido.
Desviación ideológica: Se constituye en el mismo plano universal en el que está
la ideología que sustenta a la institución (por ejemplo cuestionar los objetivos
de la institución).
Desviación libidinal: Tiene que ver con las relaciones humanas dentro de la
institución. Muestra la represión y la reificación institucional desde un modo
poético. Opera por la vía de la trasgresión de las normas instituidas y al mismo
tiempo como subversión del sentido, haciendo aparecer en la institución la
dimensión del propio deseo.
Desviación institucional: Interpela cuestiones concretas, los canales de
comunicación instituidos, los sistemas de poder falsamente democráticos, etc. Se
dan sobre todo en formas de organización y funcionamiento alternativo. Cuando se
da de forma visible, se constituye como una “contra institución”.
Momentos de la institución
Momento universal: Positivo, instituido o ideológico. Es lo que ya está allí de
la institución, el sistema de normas y objetivos universales que sostienen y la
sostienen.
Momento particular: Negativo, instituyente o libidinal de la institución. Nos
aparece en las particularidades, en la multiplicidad de las demandas de la base
social de la institución, que muestra cómo no está unida por el consenso, sino
por múltiples factores que rebasan la ideología.
Momento Singular: Negativo de institucionalización u organizacional de la
institución, que nos habla de las formas de absorber en las prácticas dominantes
la acción de lo negativo, de los desviantes, mantiene el predominio de un
proyecto sobre todos los otros posibles.
En los establecimientos se entrecruzan segmentariamente una infinidad de
instituciones.
Los modos de acción pueden ser institucionales (con respeto a la legalidad) no-
institucionales (ilegales o transgresores) o contra institucionales
(alternativas al orden instituido constituyendo nuevas formas sociales).
Efectos
Efecto Lukacs: Al desarrollase las ciencias ahogan el conocimiento respecto a
sus orígenes sociales y el desconocimiento social es un producto de la ciencia.
Efecto Weber: La sociedad, al complejizarse, tiende a volverse opaca a los
individuos que la componen.
Efecto Mulmann: La institucionalización de un movimiento social está en función
del fracaso de la profecía que daba contenido y fuerza al movimiento. La
institución aparece como una negación de la ideología, o si se quiere, la
institución es el cadáver del movimiento.
Efecto Heisenber: Todo procedimiento de conocimiento está determinado por la
posición del observador y cómo éste produce los fenómenos que luego analizará.
Efecto caliente- frio: Los momentos sociales calientes son el horizonte y la
negación del análisis institucional como actividad especializada.
Loureau: El análisis institucional Cap. 7
No se puede separar el análisis de la intervención. El sistema de referencia del
análisis institucional está determinado por la presencia física de los analistas
en cuanto actores sociales en una situación social y por la presencia material
de todo el contexto institucional. La situación analítica se construye a través
de una hipótesis y los instrumentos de análisis.
Hipótesis: Mediante un análisis de la situación es posible descifrar las
relaciones que los grupos y los individuos mantienen con las instituciones, esta
dilucidación pone de relieve que el vínculo social es ante todo un
acondicionamiento del no saber de los actores respecto de los social.
Instrumentos de evaluación
1.Segmentariedad: La unidad positiva de todo agrupamiento social se apoya en un
consenso o en una regla exterior al agrupamiento o a ambos a la vez. El consenso
puede ser el sentido común, o la creencia en común, el reglamento puede ser más
o menos explícito. En todos los casos es la unidad positiva del agrupamiento la
que le da su carácter de formación social.
La acentuación de las particularidades de los individuos produce la negación, a
veces absoluta, de la idea misma de comunidad.
Se advierte que la unidad de los agrupamientos es pluralista y heterogénea. Los
individuos yuxtapuestos no constituyen un agrupamiento: lo que da su unidad de
formación y su forma al agrupamiento es la acción recíproca y a menudo oculta de
una multitud de grupos fragmentarios en el interior del agrupamiento. Los
individuos no deciden en abstracto vivir o trabajar juntos, pero sus sistemas de
pertenencias y sus referencias a numerosos agrupamientos actúan de tal modo que
pueden constituirse nuevos agrupamientos, agregándose así los sistemas de
pertenencia y de referencia ya ahí que al mismo tiempo niegan en diversos
grados, puesto que los sistemas de pertenencia y de referencia anteriores
entrañan en general oposiciones y criterios exclusivos, los cuales sin embargo,
son obligados a fundirse en la multitud de diferencias. Este carácter singular
de los agrupamientos detectado por la intervención socioanalítica, toma el
nombre de segmentariedad.
2. Transversalidad: Se puede definir la transversalidad como el fundamento de la
acción instituyente de los agrupamientos, en la medida que toda acción colectiva
exige un enfoque dialéctico de la autonomía del agrupamiento y de los límites
objetivos de esa autonomía. La transversalidad reside en el saber y el no saber
del agrupamiento con respecto a su polisegmentariedad. Es la condición
indispensable para pasar del grupo objeto al grupo sujeto.
3. Distancia institucional: Se define como el componente objetivo y subjetivo de
la conciencia que los actores tienen de su no integración, de la insuficiencia
de sus sistemas de pertenencia y sobre todo de la falta de transversalidad de la
acción del agrupamiento determinado al que pertenecen.
4. Distancia práctica: Es la distancia que existe entre las técnicas y la
comprensión que tenemos de ellas.
5. Implicación institucional: El conjunto de relaciones conscientes o no, que
existen entre el actor y el sistema institucional. La segmentariedad y la
transversalidad tienden a separarlos mientras que la ideología procura
uniformarlos.
6. Implicación práctica
7.Implicación sintagmática,
8. Implicación paradigmática
9. Implicación simbólica.
10 Transferencia institucional
Lapassade: Socioanálisis y potencial humano. Cap 2.
Si el análisis institucional toma al pié de la letra los pedidos de
intervención, se convierte en un análisis organizacional, que no toma ni
siquiera en cuenta las organizaciones como proceso, sino como producto, sistema
y disposición instrumental, como un conjunto práctico organizado para
determinados fines. Para que haya análisis institucional, es preciso que la mira
del análisis sea lo que da sentido a la organización.
Institución es lo que hace que se mantenga unida la máquina social y hasta se
reproduzca y, además, con la vertiente de lo instituido que remite a las formas
universales de las relaciones sociales.
La institución es ante todo un sistema de Reglas, normas y costumbres
instituidas (las que se encuentran en la sociedad). Pero en la institución
existe también lo instituyente, que puede cuestionar a las instituciones. El
cuestionamiento parte de la misma institución. La alienación social, significa
la autonomización institucional, la naturalización de aquello que no es sino un
producto de la historia. Es a ese no saber al que cuestiona el socioanálisis.
Lo institucional no es un nivel de análisis, porque en sí atraviesa todos los
niveles de las formaciones sociales, debe definirse por lo tanto en su
transversalidad.
La ilusión institucional y el desconocimiento, son necesarios para que se
mantenga el sistema social, para la estabilidad de las relaciones sociales
dominantes, que las instituciones producen y reproducen.
Una sociedad instituye un conjunto organizado de relaciones sociales mediante un
hacer instituyente que se apoya en el hecho de que ya existe una sociedad
instituida cuando el nuevo hacer instituyente las transforma.
No todas las instituciones son nuevas, pero sus articulaciones y relaciones
sociales, su equilibrio y su poder, cambian. Las instituciones presentan una faz
oculta que es la que el socioanálisis pretende sacar a la luz. En este sentido
se puede hablar de represión social, lo que se censura es la alienación y la
voluntad de cambio, y lo reprimido retorna en las crisis sociales.
El cambio institucional se define por el deterioro o la destrucción de lo
instituido . El deterioro se relaciona con las formaciones de los conjuntos
sociales, el principio es la mortalidad y la historicidad de las instituciones.
La destrucción proviene de los procesos revolucionarios que dan lugar a otras
instituciones que pueden en su comienzo presentarse como contra instituciones.
En la dinámica social se produce un proceso permanente de simbolización tal que
lo macro-social se proyecta y reproduce en lo microsocial. Se denomina
simbolización institucional al hecho de que toda institución regional reproduce
el conjunto del sistema institucional. Esto remite a la definición de
institución por la transversalidad de las instancias, esta es simbólica en la
medida en que resume el conjunto de la formación social.
El análisis institucional apunta al esclarecimiento dentro de los grupos y las
formas sociales, del inconsciente político a partir de los analizadores.
Loureau y Lapassade: Claves de la sociología. Cap 11.
El objetivo de la intervención organizadora puede ser producir una crisis en
frío para facilitar los cambios organizacionales. Existe una intervención
socioanalítica cuando se cumplen las siguientes operaciones.
Análisis de la demanda que comprende el encargo de staff cliente, su demanda
implícita y la demanda del grupo- cliente, compuesta por los miembros y usuarios
de la organización.
Autogestión de la intervención: Por el colectivo cliente (staff- grupo) deciden
horarios, numero de sesiones, ligazón entre las sesiones, etc. Hasta las
modalidades del pago del staff- analítico.
Regla de “libre expresión” o “decirlo todo”: Se trata de reconstruir en las
sesiones lo no- dicho institucional. Los rumores, los secretos, las filiaciones
sociales.
La elucidación de la transversalidad: Las particularidades de la filiación y de
adscripción atraviesan a la organización, pues el sistema social global, la
estructura de la sociedad, se refracta en la unidad microsocial de la
organización.
Elaboración de la contratransferencia institucional.
Construcción y elucidación de los analizadores
Hess: Los problemas de la instervención. Cap.2
La situación del sociólogo determina sus implicaciones con el establecimiento
que solicita la intervención. El sociólogo no puede negar su arraigo interno
cuando está en la organización de análisis. De cierta manera estas implicaciones
son incluso diferentes de las de los miembros de la organización en análisis,
las cuales permiten construir su estatuto de analista marcando una cierta
distancia con el cliente.
El sociólogo está profundamente implicado, incluso comprometido. Su trabajo en
el momento de la evaluación será dar cuenta de este compromiso. En trabajos a
largo plazo, la implicación crece con el paso del tiempo y la convivencia con la
institución.
Al utilizar el método socioanalítico, se está suponiendo que se puede hacer
emerger un saber sobre lo social que no podría ser liberado de otro modo. El
momento socioanalítico sobreviene cuando se encuentran reunidos los miembros del
grupo cliente y de staff, así como todas las personas que tienen que ver con el
establecimiento o el grupo social en análisis. Para que haya momento
socioanalítico, es preciso que todas estas persona se reúnan en una asamblea
general.
Ulloa: Análisis psicoanalítico de las instituciones
Toda institución está organizada sobre tres distribuciones:
Distribución del tiempo
Distribución del espacio
Distribución de las responsabilidades (roles y funciones)
Esta distribución significa, literalmente, elementos distintos articulados entre
sí, es decir, significa un cuerpo orgánico, que como tal posee diferentes
movimientos o sectores dinámicos.
Integración o dispersión a lo largo de toda la historia de la institución
Interjuego entre el contexto que reflejan y a la vez modifican.
Movimiento interno o circulación intra- institucional.
Pertenencia a la institución en tanto objeto real y simultáneamente como objeto
interno.
Interjuego integración dispersión
En toda institución se observa una tendencia a la integración orgánica, que se
da en el inicio entre los que podríamos llamar diferentes núcleos pre-institucionales.
Estos surgen de una comunidad y constituyen proyectos afines o semejantes que se
unen en un proyecto común.
Estos núcleos están representados, en general, por personas o agrupaciones que
tienden a fusionarse. En esta unión participan elementos racionales de beneficio
común y elementos de naturaleza emocional, con diferentes contenidos y
diferentes grados de concientización.
Se puede identificar esta tendencia integradora con la pulsión de vida.
Los núcleos pre-institucionales unidos en un proyecto único, serán también
posteriormente, el origen de la tendencia opuesta, la dispersión, dando origen
al surgimiento de corrientes especializadas que favorecen el crecimiento y la
complejidad de la organización y también poniendo en peligro de destrucción a la
institución. (Tánatos)
La primacía de esta tendencia a la destrucción parece guardar estrecha relación
con el grado de no explicitación y ulterior negación de las diferencias que
inicialmente presentaban los núcleos pre-institucionales.
Algo característico que puede tomarse como indicador de la existencia reprimida
y enquistada de desacuerdos importantes, es la tendencia sistemática bandos
rivales, sin verbalización de las reales dificultades.
En la medida que estos núcleos continúan no explicitados, frente a cualquier
crisis o emergencia se produce una regresión a los mismos, originando una
modalidad de conflictos que repiten en mayor o menor grado aquellos conflictos
primitivos.
Lo más notable es que las generaciones o camadas posteriores tienden a
reproducir y expresar como una herencia cultural problemas que no les fueron
propios, siendo esto más probable cuando no hay verdadero conocimiento de la
crónica o historia de la organización.
Tal como ocurre con un neurótico de cuya historia el psicoanálisis puede extraer
el sentido de sus síntomas, en una institución el mismo método sirve para
desentrañar en parte el sentido de su tendencia tanática desorganizativa.
El índice más evidente de una buena regulación de ambas tendencias está dado por
la aparición de grupos formales que colectivamente detentan y regulan el poder,
y asumen las responsabilidades dentro de la institución. Un buen indicador es
que los escalones institucionales se transforman en grupos de trabajo con
interacción real. Estos grupos revisten, además, el carácter de entidades
formales dentro de la organización. Esto es importante porque frecuentemente un
indicador de crisis es el predominio de grupos naturales de contenido altamente
emocional y de existencia no formal, es decir, grupos que se reúnen fuera de la
institución.
Hay una situación observada con bastante regularidad: en un momento se alcanza
un alto grado de eficacia, pero la tendencia integradora no se acompaña de una
expansión hacia el afuera. Lo cierto es que este organismo se ha convertido en
un organismo denso, donde los integrantes han ido adquiriendo gran experiencia y
el crecimiento de los escalones subalternos lleva a que por sus méritos puedan
aspirar a ascender. No hay un crecimiento sino una ruptura sistemática en
organizaciones paralelas, a pesar de que antes de la crisis aparentaran una gran
productividad.
La explicación debe tener relación con situaciones de sobreprotección dentro de
la organización, lo cual hace que los integrantes tiendan a idealizarla,
estableciendo una relación dependiente con la misma que les impide abandonarla.
Circulación entre la institución y el contexto comunitario
El mejor indicador de esta interacción es el índice de efectividad, que puede
definirse como el grado de coincidencia y logro que existe entre los objetivos
explícitos y posibles de la organización y los resultados reales. Considera
también el grado de racionalidad entre los fines propuestos y los medios puestos
en juego para alcanzarlos.
Las instituciones mejor adaptadas tienden a reflejar y dramatizar dentro de sus
propios límites al medio ambiente más amplio en el que se mueven. Este reflejo
no es pasivo y automático sino que se traduce en una acción creadora de nuevas
condiciones dentro de la comunidad y entonces puede decirse que la organización
está actualizada.
La inexistencia de esta actualización puede degenerar o en una organización
referida a tradiciones arcaicas o una institución que pretende funcionar sobre
supuestos irreales propios de un futuro lejano. Son de algún modo estas últimas
organizaciones maníacas.
Circulación intra- institucional
Cuando la comunicación esta coartada en su libre juego, como ocurre cuando es
unidireccional, surgen en la institución diferentes formas de clandestinidad
(rumores, chistes, graffitis) y en general una producción una cultura de gran
acción normativa sobre los integrantes de una institución. No necesariamente
debe darse esta ruptura a nivel vertical, sino que se da a también a nivel
horizontal.
Relación formal y fantaseada entre el individuo y la institución:
La normalidad o alteración en este movimiento está determinada por el grado y
tipo de pertenencia que aquel experimente en relación a ésta.
Existe una adecuada pertenencia cuando el individuo a la par que se siente
incluido en la institución, siente que ésta le pertenece en alguna medida.
Algunos individuos tienden a tomar la institución como soporte y andamiaje de su
vida y otros propenden a tomarla principalmente como instrumento o situación
instrumental para desarrollar su propio proyecto. Los primeros tienden a
resistir cualquier modificación en la institución ya que ello es vivido como una
amenaza para la propia identidad. Los segundos en cambio suelen ser con
frecuencia promotores de cambios básicos, imprimiendo en la organización su
propia identidad.
La pertenencia del sujeto se organiza en función del interjuego entre la
vinculación formal o real desempeñada y la vinculación con la institución como
objeto interno.
Papel de las articulaciones y las fracturas articulares en la dinámica
institucional
Si aceptamos la existencia de movimientos, debemos también aceptar que los
diferentes elementos móviles deben tener puntos de contacto donde se articulan
entre sí.
Las articulaciones son útiles para el trabajo institucional cuando presentan
alguna particularidad anormal. Una articulación patológica constituye una
fractura institucional.
Si bien todas las articulaciones están en relación con las normas
institucionales, es fácil percibir que el espacio generará normas más rígidas y
que el tiempo presentará mayor plasticidad, siendo los roles los que se
instrumentan con más elasticidad.
En general toda la organización de una institución está asentada en gran medida
en una adecuada y nítida distribución del tiempo, siendo precisamente las
perturbaciones que sufre esta distribución, lo que aparece como primeros
síntomas de un conflicto.
Roles básicos
Motor emocional: Aglutinador e impulsor del grupo
Pensador o teórico
Programador o administrador: Administrador y distribuidor del tiempo y la
prioridad de las tareas.
Realizador práctico: Tiende a realizar eficazmente la tarea parcial
indispensable en ese momento. El grupo sobrevive en los momentos difíciles por
él.
Gestor: Se ocupa principalmente de las relaciones con el exterior.
Estos cinco roles constituyen las característica que integran un líder único y
si en un grupo aparecen distribuidos entre sus miembros, es un índice de
autonomía y eficiencia del mismo. En cambio cuando varias de estas
características están sustentadas por una sola persona, lo común es que el grupo
tenga una baja autonomía y sea un grupo de dependencia que en el mejor de los
casos es una buena caja de resonancia para el líder.
Por otra parte puede darse el caso de que alguna de estas funciones no esté
cubiertas, lo cual incide en el pronóstico del grupo, salvo que se logre que los
roles no cubiertos lo sean por varios integrantes o por todo el grupo.
Lo característico aquí es que no se trata de roles que signifiquen una división
especializada de trabajo, sino una modalidad de comportamiento dentro del grupo.
El poder identificar esta modalidad, permite no sólo hacer un pronóstico sobre
el porvenir del equipo, sino categorizar algunas perturbaciones típicas en el
funcionamiento del grupo.
Cada modalidad da lugar a un tipo específico de figura patológica.
Motor emocional à Con mucha facilidad puede transformar su poder integrador en
todo lo contrario, sobre todo cuando tiene actitudes impulsivas.
Administrador o programador à Tiende espontáneamente a disciplinar el esfuerzo y
puede convertirse en un perseguidor superyóico.
Realizador prácticoà Suele ser visto menospreciadamente por el resto del grupo y
el mismo expresa un resentimiento por sus tareas.
Gestor à Suele sabotear las tareas que el mismo logro, ya que cuando deja de ser
el contacto único con el afuera y toma su lugar dentro del grupo, suele aparecer
el resentimiento y la frustración.
Resulta fácil identificar las articulaciones fracturadas, ya que es entorno a
ellas que se centralizan y expresan todas las manifestaciones sintomáticas de la
organización.
Una fractura se transforma en una pantalla utilizada por los integrantes de una
institución para defenderse de sus ansiedades de naturaleza psicótica,
proyectando, predominantemente, objetos parciales en el sentido que da Klein al
término.
Este es el primer paso y constituye lo oculto o latente de la patología
institucional, donde los integrantes realizan una proyección individual de sus
ansiedades prehistóricas.
En el segundo paso, la fractura que ha hecho de pantalla, se transforma en una
fuente generadora de ansiedad que se vuelve sobre los miembros de la
organización, que a su vez, tienden a adoptar conducta defensivas frente al
peligro de la re- introyección. Este segundo paso constituye lo manifiesto, o
sea, lo que habitualmente se denomina tensión institucional.
Las articulaciones adecuadas permiten que se proyecten objetos totales, sin que
se perturbe su identidad y que al introyectarse enriquecen al yo.
ULLOA
Institución como organismo, organizado en base a tres distribuciones ( ), con
objetivos a alcanzar y medios racionales para tal fin. Está regulada por un
código y normas de naturaleza explícita e implícita. Institución en movimiento.
geográfica (espacial)
de tiempo
de responsabilidad (roles y funciones)
Movimientos de la dinámica institucional:
interjuego integración- dispersión.
circulación entre comunidad e institución: las I reflejan y dramatizan el
contexto en que están incluidas, a su vez tienden a modificar ese contexto.
comunicación intrainstitucional.
relación fantaseada y formal entre individuos e institución: Entre el sujeto y
la I hay un vínculo fantaseado además del real.
Tt institucional -> repetición +/- encubierta de lo familiar en donde se puede
señalar: modalidad familiar (forma dependiente, rebelde) o modalidad fraterna
(competencia, celos)
En las I hay elementos móviles que poseen un punto de contacto -> Articulaciones
-> éstas pueden estar perturbadas: Fracturas donde se expresan las
manifestaciones sintomáticas, la patología de la I.
Fractura de la I: sus integrantes proyectan aspectos fragmentados del self.
Fractura como pantalla receptora de objetos internos ligados a primitivas
ansiedades (paranoides y depresivas, por ejemplo). Proyección: nivel latente.
PSICOLOGIA INSTITUCIONAL PSICOANALITICA: SUPERACION DEL “OBSTACULO”
ORGANIZACIONAL
Institución no coincide con de manera precisa con organización.
Ejemplo como psicólogo institucional en el dispositivo pediátrico: -tuvo como
resultado que se produjeran transformaciones en lo que Freíd denomina
“estructura libidinal”.
-objetivos: inventariar el repertorio de aquellas constantes fantasmaticas
alrededor de las cuales se juegan los conflictos y armonías que resuenan en el
ámbito analizado, aunque ellos estén (sobre) determinados , en ultima instancia,
por lo que se de en las dimensiones que son decisivas para un campo histórico
(socio-político-cultural).ubicar las cadenas de lealtades y rivalidades, las
redes de identificaciones, las ambivalencias, porque todo esto hace al sistema
por el que se transportan y reproducen, junto con el saber, las ideologías.
Los ejemplos quieren ilustrar como el psicólogo institucional puede verse
precisado atravesar los límites de la organización que lo contrata.
Lo que le otorga cierto privilegio al ámbito organizacional, para el psico
institucional tmb, es el hecho de que allí se precipita en formas estables la
libido colectiva, de modo que resulta estratégico como lugar de escucha y
operación para el psicoanalista.
Puede ocurrir que la intervención del psicólogo este planeada para incidir sobre
el sustrato fantasmatico de ciertos aspectos de un modelo que atraviese toda la
heterogénea trama discursivo-practico-institucional de lo que se ha dado en
llamar un dispositivo.
Otro modelo de intervención (en consultorio), puede bosqu