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Psicología Institucional

Resumen para toda la materia

Cátedra: Schejter

2° Cuat. de 2007

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DISPUTAS EN EL CAMPO DE LA SALUD MENTAL


Esta publicación describe el trabajo de campo realizado por alumnos de la cátedra en los siguientes dispositivos de trabajo en salud mental: Radio La Colifata, Frente de Artistas del Borda y Programa Cuidar Cuidando.

Una vez realizado éste, cuando se confrontaban los supuestos previos de cada grupo con la experiencia en terreno empezamos a calibrar la magnitud del efecto perturbador que producía esta experiencia en aquellos supuestos. Se imponía entender esos desajustes.

Esta distancia entre los supuestos previos y la experiencia en terreno, constituía una situación buscada desde la coordinación docente, cuyo objetivo es descentrar las miradas instituidas.

Dichas miradas o esquemas conceptuales, en gran medida, se configuran en el espacio de la Facultad, es decir, se desarrollan en relación a un orden institucional específico: con una historia, con sujetos que tienen pertenencias sociales, culturales y teóricas concretas, y que disputan entre sí. Nos preguntábamos: ¿De qué manera se pueden criticar estos esquemas conceptuales?

He aquí la hipótesis de trabajo: criticar - en el sentido de enriquecer, de construir una relación más rigurosa - las distintas miradas instituidas en la Facultad de Psicología, exige confrontarlas prácticamente con la lógica de las miradas de otros campos.

Así surge la idea de la publicación: crear mejores condiciones para incorporar a las actividades académicas de la Facultad, la reflexión, discusión y conceptualización de dispositivos de trabajo de diversos campos haciendo centro en la problemática y en las dimensiones de la psicología institucional

La temática: Modalidades comunitarias de trabajo en salud mental…

Nuestra primera pregunta fue: ¿qué entendemos por esto?

Una de las maneras que tuvimos de empezar a enfrentarla consistió en desplazar el qué hacia el cómo, es decir: ¿cuáles y como son las prácticas que se inscriben en esta temática?

Este desplazamiento llevó al proceso de análisis de los dispositivos e instituciones investigados por los estudiantes. Así, se fue perfilando el mapa, no de la temática en sí, sino de las relaciones que mantenemos - en el marco de la Facultad - con la temática, a través de los contactos establecidos con los dispositivos por docentes y alumnos.

Nuestra orientación intelectual nos llevaba a preguntarnos si estos dispositivos guardaban una relación entre sí, aparte de estar agrupados bajo un mismo título temático.

Es decir ¿están mutuamente determinados? ¿se inscriben en una historia particular? ¿disputan un mismo capital? ¿constituyen un espacio de relaciones más o menos autónomo?. En términos de Bourdieu ¿se trata de un campo?

Al mismo tiempo nos fueron impactando algunos dispositivos más que otros: nos atraía el tipo de experiencia de trabajo en salud mental que ponía en juego, donde cobraba centralidad la relación con un afuera de las disciplinas psicológicas o médicas, que tenía el efecto de redefinir estructuralmente las prácticas terapéuticas. Por esto mismos, cuestionaban fuertemente nuestra propia posición. Esta fue la primera razón, inconsciente en su momento, en la elección de los dispositivos que incluiría esta publicación.

La otra razón tuvo que ver con que todas estas experiencias se desarrollaban en el marco del hospital psiquiátrico, que se constituía para nosotros como espacio privilegiado para observar la confrontación de distintas perspectivas en el campo de la salud mental. El hospital psiquiátrico se nos presentaba como el núcleo duro del campo, de sus disputas. Y de nuestra posición.

Luego de realizar las entrevistas, se intenta señalar algunos aspectos que nos ayuden a una lectura institucional. Nuestra perspectiva de análisis indaga dimensiones que pueden orientar en la comprensión de una determinada forma organizacional, en este caso el hospital psiquiátrico. La organización entendida como un modo específico de comprender la realidad y de actuar sobre ella, construido históricamente y determinado por variables complejas.

Como los dispositivos presentados aparecen como innovadores dentro del marco del hospital psiquiátrico, y como permiten observar la confrontación de distintas perspectivas de trabajo en el campo de la salud mental, intentaremos situar elementos que nos permitan clarificar qué se disputa.

Acerca del campo: la disputa…

Nuestro primer supuesto es la pertenencia del hospital psiquiátrico como forma particular al campo de la salud mental, con el que mantiene relaciones de mutua determinación.

Nuestras principales preguntas son: ¿cuáles son las posiciones que ocupan los participantes del campo? ¿cuáles las inversiones realizadas? ¿en pugna de qué capital específico se establece la disputa? ¿por qué se disputa?

En términos generales, creemos que hay varios aspectos en que se expresa la disputa:

Entre disciplinas: por ejemplo psicoanálisis vs psiquiatría.
Adherencias a diferentes escuelas teóricas dentro de una misma disciplina
Las técnicas: en relación a la instrumentalización de terapéuticas.
Seguramente estos aspectos involucran disputas dentro del campo, pero no es directa su expresión en la práctica. En el caso del hospital psiquiátrico, pareciera que el dinamismo del campo queda como congelado por la pregnancia del funcionamiento instituido en él. Se podría hablar así de cierto estado patológico, vale decir, cierta unificación de las prácticas, cierta inmovilización.

Es abundante el material bibliográfico que examina los efectos iatrogénicos de las instituciones totales y sus efectos sobre los que desarrollan su práctica profesional en este ámbito. Es aquí donde ubicamos la importancia de los dispositivos trabajados en esta publicación, ya que con el aporte de otros campos - el arte, la comunicación social, el trabajo - introducen otra mirada.

¿Cómo entender esta articulación de campos tan disímiles? ¿Cómo pensar el cambio de perspectiva en la significación de loco igual encerrado, que por el accionar de los dispositivos muta y se transforma en artista o cuidador de animales.

De aquí se desprende una práctica que cuestiona el orden instituido y un sistema de significaciones acerca de la locura. La consecuencia es la distinción entre el problema psicopatológico y el aislamiento social: estos dispositivos no se proponen como terapias, aunque se proponen desarrollar un proceso de recuperación subjetiva a través de actividades que recuperen el lazo social.

Esta transformación de las prácticas y las significaciones lleva implícita una perspectiva institucional: no se incide en cada sujeto si no se incide en la institución, como dos partes de un mismo proceso. Lo que nos conduce a un objeto diferente: se da un pasaje donde ya no es el interno el único que necesita tratamiento, y hay un viraje a las dimensiones enfermantes de la organización hospital psiquiátrico.

Así, estos dispositivos incidirían por tres vías: en primera instancia, a nivel institucional, develando lo iatrogénico del tratamiento social de la locura; a nivel social, generando situaciones de trabajo, de espectáculos o de comunicación que permiten acercar y descubrir al semejando en el loco; y por otra parte, los afectos directos en lo referente a la recuperación del lazo social.

A su vez, lo novedoso de las prácticas puestas en juego da muestras de un proceso creativo, donde lo que se hace es articular dos elementos preexistentes: el zoológico, la creación artística y la comunicación social son existentes; el neuropsiquiátrico también. Faltaba que a alguien se le ocurriera su combinatoria. Y justamente, lo que permite modificar las posiciones más instituidas o anquilosadas del campo de la salud mental es el encuentro con la lógica de otro campo: de loco o inhabilitado a artista, comunicador u otra denominación. La lucha puesta en escena es por el poder de definir. Definir las reglas del juego (salidas, medicación, etc.) y qué es lo que cura. En última instancia qué padece y qué es el interno.

Como efecto, podemos inferir un cuestionamiento de ciertas significaciones sociales en relación a la locura y una modificación de las relaciones preexistentes en el hospital psiquiátrico y en el campo de la salud mental.

La institución de lo asilar…

Hipótesis de trabajo: estos dispositivos funcionan como analizadores de la institución de lo asilar, ya que descomponen lo que de lo contrario queda en el estatuto de lo naturalizado.

El carácter de analizador de estos dispositivos estaría dado porque permiten leen algo de las relaciones que se establecen en las prácticas instituidas en el manicomio.

Uno de los indicadores es que quedaría develada la contradicción de la organización manicomial, que se propone como asistencial pero aparece como la instrumentalización del aislamiento. Los dispositivos develan los aspectos cronificantes del sistema institucional.

Intuimos que este efecto cotidiano puede producir cuestionamientos en profesionales de los servicios, en los espacios inconscientes de la institución, sostenidos en el imaginario y que conllevan a prácticas estereotipadas. Hablamos de la percepción que se hace presente en el actor institucional en relación a lo impensado de su práctica. La práctica de los dispositivos señala la existencia de un sujeto más allá de un cuerpo a medicar y de una sintomatología a erradicar.

Asimismo existe un correlato en relación a la situación de aislamiento de los internos: con la jerarquización del vínculo social, a través de las actividades propuestas por los dispositivos, aparece la importancia del sujeto entendido como social allí donde había algo a encerrar.

De la neutralidad a la implicación…

Si bien empezamos hablando del hospital psiquiátrico nos damos cuenta de que empezamos a hablar de nosotros mismos, de nuestra actividad en la Facultad, de nuestra posición en el campo de la salud mental. La Facultad también tiende a organizarse evitando los efectos perturbadores de las prácticas del afuera, resguardada en una supuesta línea teórica, excluyendo otros modos de entender las cosas, que no nos permite establecer una relación abierta de intercambio, crítica y creativa con nosotros mismos y con los actores institucionales.




Bourdieu: Clase inaugural


Todas las proposiciones que hace la sociología pueden y deben aplicarse a los sujetos que hacen la ciencia. Aplicar la sociología a la sociología es un instrumento indispensable del método sociológico: uno hace la ciencia tanto en contra de su preparación como con su preparación.

La sociología debe tomar por objeto la lucha por el monopolio de la representación legítima del mundo social. Esa lucha de las clasificaciones que es una de las dimensiones de cualquier tipo de lucha de clases. La observación del sociólogo es también producto de toda la historia de las luchas simbólicas que han tenido como objeto la existencia y la definición de las clases y han contribuido a hacer las clases.

El conocimiento ejerce un efecto cada vez que una parte de la eficacia de los mecanismos cuyas leyes de funcionamiento estable dependen del desconocimiento es enfrentada, es decir cada vez que se enfrenta a los fundamentos de la violencia simbólica. Pues esta sólo puede ejercerse en el desconocimiento de las bases reales de la dominación.

Si hay una verdad, esta es que la verdad es un objeto de lucha, pero ésta sólo puede conducir a la verdad cuando obedece a una lógica tal que la única forma de vencer al adversario sea empleando contra el las armas de la ciencia y cooperando así al progreso de la verdad científica.

El principio de la acción histórica no es un objeto, no reside en la conciencia ni en las cosas, sino en la relación entre dos estados de lo social. Entre la historia objetivada de las cosas, en forma de instituciones y la historia encarnada en los cuerpos, en forma de disposiciones que denomino habitus.

Podría ser una ruptura decisiva sustituir la relación ingenua entre individuo y sociedad por la relación construida entre esos dos modos de la existencia social: Campo y Habitus.

Por un lado están las condiciones sociales de la producción de los protagonistas, o para ser más precisos de sus disposiciones duraderas y por otro la lógica específica de cada uno de los campos de encuentro en que comprometen estas disposiciones, el campo artístico, el político, el intelectual, etc.

Estas representan una configuración entre otras estructuras de relaciones. Esto supone que uno debe estar atento a las relaciones pertinentes que suelen ser invisibles o pasar inadvertidas a primera vista, entre las realidades directamente visibles, como las personas individuales, o las personas colectivas. Esta especie de inducción teórica hace posible la generalización sobre la base de la hipótesis de la invariación formal dentro de la variación material.

El pensar en términos de campo, supone una ruptura con la representación realista que lleva a reducir el efecto del medio al efecto de la acción directa que se efectúa en una interacción. La estructura de las relaciones constitutivas del espacio del campo es la que determina la forma que pueden revestir las relaciones visibles de interacción y el contenido mismo de la experiencia.

En las acciones siempre hay ciertos agentes, que a no ser que se excluyan del juego, no tienen más remedio que luchar por mantener o mejorar su posición en el campo, con lo cual contribuyen a imponer sobre todos los demás presiones a menudo percibidas como algo insoportable que nace de la coexistencia antagonista.

Los dominantes son, con mucha frecuencia aquellos que expresan las fuerzas inmanentes del campo, más que los que la conducen o las dirigen. Los campos sociales no son campos de fuerza sino campo de luchas destinadas a transformar o conservar estos campos de fuerzas. Y la relación que mantienen los agentes con el juego, forma parte del juego y puede ser el principio de su transformación.

Un campo, sólo puede funcionar si encuentra individuos socialmente dispuestos a comportarse como agentes responsables, a arriesgar su dinero, su tiempo, su honor y su vida, para perseguir las apuestas y obtener los beneficios que propone, los que de otro modo pueden parecer ilusorios y siempre lo son ya que descansan en la relación de complicidad ontológica entre el hábitus y el campo que es el principio del ingreso al juego, la adhesión, la ilusio.

En la relación entre el juego y el sentido del juego es donde se engendran las apuestas y se constituyen ciertos valores que aunque no residen fuera de esta relación se imponen en su interior con una necesidad y evidencias absolutas. Esta forma originaria de fetichismo es el principio de toda acción. El motor no está en el fin material o simbólico, ni en las presiones del campo, está en la relación entre el habitus y el campo que hace que el habitus contribuya a determinar aquello que lo determina.

La illusio, en el sentido de la inversión en el juego, sólo se convierte en ilusión en el sentido originario de la acción de engañarse, cuando se aprehende al juego desde afuera.

Es la sociedad la que da sentido a la existencia, que produce los agentes que se juzgan importantes para si mismos y para los demás. Sin ir tan lejos como Durkheim que dice “la sociedad es dios” yo diría “Dios no es nunca más que la sociedad” Lo que se espera de Dios no se puede percibir sino de la sociedad . Es la lucha por el reconocimiento social que libera de la insignificancia, una lucha a muerte por la vida y la muerte simbólica. El juicio de los otros es el juicio final y la exclusión social es la forma concreta del infierno.

Bourdieu: La lógica de los Campos
Pensar en términos de campo significa pensar en términos relacionales. Lo que existe en el mundo social son relaciones; no interacciones o vínculos ínter subjetivos entre agentes sino relaciones objetivas.
En términos analíticos el campo puede definirse como una red o configuración de relaciones objetivas entre posiciones. Estas posiciones definen objetivamente su existencia y en las determinaciones que imponen a sus ocupante, ya sean agentes o instituciones, por su situación actual y potencial en la estructura de la distribución de las diferentes especies de poder (capital) cuya posesión implica el acceso a las ganancias específicas que están en juego dentro del campo.
En las sociedades altamente diferenciadas el cosmos social está constituido por el conjunto de estos microcosmos sociales relativamente autónomos, espacios de relaciones objetivas que forman la base de una lógica y una necesidad específicas, que son irreductibles a las que rigen los demás campos.

Se puede comparar el campo a un juego. Así, tenemos las apuestas, que son en lo esencial, resultado de la competición entre los jugadores; una inversión en el juego (illusio): los jugadores están atrapados en el juego. Y si no surgen entre ellos antagonismos a veces feroces, es porque otorgan al juego y a las apuestas una creencia, un reconocimiento que no se pone en tela de juicio. (la creencia de que el juego vale la pena ser jugado) y esta colusión forma la base de su competición y sus conflictos. Disponen de triunfos, esto es de cartas maestras cuya fuerza varía según el juego (es la jerarquía de los capitales económicos, culturales, sociales y simbólicos) que se modifican según los distintos campos.

Un capital es el factor eficiente en un campo dado; como arma y como apuesta; permite a su poseedor ejercer un poder, una influencia, por lo tanto existir dentro del campo. (capital: fichas para apostar).

Los límites del campo se encuentran en el punto en el cual terminan sus efectos. Por consiguiente debemos intentar medir el punto en que estos efectos estadísticamente detectables disminuyen o se anulan.

La dinámica del campo radica en la configuración particular de su estructura, en la distancia o en los intervalos que separan a las diferentes fuerzas específicas que se enfrentan dentro del mismo. Las fuerzas que son activas en el campo son aquellas que definen el capital específico.

En tanto que campo de fuerzas actuales y potenciales, el campo es igualmente campo de luchas por la conservación o la transformación de la configuración de dichas fuerzas. Además como estructura de relaciones entre posiciones de fuerza el campo subyace y orienta a las estrategias mediante las cuales los ocupantes de dichas posiciones intentan individual o colectivamente mejorar o mantener su posición. Las estrategias de los agentes dependen de su posición es decir, de su distribución de capital específico. También de esto depende su punto de vista.

En el campo los agentes luchan, son históricos. Cuando el dominante logra aplastar o anular las resistencias y las reacciones del dominado, la luchas dialécticas del campo tienden a desaparecer y este se aproxima a la idea de aparato. Estos representan un caso extremo y patológico de los campos, pero se trata de un extremo que nunca se ha alcanzado.

El campo es escenario de relaciones de fuerza y de luchas encaminadas a transformarlas y por consiguiente en campo permanente. La coherencia que puede observarse en un estado dado del campo, su aparente orientación hacia una función única, es resultado de una lucha y de una competencia, esto marcaría una primer diferencia con la noción de sistema, más ligada a lo organicista y al funcionalismo. Una segunda diferencia importante estriba en que un campo no está integrado por componentes. Cada subcampo posee su propia lógica, reglas y regularidades, cada etapa de la división de un campo, conlleva un verdadero salto cualitativo. Por último las fronteras de los campos son dinámicas.


El análisis en términos de campo implica tres momentos necesarios e interrelacionados:


Analizar la posición del campo en relación al campo del poder.
Establecer la estructura de las relaciones entre las posiciones ocupadas por los agentes o instituciones que compiten dentro del campo.
Se deben analizar los hábitus de los agentes, los diferentes sistemas de disposiciones que estos adquirieron mediante la interiorización de un tipo determinado de condiciones sociales y económicas y que encuentran, en una trayectoria definida dentro del campo considerado, una oportunidad más o menos favorable para actualizarse.


Las determinaciones que pesan sobre los agentes de un campo nunca se ejercen directamente sobre ellos sino sólo a través de la mediación específica constituida por las formas y las fuerzas del campo. Es decir, después de haber sufrido una reestructuración, la cual es tanto más importante cuanto más autónomo sea el campo, esto es, cuanto más capaz sea de imponer su lógica específica.

Lo que legitima el derecho a ingresar a un campo es la posesión de una configuración particular de características. Una de las metas de la investigación es estudiar esa configuración, es decir, las formas de capital específico.

Los agentes sociales no son partículas mecánicamente arrastradas y empujadas por fuerzas externas. Son portadores de capital y según su trayectoria y la posición que ocupan en el campo en virtud de su dotación de capital propenden a orientarse activamente, ya sea hacia la conservación de la distribución del capital o a su subversión.

Las relaciones entre los campos nunca se definen de una vez y para siempre.


El estado sería un conjunto de campos, donde se llevan a cabo luchas cuyo objetivo sería acceder al monopolio de la violencia simbólica legítima, es decir, el poder de construir e imponer como universal y universalmente aplicable un conjunto de normas coercitivas.

Bourdieu: Habitus, illusio y racionalidad


Para entender la noción de interés, es menester advertir que esta no se opone a la del desinterés o la gratitud, sino también a la indiferencia. Ser indiferente significa no sentirse motivado por el juego. La indiferencia es un estado de no preferencia y al mismo tiempo, un estado de conocimiento en el cual soy incapaz de distinguir entre las apuestas propuestas.

La Illusio es lo contrario: refiere al hecho de estar involucrado, de estar atrapado en el juego y por el juego, es aceptar que tiene un sentido, que sus apuestas son importantes y dignas de ser emprendidas.

Cada campo define y activa una forma específica de interés, una illusio específica como reconocimiento tácito del valor de las apuestas propuestas en el juego y como dominio práctico de las reglas que lo rigen. Además este interés específico implícito en la participación en el juego se diferencia del acuerdo con la posición ocupada en él.


Hay tres clases fundamentales de capital: el económico, el cultural y el social. A estas tres formas hay que añadir el capital simbólico, que es la modalidad adoptada por una u otra de dichas especies cuando es captada a través de las categorías de percepción que reconocen su lógica específica o, lo que es lo mismo, desconocen su carácter arbitrario de su posición y acumulación. Al capital cultural habría que denominarlo en realidad capital imformacional y que existe bajo tres formas, en los estados incorporado, objetivado e institucionalizado. El capital social es la suma de los recursos, actuales o potenciales, correspondientes a un individuo o grupo, en virtud de que estos poseen una red duradera de relaciones, conocimientos y reconocimientos mutuos más o menos institucionalizados, es decir, la suma de los capitales y poderes que semejante red permite movilizar.


El habitus es un sistema socialmente constituido de disposiciones estructuradas y estructurantes, adquirido mediante la práctica y siempre orientado hacia funciones prácticas.

No se trata de una costumbre repetitiva y mecánica sino de una relación activa y creadora con el mundo (arte/maestría).

Las acciones humanas no son reacciones instantáneas a estímulos y la más insignificante reacción de una persona ante otra persona, está preñada de toda la historia de ambas, así como de su relación. El conocimiento de los estímulos no permite entender gran cosa de las resonancias y los ecos que ellos suscitan, si no se tiene idea alguna del habitus que los selecciona, constituye y preña en cierta forma de toda la historia de la cual uno mismo está preñado.

Hablar de habitus es plantear que lo individual, incluso lo personal, lo subjetivo, es social, a saber, colectivo. El habitus es una subjetividad socializada.

La relación entre el habitus y el campo es ante todo una relación de condicionamiento; el campo estructura el habitus, que es producto de la incorporación de la necesidad inmanente de este campo a un conjunto de campo más o menos concordantes, pero también el habitus contribuye a construir el campo como mundo significante, dotado de sentido y de valía.

La realidad social existe dos veces, en las cosas y en las mentes, en los campos y los habitus, dentro y fuera de los agentes.

Sólo la noción de habitus puede explicar el hecho de que sin ser propiamente racionales, los agentes sociales sean razonables, no sean insensatos, no cometan locuras. Ellos son mucho menos extravagantes o ingenuos precisamente porque han interiorizado al término de un prolongado y complejo proceso de condicionamiento, las oportunidades objetivas que les son ofrecidas y saben identificar el porvenir que les corresponde mediante la anticipación de practicas que les permiten reconocer de inmediato aquello que se impone sin mayor deliberación como “lo que se debe hacer”.

El habitus no es el destino, siendo producto de la historia es un sistema abierto de suposiciones enfrentado a experiencias nuevas y en consecuencia afectado por ellas. Es perdurable, pero no inmutable. Aunque la mayoría de las personas están estadísticamente destinadas a encontrar circunstancias similares a las cuales originalmente moldearon su habitus, por tanto, a vivir experiencias que reforzarán esas disposiciones.

Pero esto no es todo: el habitus se revela solamente en relación con una disposición determinada, según el estímulo puede generar prácticas diferentes e incluso opuestas.

El concepto de habitus deja en claro que los agentes son producto de la historia de todo el campo social y de la experiencia acumulada en el curso de una trayectoria determinada en el subcampo considerado.

Los agentes sociales determina activamente, mediante categorías de percepción y apreciación social e históricamente constituidas, la situación que los determina.

La relación entre campo y habitus, concebidos como dos modos de existencia de la historia, permite fundamentar una teoría de la temporalidad que rompo simultáneamente con la visión metafísica que considera el tiempo como una realidad en si y con una filosofía de la conciencia.


Bourdieu: Delegación y el Fetichismo Político.


El representante existe porque representa (acción simbólica), El grupo representado, simbolizado, existe y hace existir a su vez al representante como representante de un grupo. Se ve en esta relación circular la raíz de la ilusión que hace que, en el limite, el portavoz pueda aparecer y aparecerse como causa sui, puesto que es la causa de lo que produce su poder, ya que el grupo que le otorga sus poderes no existiría – en tanto que grupo representado- si no estuviese allí para encarnarlo.

Los individuos se constituyen como grupo, pero perdiendo el control sobre el grupo en y por el que se constituyen. Hay una suerte de antinomia inherente a los políticos que obedece al hecho de que los individuos no pueden constituirse en grupo, es decir en fuerza capaz de hacerse oír y de ser escuchada, sino desposeyéndose en provecho de un portavoz. Es necesario siempre arriesgar la alienación política para escapar de la alienación política.

Se podría simplificar y decir que los dominantes existen siempre, mientras que los dominados no existen más que si se movilizan o se dotan de instrumentos de representación.

El trabajo de la delegación, al ser olvidado e ignorado, se vuelve el principio de la alienación política.

El grupo existe cuando se ha dotado de un órgano permanente de representación, dotado de la plena potencia que lo hace capaz de sustituir al grupo serial, hecho de individuos separados y aislados, en renovación constante, no pudiendo actuar hablar sino por ellos mismos.

El mandatario está de alguna manera, en una relación de metonimia con el grupo, es una parte del grupo que puede funcionar en tanto que signo en el lugar de la totalidad del grupo.

En la medida en que la mayor parte de los hechos de delegación, los mandantes hacen un cheque en blanco a sus mandatarios, no sería sino porque ignoran a menudo las cuestiones a las cuales el mandatario deberá responder. Cuanto más desposeídas son las personas, culturalmente sobre todo, más obligadas están a confiar en los mandatarios para tener una palabra política.

Los individuos aislados, silenciosos, sin palabra, que no tienen capacidad ni poder para hacerse escuchar, son colocados ante la alternativa de callarse o ser hablados.


La auto consagración del mandatario


Para poder identificarse con el grupo, el mandatario debe de alguna manera anularse en el grupo, entregar su persona al grupo. No existir sino por el grupo. La usurpación del mandatario es necesariamente modesta.

El misterio del ministerio no actúa sino a condición de que el ministro disimule la usurpación afirmándose como simple y humilde ministro. La desviación en provecho de la persona de las propiedades de la posición, no es posible sino por la razón de que disimula: es la definición misma del poder simbólico. Un poder simbólico es un poder que supone el reconocimiento, es decir, el desconocimiento de la violencia que se ejerce a través de él. Por lo tanto, la violencia simbólica del ministro no puede ejercerse sino con esa suerte de complicidad que le otorgan por el efecto del desconocimiento que alienta la delegación.

El efecto oráculo es aquel que permite al portavoz hablar al grupo en nombre del que habla, hablando así con toda autoridad de este ausente inasible: anulándose completamente en provecho del pueblo. Cuando me vuelvo nada me vuelvo todo, no soy nada más que el mandatario de dios o del pueblo.

El efecto oráculo es esa suerte de ventriloquia usurpadora que consiste en hacer hablar a aquellos en nombre de quienes se habla, en hacer hablar a aquellos que dan el derecho a hablar. La usurpación reside en el hecho de afirmarse como capaz de hablar en “nombre de”, que autoriza el pasaje del indicativo al imperativo. Supone el pasaje de lo individual a lo colectivo, principio de toda coacción reconocida o irreconocible. El efecto de oráculo es lo que permite al portavoz autorizado autorizarse por el grupo que lo autoriza para ejercer una coacción reconocida, una violencia simbólica sobre cada uno de los miembros aislados del grupo. Si soy el colectivo hecho hombre, no hay más que obedecer.

La impostura legítima no se logra sino porque el usurpador no es un calculador cínico, que engaña conscientemente al pueblo, sino alguien que se toma, con toda su buena fe, por algo distinto de lo que es.

Uno de los mecanismos que hacen que el doble juego funcione es que los intereses de los mandantes coinciden en gran medida muchas veces con los de los mandados, lo que crea la falsa ilusión en el mandatario de que no tiene intereses más allá de los de los mandantes. Las personas que sirven bien a los mandantes, son personas que se sirven sirviéndoles. Si es necesario hablar de interés, es porque la noción tiene una función de ruptura con la lógica del desinterés, que es la ideología de los clérigos de todas las especies.

El efecto de la metonimia permite la universalización de los intereses particulares de las personas influyentes de los partidos, la atribución de los intereses del mandatario a los mandantes ,que presuntamente representa.

Los aparatos burocráticos adhieren a los que más adhieren a él, porque son los que controla mejor. En realidad tienen éxito no porque son más ordinarios, sino porque no tienen nada de extraordinario, nada fuera del aparato, nada que lo autorice a tomarse libertades con respecto al aparato.

Lo aparatos se consagran a personas seguras porque no tienen nada por lo cual oponerse al aparato.



BOURDIEU: Rompe con la tendencia sociológica de ver lo social como algo externo

Campo

Es lo social.

Red de relaciones objetivas entre distintas posiciones de fuerza (dominación, sobordinación, homología, etc.). “Son producto de la I/ de lo social en las cosas”
Campo de fuerzas actuales o potenciales. Luchas por conservación o transformación de las fuerzas -> apropiarse de ganancias ->sitio de cambio permanente
“Quienes dominen un determinado campo pueden hacerlo funcionar en su beneficio, pero siempre deben tener en cuenta protestas, resistencias y pretensiones de dominados”

Divide lo complejo de lo social en distintos campos: educativo, salud, artístico, jurídico, religioso, económico, etc, los cuales obedecen a distintas lógicas, reglas y regularidades específicas.

Sus límites no pueden determinarse a priori, son fronteras dinámicas, están allí donde terminan sus efectos.


Habitus

“Es una subjetividad socializada”: Lo individual, lo personal y subjetivo, es social y colectivo; es la incorporación de lo social. Se genera por vivir en el seno de una I/.

“Son sistemas perdurables y transponibles de esquemas de percepción y acción resultantes de la I/ de lo social en los cuerpos” ->Posibilita ver la realidad de una manera determinada. Son prácticas, “lo que me sale y como me sale”.

El Campo estructura el Habitus (R de condicionamiento) y el Habitus contribuye a construir el campo como mundo significante (R de conocimiento)


Capital

RR capaces de ser usados por los agentes para sostenerse como participantes de lo que ese campo involucra. Factor eficiente en un determinado campo, solo existe en R con un campo, arma que permite ejercer un poder y una influencia.

Plantea distintas formas de capital: económico, cultural <capital informacional>, social <red duradera de Rs, conocimiento y reconocimiento mutuo> y simbólico.

Dichas formas tienen # jerarquías según los # campos: “el valor relativo de las cartas varía según los campos”.

Los jugadores: su fuerza depende de la estructura global de capital. (fichas de # colores => # capitales que posee => su fuerza depende del volumen global de sus fichas).

Pueden: a. Incrementar o conservar su capital (fichas) o b. Intentar transformar las reglas del juego (cambio del valor relativo de las fichas), desacreditar capital de adversarios.


Illusio

Los jugadores otorgan al juego y a las apuestas creencia y reconocimiento, apuesta a que vale la pena jugar en ese campo, que el juego es digno de ser jugado, independientemente de la posición en la que se esté.


* Violencia simbólica: Modo de dominación. Verdad que impone cierto campo. Para que tenga efecto tiene que ser Icc.

* Poder: concebido como una sustancia que algunos poseen, conservan o transmiten. El poder como sustancia está situado en algún sitio. Habrá que preguntarse si viene de arriba (sentido común) o de abajo (dominados)



Enriquez: Castoriadis: Un hombre en una obra


La sociedad hace a los individuos pero no solo ella no es más que los individuos que la habitan sino que no puede hacerlos totalmente como ella desea que sean (seres heteronomos) pues encuentra en la psique por más sujeta que esté a la formulación social, una resistencia que le permite preservar su núcleo monádico. La encarnación de los individuos en la sociedad es siempre fragmentaria, los procesos psicogenéticos no son reductibles a los procesos puramente sociales. Es necesario plantear la existencia de lo social y de lo psíquico.

Si la sociedad es la obra del imaginario radical instituyente, si de hecho siempre es auto creación, auto alteración, siempre en transformación en la historia. Ello no impide que esta sociedad vaya más o menos a cristalizarse en formas instituidas a partir de las cuales va a tratar de fabricar al individuo y en esas condiciones permitirle sublimar, es decir investir objetos socialmente valorizados pero al mismo tiempo contener, constreñir la imaginación de la psique, obligar al individuo a pensar en términos “conjuntistas identitarios” e impedir al individuo que acceda a la subjetividad, instancia a la vez reflexiva y deliberante. Hay pues, por una parte, una lucha encarnizada entre la capacidad de autoconstrucción de la sociedad y su recaída necesaria en las formas instituidas, entre lo instituyente y lo instituido.

Los individuos quieren devenir sujetos autónomos, es decir sujetos no separados de la sociedad sino muy por el contrario, que participan en su auto- construcción permanente y que la liberan de su tendencia a la heteronomia.



Castoriadis: Lo imaginario: la creación en el dominio histórico-social


El hombre sólo existe en la sociedad y por la sociedad y esta es siempre histórica. La sociedad es una forma y cada sociedad tiene su forma particular y singular, es decir sus propia organización y su propio orden.

Los individuos y las cosas son creaciones sociales, tanto en general como en la forma particular que ellos asumen en cada sociedad dada.

Lo que mantiene unida a la sociedad es su institución, el complejo total de sus instituciones particulares (institución de la sociedad como un todo). Sociedad aquí implica normas, valores, lenguaje, herramientas y procedimientos.

Las instituciones se imponen, superficialmente, mediante la cohesión y las sensaciones, menos superficialmente, y de forma más amplia, mediante la adhesión, el apoyo, el consenso, la legitimidad, la creencia. Pero en última instancia lo hacen mediante la formación de los individuos sociales, en el cual se incorporan tanto las instituciones mismas como los mecanismos de perpetuación de las instituciones.

Todos somos, en primer término, fragmentos ambulantes de la institución de nuestra sociedad, fragmentos complementarios. De conformidad con sus normas, la institución produce individuos, quienes, por construcción, no son solamente capaces de reproducir la institución, sino que están obligados a hacerlo.

La institución de la sociedad, está hecha de múltiples instituciones particulares. Estas forman un todo coherente que funciona junto. Aún en situaciones críticas, una sociedad sigue siendo esa misma sociedad, si no lo fuera no habría luchas alrededor de los mismos objetos. Hay una unidad en la institución total de la sociedad que está dada por la cohesión interna de la urdimbre inmensamente compleja de significaciones que empapan, orientan y dirigen toda la vida de la sociedad considerada y a los individuos concretos que corporalmente la constituyen. Esta urdimbre es el magma de significaciones imaginarias sociales que cobran cuerpo en la institución de la sociedad. Son imaginarias porque no son “racionales” o “reales”, sino que están dadas por creación y son sociales porque sólo existen estando instituidas y siendo objeto de participación de un ente colectivo impersonal y anónimo. El campo histórico- social es irreducible a lo instituido y existen gracias a el imaginario social o sociedad instituyente.

En suma, es la institución de la sociedad la que determina que es real y aquello que no lo es, lo que tiene un sentido y lo que no lo tiene. Toda sociedad es en si misma un sistema de interpretación del mundo, o mejor dicho, es en sí misma un mundo. Su propia identidad no es otra cosa que ese sistema de interpretación, ese mundo que ella crea.

El tipo de relación que la sociedad crea e instituye con el mundo “presocial“(primer estrato natural) es una relación de apoyo. Las operaciones “lógicas y físicas”, por las cuales toda sociedad se remite al primer estado natural, lo organiza y lo utiliza, están siempre sujetas a las significaciones imaginarias sociales que son arbitrarias y radicalmente diferentes en las diferentes sociedades. Las coacciones impuestas por el mundo físico nos ofrece una parte esencial, pero lo que el mundo físico impone es por entero trivial por si mismo y no nos enseña nada.

La institución de la sociedad y las significaciones imaginarias sociales incorporadas en ella se despliegan siempre en dos dimensiones indisociables: la dimensión conjuntista- identitaria (lógica) y la dimensión estrictamente imaginaria. En la primera, la sociedad opera y piensa en términos de “elementos”, clases, propiedades y reacciones. El esquema supremo aquí es la determinación: la existencia es desde esta visión determinación.

En la dimensión propiamente imaginaria, la existencia es significación. Se relacionan indefinidamente las unas con las otras según el modo fundamental de remitirse.

Así las significaciones imaginarias sociales propias de una sociedad dada nos presentan un tipo de organización desconocido en otros dominios (magma). Un magma contiene conjuntos pero no es reductible a ellos.

Lo histórico- social no crea solamente de una vez por todas un tipo antológico nuevo de orden, sino que ese tipo es cada vez materializado por medio de otras formas, cada una de las cuales representa una creación. Pero la creación, como obra de lo imaginario social, es el modo de ser de lo histórico social, en virtud del cual ese campo existe. La sociedad es auto creación que se despliega como historia.

Las formas histórico- sociales nuevas, emergen por creación. Podemos dilucidar tales procesos pero no podemos explicarlos.

CASTORIADIS


Cuestiones fundamentales que se presentan en el dominio histórico social:


1. ¿Qué mantiene unida a una sociedad?

- Su I/, las múltiples I/s particulares de la sociedad. I/ en sentido amplio y radical: normas, valores, lenguaje, herramientas, procedimientos, y por supuesto, el individuo.

- Su cohesión interna de la “urdimbre” compleja de significaciones que dirigen la vida de la sociedad y sus individuos: magma de significaciones imaginarias sociales propias de una sociedad, que animan la I/ de la sociedad (idea de dios, dioses, ciudadano, H, M, ño, etc.). Son imaginarias porque son creaciones que no corresponden a elementos racionales o reales y son sociales porque solo existen estando instituidas y participando de lo colectivo. (sería lo instituido, los conceptos que no se cuestionan).

¿Cómo se imponen las I/s?

Superficial//: mediante la coerción, de manera mas amplia mediante la adhesión, el consenso y la legitimidad + la elaboración del individuo social, en quien se incorporan I/s y sus mecanismos de perpetuación.


2. ¿Qué es lo que hace nacer sociedades diferentes y nuevas?

Surgen formas histórico sociales nuevas por creación. Observamos el surgimiento de una nueva SIS


Cerco: Equivale a la noción de Heteronomía. Es un sistema de interpretación social. “Estado en que son dados de una vez y por todas los principios, valores, leyes, normas y significaciones, en donde la sociedad o los individuos no tienen ninguna posibilidad de obrar sobre ellos”. Las sociedades heterónomas son las que atribuyen su creación a un poder superior. “La norma viene de afuera”


Autonomía: Romper el Cerco de la sociedad Instituida. Apertura, sociedades que cuestionan su propia I/, su representación del mundo, sus SIS. Autoinstitución de la sociedad. Preguntarse cada vez: Por qué esta ley y no otra?. Es lo que establece la diferencia entre el mundo biológico y el mundo histórico social. “Darse la propia norma”

Su propuesta: poner en cuestionamiento la ley instituída


Noción de imaginario:

Imaginario social: Vertiente social. Trabajo social permanente +/- visible, generador de vida social. Activa la capacidad de creación del colectivo. Proceso de alteración, de creación social cuyo motor es el Imaginario social instituyente.

Imaginario “radical”: Vertiente psíquica. Capacidad de representación del psiquismo humano inherente a la vida psíquica. Está en la raíz, antes de eso no hay nada.


Poder: (corroborar)

indisoluble de lo individual y lo social. No hay un poder extrasocial que crea las sociedades (# a Mari). Se refiere al proceso de alteración, de creación social que generan las I/s. No hay sociedad si no hay I/ y las I/s son inventadas por el H para poder vivir en sociedad.


Relación entre Subjetividad e Institución:

Las I/s producen subjetividad, son matrices identificatorias.

Así como las I/s sostienen nuestra identidad, los individuos sostienen la institución:

negociación de intereses personales e institucionales.

La incorporación de SIS otorga una identidad, sirve de soporte identificatorio y modela la subjetividad de las personas.

“Ser miembro” es intervenir reproduciendo las reglas del conjunto, y al asumir tales reglas se organiza el psiquismo por:

Necesidad de permanencia del contexto que impide cuestionar los instituidos
I/ organiza el pensamiento y la acción
Da pertenencia a un grupo social: Los miembros se reconocen a si mismos y reciben reconocimiento de terceros, legitima sus acciones y sienten seguridad.
Sublimación reemplaza objetos propios x objetos de valor social -> soporte de placer.


* Cuestiona el tiempo como determinado, no hay un origen ni una causa – efecto, plantea c/hecho como una creación. “El tiempo no es nada o es creación”

* Plantea dos cambios radicales en cuanto al cambio de significación del concepto de sujeto: el cristianismo y el capitalismo.

“Sociedad Instituida (1) y Sociedad Instituyente (2)” -> dos polos de conceptualización de Institución a lo largo de la historia:
Privilegia las estructuras existentes, determinantes y heredadas. Refiere a lo mas tradicional, estable y fijo de una I/. Lo que precede y no se cuestiona.
Proceso movilizado por fuerzas productivas “revolucionarias” ->fundar I/s o transformarlas de acuerdo a las exigencias de lo social. Rompe lo establecido, lo incuestionado.


Castoriadis: La Crisis de las sociedades occidentales


Si las sociedades occidentales siguen funcionando no es por culpa de sus dirigentes sino que es el resultado de la extraordinaria flexibilidad (resiliencia) de las instituciones capitalistas y liberales y de las enormes reservas de todo tipo ya acumuladas.

Existe una pouperización mental absoluta de los medios dirigentes. Esta puede pensarse como una consecuencia de la disociación entre la posibilidad de promoción y la capacidad de trabajar eficazmente. En sí, el arte de la oratoria, la memoria de rostros , la capacidad de hacer amigos o partidarios, de dividir y debilitar a los opositores no tiene nada que ver con la capacidad legislativa, el talento administrativo o la política exterior.

Sin embargo resulta claro que un régimen sólo puede sobrevivir si de una u otra forma, sus mecanismos y sus dispositivos de selección del personal político logran combinar, más o menos bien estos dos requisitos. Ahora bien, si esto es un producto actual y que se ha venido acentuando con el tiempo, pueden buscarse causas sociológicas generales para explicar este fenómeno: un vasto movimiento de despolitización y de privatización, la desintegración de los mecanismos de control que tenían lugar en regimenes parlamentario clásicos y la división del poder entre lobbies de todo tipo.

Hay dos factores específicos de las organizaciones políticas modernas. El primero está ligado a la burocratización de los Aparatos políticos (partidos) donde rige la regla absoluta: la capacidad de ascender dentro del Aparato no se relaciona, en principio, con la capacidad de administrar los asuntos de los cuales éste se encarga. La selección de los más aptos es la selección de los más aptos para hacerse seleccionar.

El segundo, es propio de los países liberales: La elección de los principales líderes, está relacionada con la designación de los personajes más vendibles. Esta evolución fue inducida por la fantástica expansión de los medios masivos de comunicación y de las servidumbres que estos imponen.

En el plano político, los partidos, completamente transformados en máquinas burocráticas, ya no obtienen más que un apoyo puramente electoral de los ciudadanos a los que son incapaces de movilizar, en el sentido habitual del término. Estos mismos partidos, mueren de inanición ideológica, repiten las letanías que ya nadie cree o disfrazan de nuevas teorías antiguas supersticiones.

Los sindicatos contemporáneos ya no son más que lobbies destinados a defender los intereses sectoriales y corporativos de sus miembros. El único fin de esta burocracia es su autoconservación.

En cuanto a los grupos que han sacudido a las sociedades occidentales (jóvenes, mujeres, minorías étnicas y culturales, ecológicas, etc.) tuvieron una importancia considerable. Pero actualmente su reflujo deja grupos no solo minoritarios sino fragmentados y sectorizados. Estos movimientos han conmocionado al mundo occidental, pero al mismo tiempo lo hicieron menos viable, pues si bien han podido cuestionar contundentemente el desorden establecido, no pudieron ni quisieron asumir un proyecto político positivo.


Educación, cultura, valores


El problema que se plantea es el de saber en qué medida las sociedades occidentales siguen siendo capaces de fabricar el tipo de individuo necesario para la continuidad de su funcionamiento.

La primera y principal fábrica de individuos conformes es la familia. La crisis de la familia contemporánea no consiste solamente en su fragilidad estadística. Lo que se cuestiona es el derrumbe y la desintegración de los roles tradicionales y su consecuencia: la desorientación amorfa de las nuevas generaciones.

Se puede concebir perfectamente un sistema social en el que mientras disminuye el rol de la familia aumenta el papel de otras instituciones educativas. Ahora bien, el sistema educativo occidental entró desde hace unos veinte años en una fase de disgregación acelerada. Sufrió una crisis de contenidos. Ya ni los maestros ni los alumnos se interesan por lo que sucede en la escuela como tal, la educación ya no está investida por los participantes. Para los educadores se transformó en una carga pesada para ganarse el pan y para los alumnos una obligación molesta. Dejó de ser la única apertura extra- familiar que tienen y no tienen edad psíquica para ver en ella una inversión instrumental. En general se trata de obtener un papel que permita ejercer una profesión.

Todos los valores y las normas son prácticamente reemplazados por el “nivel de vida”, el “bienestar” ,el “confort” y el “consumo”,

Le queda la Via Real de privatización, que puede o no enriquecer con uno o varias manías personales. Vivimos en la sociedad de los lobbies y de los hobbies.

El derrumbe de la auto representación de la sociedad


Los individuos pertenecen a una sociedad porque participan de las significaciones imaginarias sociales, en sus normas, valores, mitos, representaciones, proyectos y tradiciones y porque comparten la voluntad de ser de esta sociedad y hacerla ser continuamente. Es por medio de los individuos que la sociedad se realiza y se refleja en partes complementarias.

Pero estas sociedades ya no pueden presentarse como “esto”, no sin que se derrumbe, se aplaste y se contradiga. Esta es una de las maneras de decir que hay una crisis de las identificaciones imaginarias sociales y que estas ya no proveen a los individuos las normas, los valores, las referencias y las motivaciones que le permiten funcionar.

Con la privatización de las sociedades modernas, el hombre contemporáneo se comporta como si la existencia en sociedades fuera una tarea odiosa que solo una desgraciada fatalidad impide evitar. Por otra parte la sociedad en sí no se acepta como sociedad, se sufre a si misma. No se acepta porque no puede mantener o forjarse una representación de sí misma que pueda afirmar y valorizar, ni puede generar un proyecto de transformación social al que pueda adherir y por el cual quiera luchar.




Deveraux: De la ansiedad al método en las ciencias del comportamiento


Todo sistema de pensamiento nace en el inconsciente a manera de defensa contra la angustia y la desorientación; se formula primero en lenguaje inconsciente y si se advierte que la fantasía hace disminuir la angustia y la desorientación, se traduce al proceso secundario.


En el estudio de organismos vivos, especialmente del hombre, el observado puede observar. Algunos científicos del comportamiento recurren tácitamente al artificio de negar al sujeto observado la capacidad de observar. Esto conduce inevitablemente a teorías que implícitamente niegan las facultades cognitivas del objeto observado.

Tratamos de evitar la contra-observación porque no nos conocemos a nosotros ni nuestro valor de estímulo y no deseamos conocerlo. Pero el observador no sólo debe entender su valor de estímulo sino que tiene que obrar en consecuencia.

La principal ventaja de este esquema es que reintroduce al observador como es realmente, en la situación experimental, no como fuente de lamentable perturbación sino como fuente importante y aún indispensable de datos complementarios y pertinentes para las ciencias del comportamiento.


Los estudios de test proyectivos, de percepción, de aprendizaje en estado de ansiedad, así como el estudio de la transferencia y la contratransferencia indican que la distorsión es especialmente marcada allí donde lo observado moviliza ansiedad. El científico que estudia este tipo de material suele tratar de protegerse de la ansiedad por omisión de este material, poniéndole sordina, no aprovechándolo o entendiéndolo mal.

Las ansiedades que suscita la ciencia del comportamiento presentan interese científico porque movilizan reacciones de defensa, cuya configuración y jerarquía determina la estructuración de la personalidad del científico que es, en definitiva, el que determina el modo en que deforma su material.


Saltalamacchia: Los datos y su creación


De bono introduce la idea de “burbujas lógicas” como forma de explicar el hecho de que lo conocido determina los límites dentro de los que es posible un nuevo conocimiento y las limitaciones implicadas en esas burbujas lógicas serían irreversibles si fuese cierto que cada uno de nosotros está encerrado en una y sólo una burbuja lógica. Pero dada la diversidad de burbujas lógicas en el mundo y dada la diversidad de burbujas lógicas existentes en nuestro universo interior, lo normal es que el proceso de conocimiento sea permanentemente cruzado por el conflicto y la negación.

En su función teórica los conceptos participan de una sistematicidad global que permite hace afirmaciones válidas sobre la porción de la realidad que se ha tomado como objeto. El concepto teórico describe, las proposiciones teóricas explican, su función es dar respuestas. Desde este punto de vista, la teoría presenta una imagen acabada del hecho. Toda teoría contiene explicaciones o descripciones que se pretenden verdaderas o útiles pero que en todos los casos no tienen como objetivo el continuar la búsqueda, por el contrario su función es darle término. Por eso las teorías no son buenas productoras de estímulos para la investigación, por el contrario, lo son sus incertezas, sus huecos o puntos ciegos. Ya que lo real sólo es visible cuando ha sido invocado por una pregunta y estas aparecen sólo cuando la certeza se extingue.

El límite es algo que da forma, pero también que marca la incompletud, la finitud. En tanto lo no conocido es un vacío que sólo puede ser detectado desde el exterior de cada teoría: mediante una conjetura que se vale de sugestiones ajenas a la teoría. Por lo que el límite sólo será visto cuando un invasor, alguien que no acuerda con esos conceptos y teorías, haga explícita su refutación o su crítica. Por todo esto es importante el uso metodológico del conflicto entre teorías.

Para asegurar la creatividad, es necesario destruir la exclusividad de los determinantes de una teoría, descubriendo nuevas variables o estructuras y eso no puede lograrse si en el comienzo de la investigación no reunimos conceptualizaciones diferentes referidas a un fenómeno común (conceptos ordenadores).

Esa ruptura de la exclusividad se logra insertando conceptos de diversas fuentes teóricas, que cumpliendo una función heurística, servirán para delimitar zonas de examen e investigación.

Los conceptos ordenadores sólo pueden definirse operacionalmente mediante la suma o articulación de los indicadores que lo conforman y la delimitación de zonas de incongruencia entre los conceptos teóricos que los forman.

Es posible la construcción de conceptos ordenadores mediante la superposición y comparación de conceptos provenientes de orígenes teóricos diferentes.

La traducción de conceptos de una a otra teoría son parte del proceso que permite articular los conceptos teóricos de orígenes diversos. Pero no sólo para convertir de un paradigma a otro, sino para abrirse la posibilidad de crear nuevas teorías, diferentes de aquellas que estaban en su punto de partida en la investigación.

En la formación del concepto ordenador, cada aporte de un concepto teórico agrega dimensiones nuevas al concepto. Esas dimensiones pueden estar parcialmente superpuestas, pero no se superponen totalmente. Ese reconocimiento de superposiciones y estas diferencias es el producto de un cuidadoso análisis comparativo de los conceptos teóricos que se pretende incluir en el concepto ordenador.

Tendremos así una suma de indicadores de diverso origen teórico por cada dimensión abierta por el concepto teórico en el concepto ordenador. Estas diversas dimensiones y sus respectivos indicadores nos permitirán estar atentos a la aparición de combinaciones entre ópticas teóricas, que permitan producir una visión novedosa del tema abordado en la investigación.

Desde esta perspectiva, el trabajo puede ser entendido como un esfuerzo por romper con ese astigmatismo teórico de los conceptos ordenadores mediante una de dos alternativa. O la reasunción de uno de los conceptos, desechando los restantes, o la creación de un nuevo concepto teórico. El trabajo de investigación culminará cuando ese proceso termine. El trabajo llevado a cabo durante el análisis y posterior informe, será el de convertir a ese producto híbrido o ecléctico en un concepto teórico.

Durante la investigación se pasará de la función heurística a la función teórica de los conceptos. En su función heurística las hipótesis no son creadas para lanzar un proceso de verificación o de refutación sino para ir orientando la investigación en el proceso de reconstrucción articulada del objeto de investigación.


Limites del modelo heurístico

Por más desarticulados que estén los cuerpos teóricos, los conceptos siempre tienden a forzar el campo de percepción hacia los parámetros creados por la teoría madre.
Al hacer la selección de los cuerpos teóricos nuestra selección tiende a estar inevitablemente guiada, teórica o ideológicamente. Las teorías tendrán a estar emparentadas entre sí o nuestra lectura de ellas creará ese parentesco.
García: Investigación interdisciplinaria de sistemas complejos


Un sistema complejo se caracteriza por la confluencia de múltiples procesos cuyas interrelaciones constituyen la estructura de un sistema que funciona como una totalidad organizada.

Además de la heterogeneidad, la característica determinante de un sistema complejo es la interdefinibilidad y mutua dependencia de las funciones que cumplen dichos elementos dentro del sistema total. Toda alteración en un sector se propaga de diversas maneras a través del conjunto de relaciones que definen la estructura del sistema y, en situaciones crítica (baja resiliencia) genera una reorganización total.

Se denominará investigación interdisciplinaria al tipo de estudio que requiere un sistema complejo.

No toda investigación es interdisciplinaria, aunque tenga profesionales de diferentes disciplinas trabajando, ni tampoco es necesario que todo profesional trabaje interdisciplinariamente.

Un conjunto de especialistas puede ser denominado multidisciplinario o pluridisciplinario, pero no por el mero hecho de estar juntos se torna Interdisciplinario. La yuxtaposición de especialistas no produce la interdisciplinariedad, que es una forma de trabajo y un cierto tipo de actividad.


Características de una metodología de investigación interdisciplinaria:


El objeto de estudio: El objeto de estudio de las investigaciones interdisciplinarias son los sistemas complejos No toda investigación requiere estudios interdisciplinarios.

Si se toma al pie de la letra la propuesta interaccionista, que tilda todo recorte como reducción, ningún estudio sería posible porque ningún estudio que incluyera menos que la totalidad del universo sería válido. Todo conocimiento supone abstraer algunos elementos de la realidad, el problema no reside en que se fragmente la realidad, sino en la manera de hacerlo.


Objetivos:

Obtener un diagnóstico del funcionamiento del sistema, es necesario analizar los componentes (subsistemas) y su armonización el comportamiento general del sistema.
Poder actuar sobre el sistema. (curando, mejorando el ambiente, etc.).


Una parte fundamental del esfuerzo de investigación es la construcción del sistema que se va a estudiar y que constituye un recorte, más o menos arbitrario de la realidad que se no se presenta con límites precisos.

Esta construcción del sistema no es otra cosas que la construcción de sucesivos modelos que representen la realidad que se quiere estudiar. Es un proceso laborioso de aproximaciones sucesivas. Un sistema estará definido sólo cuando se haya identificado un número suficiente de relaciones entre cierto conjunto de elementos, que permitan vincularlos con referencia al funcionamiento del conjunto como totalidad.

Sin embargo la definición no es arbitraria sino que depende de los objetivos de la investigación y estará determinada por las preguntas específicas que se desea estudiar.

La hipótesis de la que se parte es: dado un conjunto de preguntas referentes a situaciones complejas del sector de la realidad que es objeto de estudio, puede definirse un sistema, en términos de ciertos elementos e interacciones entre ellos cuya estructura sea la que corresponda al tipo de funcionamiento que se desea explicar y que responda a las preguntas iniciales..


Fases del proceso.


Reconocimiento general de los problemas que se procura interpretar y solucionar. Formulación de las preguntas de base.
Análisis de estudios anteriores realizados sobre aspectos diversos de dicha problemática. Reconstruir la historia de los procesos cuyas relaciones definirán el sistema.
Primera identificación de elementos y relaciones para caracterizar en primera aproximación, un sistema que involucre la problemática referido con sus condiciones de retorno.
Planteo de hipótesis de trabajo que permitirá explicar el comportamiento del sistema. Esto implica reformular algunas preguntas de base en términos de las funciones que cumplen los subsistemas en el comportamiento del sistema.
Identificación de la problemática a investigar en cada subsistema para verificar o refutar las hipótesis y planificación de trabajos sobre temas especializados que requieren estudios en profundidad.
Investigaciones disciplinarias de los problemas referidos en 5, en el contexto de las relaciones entre los dominios, establecidos en el punto 3.
Primera integración de los resultados obtenidos en 6 en relación con la nueva definición del sistema.
Repetición de las fases 5 y 6 en relación con la nueva definición del sistema
Segunda integración de los resultados y nueva redefinición del sistema.
Repetición sucesiva de las fases 8 y 9 hasta llegar a una explicación coherente que de cuenta de todos los hechos observados y responda a las preguntas que han ido surgiendo en el proceso descrito.


Las fases 6, 8 y sucesivas fases pares serán denominadas fases de diferenciación. En ellas predomina la investigación disciplinaria.

Las fases 7 , 9 y sucesivas fase impares, serán denominadas fases de interacción. Allí es necesario que los miembros del equipo tengan la capacidad de descentración necesaria para:

Comprender y apreciar los problemas planteados a su dominio desde otros dominios.
Percibir aquellos problemas de su dominio que se prolongan en los otros y formularlos adecuadamente a quienes se especializan en los últimos.










A diferencia de los estudios diagnósticos, los estudios de propuestas alternativas son de carácter prospectivo. Están centrados en la predictibilidad de la evolución de un nuevo sistema (modificación actual) que resultaría luego de implementar las medidas que se propongan. Esto requiere identificar los nuevos procesos que se pondrían en marcha cuando se introdujeran los cambios.

El análisis sistémico de cada propuesta debe comprender:


La forma en que los cambios propuestos en un sector o subsistema se proyectarán sobre los demás.
Las nuevas interacciones entre los subsistemas, como consecuencia de las modificaciones de los mismos.
Las características de la nueva estructura que adoptaría el sistema.
Las modificaciones necesarias en las condiciones de contorno para permitir el funcionamiento del nuevo sistema.


Al termino de la etapa anterior será posible completar la clasificación y evaluación del valor relativo de las diversas propuestas. Sobre esa base se elabora finalmente el “proyecto de cambio recomendado”.

Las bases de la articulación disciplinaria


Las revoluciones científicas y las nuevas teorías no fueron producidas tanto por quienes aportaron nuevas respuestas, sino por quienes fueron capaces de formular nuevas preguntas para los viejos problemas.

Denominamos marco epistémico a esas preguntas. El marco epistémico es una cierta concepción del mundo y en muchas ocasiones expresa la tabla de valores del propio investigador. Los valores explícitos o implícitos en el marco epistémico, están allí en acción desde los primeros registros del dato empírico.

La articulación entre las disciplinas comienza en el mismo punto de partida de la investigación a través de un marco epistémico común.

El marco epistémico está orientado por una normatividad extra- disciplinaria de contenido social. “Qué es lo que “debería hacerse”, está involucrado allí y sirve de base a la investigación posterior. Para establecer una real articulación entre las disciplinas, es necesario que los especialistas de cada dominio disciplinario reformulen la problemática de su propio campo a partir del marco epistémico que se haya acordado dentro del equipo de investigaciones.

La ínter disciplina está justamente en el marco epistémico que guía la formulación inicial de los problemas.

Ya en la elaboración del diagnóstico tiende a establecer tanto una problemática común, como los objetivos comunes de todas las investigaciones disciplinarias del sistema. Es allí donde el equipo multi- disciplinario se transforma en equipo interdisciplinario.


Mendel: Hacia una empresa democrática


Presentación del dispositivo: Pequeños grupos de 6 u 8 personas que realizan el mismo trabajo se reúnen, entre cuatro y ocho veces por año, sin la presencia de miembros de jerarquía para discutir exclusivamente sobre aquello que se refiere a su acto de trabajo. Los grupos se componen de esta manera para que los problemas abordados sean efectivamente aquellos que comparten en su acto profesional esencial y su vida cotidiana de trabajo. A fin también de que el grupo, por su tamaño limitado, su homogeneidad, el interés compartido, facilite la expresión de cada uno.

Estos grupos se comunican entre ellos verticalmente en forma mediatizada a través de informes y gracias a procedimientos simples pero precisos. También se comunican horizontalmente, pero de forma menos sistemática. En lo que concierne a la base, la constitución es voluntaria, en los otros niveles son obligatorias.


Procedimientos de intercambios: Antes de comenzar los grupos reciben una capacitación. Los temas trabajados son la definición de una orden del día, la asignación de turnos para tomar la palabra, etc.

El grupo adquiere materialidad en el marco del dispositivo a través del informe, concretando al mismo tiempo su acto poder en situación. Un ejemplar de cada informe es colgado en la cartelera, un segundo ejemplar se archiva en una carpeta y queda a disposición de los trabajadores. Por último un tercer ejemplar se entrega al grupo que debe responder.


Un efecto destacado del dispositivo es que cada trabajador reconoce mejor la complementariedad de su rol, de su acto profesional, en relación con los otros sectores de la empresa. Se siente más reconocido como autor del resultado global y no como ejecutante de una máquina cuya palabra resulta superflua. Esto inevitablemente tiene un efecto en el clima de la organización.

La ida y vuelta del intercambio escrito entre los grupo, en el largo plazo, permiten a cada colectivo y a cada individuo, revincular aquello que la división del trabajo desvincularía.

En el interés de cada uno va tomando entonces forma la representación de la empresa en su conjunto. Podría decirse una representación por partida doble, ya que está referida al mismo tiempo al funcionamiento del conjunto y a los problemas propios de los distintos niveles.

Este procedimiento indirecto nos parece el único capaz de posibilitar la discusión acerca de los problemas técnicos del trabajo sin que interfieran factores personales fácilmente pasionales.

Nos parece importante crear una situación que se repita, en que puedan sumarse con tranquilidad y calma los elementos de una misma experiencia en relación al oficio, en que se elaboren posturas colectivas y se refuerce a lo largo del tiempo la identidad profesional de cada uno.

El dispositivo es un lugar de poder, no sobre otros sino sobre el propio acto, a punto tal que en cierta forma no se trata más que de eso: la relación complementaria y colectiva de los diferentes acto poderes, cuyo conjunto define la producción global de la empresa. Además, dentro del dispositivo esa relación es igualitaria ya que, contractualmente, todos los grupos tienen el mismo derecho de reunión y de expresión y el mismo deber de responder.

El verdadero poder de los grupos de base se apoya en las informaciones de que disponen y en la racionalidad de sus propuestas, y el dispositivo es una escuela de racionalidad, ya que permite que todas las razones sean escuchadas, que el conjunto de racionalidades que de común acuerdo constituyen una empresa sean conocidas por todos.


MENDEL: El dispositivo hoy


Introducción:

En una empresa de transportes, se introdujo un procedimiento particular, con la colaboración de nuestro grupo de trabajo: “Grupos de Reflexión y Expresión sobre el Trabajo” (GRET) que produjo efectos en la comunicación interna de la empresa: Un dispositivo de comunicación, no afectando lo que ya existía (el canal jerárquico y el canal de las instancias representativas) sino que le agrega un “tercer canal”.

La singularidad del dispositivo consiste en dos elementos:

Reunión de los grupos varias veces al año. Los grupos son HOMOGÉNEOS (personas del mismo oficio y pertenecientes a la misma división técnica del trabajo)
La comunicación, estrictamente referida a cuestiones de trabajo, entre los grupos es indirecta: a través de INFORMES ESCRITOS.
Son homogéneos, de acuerdo con Adam Smith, para quien la división técnica del trabajo juega un rol decisivo, con consecuencias positivas sobre la productividad.

La comunicación es indirecta porque nos parece el único modo de posibilitar la discusión sobre los problemas técnicos del trabajo sin que interfieran factores personales. Por otro lado crear una situación que se repita, donde hay elementos de una misma experiencia en relación con el oficio, posibilita que se elaboren posturas colectivas y se refuerce a lo largo del tiempo (la escritura contribuye) la identidad profesional de cada uno.

La relación con el poder:

La perspectiva habitual del poder es la que concierne a la relación entre las personas, el poder de unos sobre otros, donde las manifestaciones informales y ocultas del poder interfieren siempre con el funcionamiento formal del canal jerárquico, el sociograma informal parasita el organigrama formal. El trabajo es el medio para reforzar el poder (jerárquico) que es considerado la verdadera finalidad.

Hay otra perspectiva del poder que no es sobre los otros, sino sobre el propio acto. El sujeto puede tomar conciencia de la naturaleza real de las estructuras organizacionales y sociales que limitan su expresión. Ese “movimiento de apropiación del acto” o “ACTOPODERES” (que en psicoanálisis sería el fantasma y en psicología cognitiva serían las representaciones intelectuales) es su proceso psíquico básico, permite que en los individuos se manifieste el proceso psicológico que nutre en placer, interés, motivación, la relación del sujeto con su acto, con su oficio.

Desde esta perspectiva, el dispositivo es un lugar de poder: la relación complementaria y colectiva de los diferentes “actopoderes” cuyo conjunto define la producción global de la empresa. Dentro del dispositivo esa relación es igualitaria. El trabajo (que incluye el poder sobre el propio acto de trabajo) es la finalidad, y las relaciones de poder son un medio.

El dispositivo permite que todas las razones sean escuchadas, que el conjunto de racionalidades sean conocidas por todos. (Antes la dirección y los mandos intermedios tenían poder de decisión, y el poder de los grupos de base estaba sólo cuando eran escuchados, si no eran increpados por el principio de autoridad: “es así porque queremos que así sea”) La racionalidad planteada es la del informe técnico, reconociendo a los grupos de base como “expertos” respecto de determinados aspectos de su trabajo.


2.- El dispositivo hoy.

Presentación simplificada del dispositivo:

Composición de los grupos: 6/8 voluntarios del mismo nivel de la división técnica del trabajo
Reuniones:
Objetivo: reflexionar sobre el acto de trabajo
Encuadre: en horario de trabajo (2 horas)
Regulación: orden del día. Coordinación rotativa
Frecuencia: entre 4 y 8 veces por año
Informe: Escrito, redactado por un secretario (rotativo). Coordinador y secretario pertenecen al grupo.
Status de los grupos: Cualquiera sea el nivel , todos tienen derecho a expresarse, derecho a obtener respuesta por parte de los otros grupos, y la obligación de seguir los procedimientos.
Circulación de intercambios: Se comunican entre otros grupos verticalmente en forma mediatizada, a través de informes. (Horizontalmente de forma menos sistemática) El grupo adquiere materialidad a través del informe, concretando al mismo tiempo su actopoder en situación. Son 2 polos: El grupo de base (primer polo) y los otros grupos con los que se relaciona (2° polo)
Resultados.

El dispositivo ha demostrado su pertinencia en el tratamiento de las cuestiones del trabajo. Algunas cuestiones tratadas habían sido elevadas sin éxito por la vía jerárquica, otras son nuevas. Antes no habían estructuras para abordarlas.

Efectos.

Pequeños problemas cotidianos se han solucionado. Hay más información sobre todos los aspectos de la vida de la empresa. Los grupos se convierten en una corriente de propuestas y son consultados habitualmente por la dirección.

Los individuos desarrollan una comprensión y un marco de representación de la empresa, de su estructura y de su funcionamiento más rico y completo. Cada uno reconoce mejor la complementariedad de su rol, de su acto profesional, en relación a los otros sectores de la empresa. Se siente más reconocido como autor, parcial pero indispensable de resultado global.

La evolución positiva del clima es la consecuencia lógica de una mejor resolución de los problemas cotidianos, pero sería una trampa si neutralizara la diferencia de intereses y lugares ocupados, anestesiando las reivindicaciones. En la experiencia, las reivindicaciones y huelgas no disminuyeron.

El dispositivo tampoco quita a la vía jerárquica ninguna de sus funciones específicas (técnicas, de mando, coordinación y organización de trabajo) La coordinación aparece favorecida, por medio de la tercer vía de comunicación, complementaria de las vías jerárquicas y delegativas. La mediación establecida por los informes escritos es determinante, ya que favorece el tratamiento de aspectos técnicos y menos personalizados imponiendo una distancia útil. La redacción del informe y la confrontación colectiva que la precede son a mediano plazo, elementos determinantes en el reforzamiento progresivo de la identidad profesional.



Baczko: Imaginario Social. Imaginarios Sociales.


Los imaginarios sociales son representaciones colectivas, ideas- imágenes de la sociedad global y de todo lo que tiene que ver con ella. Son las que dan identidad a la sociedad, dividen, legitiman el poder. Es por eso que la dominación del campo de las representaciones es crucial.

Los dispositivos de protección y de represión que los poderes establecidos levantan para preservar el lugar privilegiado que se han otorgado a si mismos en el campo simbólico demuestran el carácter imaginario, pero poco ilusorio que tienen estos bienes protegidos.

Todo poder busca monopolizar ciertos emblemas y controlar, cuando no dirigir, la conducta de los otros. De este modo el dominio del poder político, pasa por el imaginario colectivo. Ejercer el poder simbólico no significa agregar lo ilusorio a un poder real, sino reforzar una dominación efectiva por la apropiación de símbolos, por la conjugación de sus relaciones de sentido y de poderío.

La ideología tiene así una doble función. Por un lado expresa la situación y los intereses de una clase, pero por el otro sólo puede hacerlo mediante la deformación y el ocultamiento de las reales relaciones entre las clases. la ideología, factor real de los conflictos sociales, sólo opera gracias a lo ilusorio que hace intervenir. Las estructuras y las funciones de las ideologías, cambian en función del contexto histórico en el que se inscriben.

Uno de los caracteres fundamentales del hecho social es precisamente su aspecto simbólico. En la mayor parte de las representaciones colectivas no se trata de una representación única, sino de una representación elegida más o menos arbitrariamente para significar otras y para impulsar prácticas.

Las representaciones colectivas expresan siempre un estado del grupo social, reflejan su estructura actual y la manera en que reacciona frente a uno u otro acontecimiento.

La vida social es productora de valores y de normas y por lo tanto, de sistemas de representación. Los tres tipos de dominación política descriptos por Weber (tradicionales, burocráticos y carismáticos), se ejercen por medio de sistemas diferentes de representaciones colectivas sobre las cuales se funda la legitimidad de esos poderes específicos.

De esta forma, el imaginario social es uno de los reguladores de la vida colectiva. No indican solamente una referencia a la misma sociedad, sino que también definen los medios de sus relaciones. Toda sociedad debe inventar y legitimar el poder, o lo que es lo mismo, todo poder debe necesariamente enfrentar su despotismo y controlarlo reclamando una legitimidad. Esa legitimidad es objeto de luchas. El poder establecido protege su legitimidad contra los que la atacan , aunque más no sea al ponerla en tela de juicio. Imaginar una contra- legitimidad, un poder fundado sobre otra legitimidad, es un momento esencial de la puesta en cuestión.

El impacto de los imaginarios sociales sobre las mentalidades depende ampliamente de la difusión, de los circuitos y medios de los que dispone. Para conseguir la dominación simbólica, es fundamental controlar esos medios que son otros tantos instrumentos de persuasión, de presión, de inculcación de valores y creencias. Así, todo poder apunta a tener un lugar privilegiado en la emisión de los discursos que conducen a los imaginarios sociales, del mismo modo en que busca conservar cierto control sobre los circuitos de difusión. Las modalidades de emisión y control eficaces cambian, entre otras cosas, en función de la evolución del armazón tecnológico y cultural que asegura la circulación de la s informaciones y las imágenes.

La intervención de la imprenta y los medios masivos de comunicación marcan una ruptura significativa, ya que la información está centrada en la actualidad y atomizada, lo que se presta particularmente a las manipulaciones, impone necesariamente una selección y una jerarquía, efectuada por los emisores. Esto no implica solamente la censura sino que también, ante los grandes flujos de información, los individuos, cada vez son menos capaces de dominar la masa fragmentada de información experimentan la necesidad de representaciones globales y unificadoras .Al unificar en una pantalla los imaginarios individuales, proyectan un imaginario social, crean necesidades, con el objeto de bloquear toda actividad espontánea y no controlada.

Marí: Los dispositivos de poder



Para identificar el carácter social de la estructura del Poder, los modos en que opera y las tácticas y estrategias que ponen en ejercicio los grupos sociales que lo controlan, hay que concebirlo como un DISPOSITIVO.

Tres elementos hacen que el poder funcione: La FUERZA o violencia, el DISCURSO DEL ORDEN, y el IMAGINARIO SOCIAL. Instancias diferentes pero articuladas, en del dispositivo, de forma variable de acuerdo con los cambios históricos que se suceden.

Fuerza: Elemento constitutivo, produce el poder; pero se frustraría sin los otros elementos que garanticen la continuidad (actúan como condiciones de reproducción del poder producido, reactualizando la fuerza y transformándola verdaderamente en poder.)

Discurso del Orden: Espacio de racionalidad. Pertenece al ámbito del conocimiento, de la teoría, y las representaciones racionales. Derecho, jurisprudencia, moral, filosofía política y religión son sus referentes. Es el espacio de la ley. En este espacio la fuerza encuentra su modo más racional de comunicación social, a través de las técnicas de coerción, sanción y coacción por las que el derecho produce la obediencia y el control social, sancionando las conductas contrarias a las deseables.

Imaginario Social: Estructura simbólica de las sociedades y sus prácticas. Montajes, prácticas extradiscursivas y soportes mitológicos sobre las que se apoyan la Fuerza y el Discurso del Orden, para que el poder marche, y que los miembros de una sociedad, enlacen y adecuen sus deseos a él. (Ceremonias, banderas, rituales, himnos, distribución de espacios, reliquias, prestigios, etc.) No transmiten información. Interpela a las emociones, a la voluntad y a los sentimientos. Su función consiste en que las instituciones del poder se inscriban en el espíritu de los hombres. Por medio de los rituales se estimula y promueve comportamientos de agresión, temor, amor y seducción, que son los modos de que el deseo se anude en el poder. Suministra esquemas de comportamiento rígidos y repetitivos, crea marcos de preceptos para poner en conexión regularidades de la conducta con los fines y las metas del poder. Las formas del imaginario social DECORAN el poder, en el doble sentido: del lado de la belleza, y del lado del decoro, del respeto y reverencia, de gravedad y dignidad que reclama el poder.

Dado que el dispositivo del poder, no es sino un esquema de comprensión, hay que vincular las particularidades del entramado de las instancias que lo componen, con cada situación histórica concreta de una determinada sociedad, para que no sea sólo un esquema formal.

Pero el dispositivo exige además que el discurso del orden esté inserto en prácticas extradiscursivas y soportes mitológicos que hablan de las pasiones y hacen que el poder marche, que los miembros de una sociedad dada enlacen y adecuen sus deseos al poder. Se trata del dominio de los valores y credibilidades de una realidad a la que estas prácticas y símbolos refieren y constituyen a la vez.

La función del imaginario social, es en síntesis, fundir y cincelar las llaves de los cuerpos para el acceso de la ley y la continuidad y reproducción del poder.



Manero Brito: Socioanálisis


El dispositivo de intervención: Aunque el socioanálisis tiene orígenes en la práctica de grupos, sobrepasa esta dimensión al incluir un análisis político, de lo impensado y de lo impensable.

Introduce la dimensión de la institución en el análisis. Participan todos los que tienen algo que ver con la encomienda. Es un grupo abierto y en permanente cambio, tiende a constituirse entonces una asamblea general en la que la participación se generaliza.

Existen tres polos participativos: el staff analítico, el staff cliente y el grupo cliente. Éste último está constituido por todas las personas que participan en la intervención.

La base del dispositivo está en trastornar, descomponer, el recorte espacio- temporal de los intercambios, desestructurar el organigrama y desinstitucionalizar al grupo cliente.

Las técnicas que van en este sentido son:


Socialización de la contratación y la encomienda.
Desaparición de las cajas negras (reuniones entre los staff)
Restitución dentro del grupo de la asamblea de la información obtenida por fuera.
Construir, si no está claro, al staff cliente.
Construir, si no está claro, al grupo cliente


El campo de análisis no es el individuo ni el grupo. Se entiende al grupo cliente como la resultante de infinitas determinaciones sociales que atraviesan transversalmente al grupo cliente y cuya elucidación constituye el objeto del socioanálisis.

A nivel conceptual, esto se traduce en la transposición de un campo de análisis macro social y uno de intervención micro social, delimitado en tiempo y espacio. Se construye este como una encrucijada de nociones y conceptos, cuya unidad está dada en los orígenes anti- institucionales de la práctica del análisis institucional.


Encomienda y demanda: Esta dicotomía marca la oposición entre aquellos que dirigen y aquellos que son dirigidos. La encomienda es la demanda del staff cliente, constituida como privilegiada dentro de una serie de demandas múltiples y contradictorias que surgen en el interior de un establecimiento. Es una demanda que recubre otras tantas que fueron negadas, curvadas, desplazadas o resignificadas.

El analista intentará recorrer el camino inverso y decontruir el encargo hacia las múltiples demandas que le dieron origen. La encomienda es posible, por que existe una suposición de saber en el analista, supone la idea de que el socioanálisis actúe en cierto sentido, que mantenga una significación dominante de los vínculos sociales y se sostenga como especialista que pronto se transforma en juez. La esencia del socioanálisis está en rechazar ese mandato social.

La emergencia de las demandas está dada por los lugares e implicaciones específicas de los actores del establecimiento.

El análisis de la implicación es lo que nos permite realizar históricamente nuestras verdades, abriendo en el terreno mismo la posibilidad de reflexión sobre nuestro entendimiento. La contratransferencia institucional no involucra sólo la relación analista- cliente sino también toda la existencia del terapeuta que se pone en juego en la respuesta. Implica el hecho de verse a uno mismo como portador de instituciones. La implicación pone fin a la neutralidad. Estamos siempre inmersos en el campo de análisis. Así como los analizadores dan cuenta de la política fragmentada la implicación permite que entre en juego lo imaginario. El analista no debe tratar de sustraerse de los efectos analizadores.

La implicación puede ser:


à Primaria:

del investigador con su objeto de estudio
del investigador con las instituciones
del investigador con el mandato social


à Secundarias:

Socio históricas, de los modelos epistemológicos, etc.
De la escritura o de cualquier medio usado para expresarse.


Una clasificación anterior de las implicaciones las cataloga en:

Implicación institucional: relaciones que existen conciente o inconscientemente entre el actor y el sistema institucional
Implicación práctica: Relaciones reales que el actor mantiene con la base material de las instituciones,
Implicación Sintagmática: Inmediata, propia de la práctica de los grupos, el agenciamiento de los datos disponibles para la acción.
Implicación paradigmática: Implicación mediatizada por le saber y el no saber sobre lo que es posible hacer, pensar, etc.
Implicación simbólica: El lugar en el cual todos los materiales gracias a los cuales se articula la sociabilidad hablan de su función y de la sociabilidad misma, del hecho de vivir juntos.


Autogestión: En un primer momento sirvió para analizar lo que estaba instituido por la dinámica de grupos, los roles, etc. El proyecto autogestivo atacó esta institución proponiendo la ausencia de coordinador. Será el grupo cliente el que gestione el proceso de intervención socioanalítica, rompiendo con la idea de encuadre. Es la propia asamblea general la que determina sus tiempos, espacios y condiciones de trabajo.

En cierto momento la autogestión comenzó a cuestionar también el pago al staff analítico, que se constituye como un analizador privilegiado, este fue un paso fundamental.


Transversalidad: La verticalidad refiere a las relaciones sociales institucionalizadas, jerarquizadas. La horizontalidad a las relaciones inmediatas no mediatizadas por la institución o intentando huir de ella mediante la transparencia de la intervención- individual. La autonomización de la verticalidad nos conduce a un nivel ideológico, a una visión del grupo alienado, reificado, de las relaciones sociales vivas (contradictorias). La autonomización de la horizontalidad nos lleva a una relación libidinal donde no existe nada más allá de lo inmediato, que implica una abstracción de otras dimensiones. Cualquiera de los dos casos conducirá a un grupo- objeto.

La elucidación de la relación entre verticalidad y horizontalidad en un grupo es su coeficiente de transversalidad.

Decontruir las relaciones verticales y horizontales y construir las relaciones de transversalidad inconscientes, ignoradas o desconocidas que revelan el análisis de la encomienda y la demanda, es objeto fundamental del socioanálisis.

Este tiene enfrente un colectivo que representa, por su constitución, los atravesamientos del sistema social completo, que constituyen de inicio su propio objeto de elucidación. Al analizar el coeficiente de transversalidad nos damos cuenta de que no es analizable desde la idea de establecimiento = institución, ya que ésta aparece como una práctica social, como un proceso dinámico que está constituido por diversas momentos y es una de las formas de praxis humana.

Al analizar la transversalidad no buscamos un equilibrio entre lo vertical u horizontal, ya que este implicaría la ausencia de historia, sino la confrontación, un conflicto por resolver o resuelto a nuestro pesar.

La transversalidad tiende a instaurarse cuando se efectúa una comunicación máxima entre los diferentes niveles jerárquicos y sobre todo en los diferentes sentido.


Analizador: Es toda aquella persona, situación o acción que deconstruye lo instituido de la institución. El análisis es entendido como el efecto analizador. Puesto que el analizador no puede existir sino en relación con las diferentes posiciones y jerarquías presentes en el grupo cliente, el análisis es necesariamente colectivo.

El analizador implica una denuncia o una develación de situaciones que implican el no saber de los miembros respecto a la institución a la que pertenecen. Es una máquina de descomponer, natural o construida, con los fines de investigar o de intervenir.


Analizador construido: Son dispositivos de intervención que tienden a poner de manifiesto durante su operación dimensiones y elementos normalmente autosabidos (Ej.: autogestión del pago).


Analizador Natural: Cuando algo irrumpe en el interior del dispositivo de intervención. Algo inesperado que pone de manifiesto elementos ocultos que sostenían una forma de funcionamiento. Son los más violentos y suelen revelar alianzas y relaciones que mantienen

una forma específica de implicación del grupo cliente y el staff analítico con la institución.


Analizador Histórico: Son situaciones de explosión social, revoluciones y movimientos sociales que tienden a un análisis institucional generalizado al conjunto de la sociedad.


Los grupos pueden ser de base (horizontales), de trabajo (verticales) o de acción (trasversales) estos últimos elaboran sus propias distancias con respecto a la institución y pueden enunciar sus demandas.


Desviación: Es aquello que se corre de la normativa legal. La desviación implica una descolocación frente a lo instituido, de allí su carácter analizador. La desviación niega la universalidad de lo instituido.


Desviación ideológica: Se constituye en el mismo plano universal en el que está la ideología que sustenta a la institución (por ejemplo cuestionar los objetivos de la institución).


Desviación libidinal: Tiene que ver con las relaciones humanas dentro de la institución. Muestra la represión y la reificación institucional desde un modo poético. Opera por la vía de la trasgresión de las normas instituidas y al mismo tiempo como subversión del sentido, haciendo aparecer en la institución la dimensión del propio deseo.


Desviación institucional: Interpela cuestiones concretas, los canales de comunicación instituidos, los sistemas de poder falsamente democráticos, etc. Se dan sobre todo en formas de organización y funcionamiento alternativo. Cuando se da de forma visible, se constituye como una “contra institución”.



Momentos de la institución


Momento universal: Positivo, instituido o ideológico. Es lo que ya está allí de la institución, el sistema de normas y objetivos universales que sostienen y la sostienen.


Momento particular: Negativo, instituyente o libidinal de la institución. Nos aparece en las particularidades, en la multiplicidad de las demandas de la base social de la institución, que muestra cómo no está unida por el consenso, sino por múltiples factores que rebasan la ideología.


Momento Singular: Negativo de institucionalización u organizacional de la institución, que nos habla de las formas de absorber en las prácticas dominantes la acción de lo negativo, de los desviantes, mantiene el predominio de un proyecto sobre todos los otros posibles.


En los establecimientos se entrecruzan segmentariamente una infinidad de instituciones.

Los modos de acción pueden ser institucionales (con respeto a la legalidad) no- institucionales (ilegales o transgresores) o contra institucionales (alternativas al orden instituido constituyendo nuevas formas sociales).


Efectos


Efecto Lukacs: Al desarrollase las ciencias ahogan el conocimiento respecto a sus orígenes sociales y el desconocimiento social es un producto de la ciencia.


Efecto Weber: La sociedad, al complejizarse, tiende a volverse opaca a los individuos que la componen.


Efecto Mulmann: La institucionalización de un movimiento social está en función del fracaso de la profecía que daba contenido y fuerza al movimiento. La institución aparece como una negación de la ideología, o si se quiere, la institución es el cadáver del movimiento.


Efecto Heisenber: Todo procedimiento de conocimiento está determinado por la posición del observador y cómo éste produce los fenómenos que luego analizará.



Efecto caliente- frio: Los momentos sociales calientes son el horizonte y la negación del análisis institucional como actividad especializada.

Loureau: El análisis institucional Cap. 7


No se puede separar el análisis de la intervención. El sistema de referencia del análisis institucional está determinado por la presencia física de los analistas en cuanto actores sociales en una situación social y por la presencia material de todo el contexto institucional. La situación analítica se construye a través de una hipótesis y los instrumentos de análisis.


Hipótesis: Mediante un análisis de la situación es posible descifrar las relaciones que los grupos y los individuos mantienen con las instituciones, esta dilucidación pone de relieve que el vínculo social es ante todo un acondicionamiento del no saber de los actores respecto de los social.


Instrumentos de evaluación

1.Segmentariedad: La unidad positiva de todo agrupamiento social se apoya en un consenso o en una regla exterior al agrupamiento o a ambos a la vez. El consenso puede ser el sentido común, o la creencia en común, el reglamento puede ser más o menos explícito. En todos los casos es la unidad positiva del agrupamiento la que le da su carácter de formación social.

La acentuación de las particularidades de los individuos produce la negación, a veces absoluta, de la idea misma de comunidad.

Se advierte que la unidad de los agrupamientos es pluralista y heterogénea. Los individuos yuxtapuestos no constituyen un agrupamiento: lo que da su unidad de formación y su forma al agrupamiento es la acción recíproca y a menudo oculta de una multitud de grupos fragmentarios en el interior del agrupamiento. Los individuos no deciden en abstracto vivir o trabajar juntos, pero sus sistemas de pertenencias y sus referencias a numerosos agrupamientos actúan de tal modo que pueden constituirse nuevos agrupamientos, agregándose así los sistemas de pertenencia y de referencia ya ahí que al mismo tiempo niegan en diversos grados, puesto que los sistemas de pertenencia y de referencia anteriores entrañan en general oposiciones y criterios exclusivos, los cuales sin embargo, son obligados a fundirse en la multitud de diferencias. Este carácter singular de los agrupamientos detectado por la intervención socioanalítica, toma el nombre de segmentariedad.


2. Transversalidad: Se puede definir la transversalidad como el fundamento de la acción instituyente de los agrupamientos, en la medida que toda acción colectiva exige un enfoque dialéctico de la autonomía del agrupamiento y de los límites objetivos de esa autonomía. La transversalidad reside en el saber y el no saber del agrupamiento con respecto a su polisegmentariedad. Es la condición indispensable para pasar del grupo objeto al grupo sujeto.


3. Distancia institucional: Se define como el componente objetivo y subjetivo de la conciencia que los actores tienen de su no integración, de la insuficiencia de sus sistemas de pertenencia y sobre todo de la falta de transversalidad de la acción del agrupamiento determinado al que pertenecen.


4. Distancia práctica: Es la distancia que existe entre las técnicas y la comprensión que tenemos de ellas.


5. Implicación institucional: El conjunto de relaciones conscientes o no, que existen entre el actor y el sistema institucional. La segmentariedad y la transversalidad tienden a separarlos mientras que la ideología procura uniformarlos.


6. Implicación práctica

7.Implicación sintagmática,

8. Implicación paradigmática

9. Implicación simbólica.

10 Transferencia institucional



Lapassade: Socioanálisis y potencial humano. Cap 2.


Si el análisis institucional toma al pié de la letra los pedidos de intervención, se convierte en un análisis organizacional, que no toma ni siquiera en cuenta las organizaciones como proceso, sino como producto, sistema y disposición instrumental, como un conjunto práctico organizado para determinados fines. Para que haya análisis institucional, es preciso que la mira del análisis sea lo que da sentido a la organización.

Institución es lo que hace que se mantenga unida la máquina social y hasta se reproduzca y, además, con la vertiente de lo instituido que remite a las formas universales de las relaciones sociales.

La institución es ante todo un sistema de Reglas, normas y costumbres instituidas (las que se encuentran en la sociedad). Pero en la institución existe también lo instituyente, que puede cuestionar a las instituciones. El cuestionamiento parte de la misma institución. La alienación social, significa la autonomización institucional, la naturalización de aquello que no es sino un producto de la historia. Es a ese no saber al que cuestiona el socioanálisis.

Lo institucional no es un nivel de análisis, porque en sí atraviesa todos los niveles de las formaciones sociales, debe definirse por lo tanto en su transversalidad.

La ilusión institucional y el desconocimiento, son necesarios para que se mantenga el sistema social, para la estabilidad de las relaciones sociales dominantes, que las instituciones producen y reproducen.

Una sociedad instituye un conjunto organizado de relaciones sociales mediante un hacer instituyente que se apoya en el hecho de que ya existe una sociedad instituida cuando el nuevo hacer instituyente las transforma.

No todas las instituciones son nuevas, pero sus articulaciones y relaciones sociales, su equilibrio y su poder, cambian. Las instituciones presentan una faz oculta que es la que el socioanálisis pretende sacar a la luz. En este sentido se puede hablar de represión social, lo que se censura es la alienación y la voluntad de cambio, y lo reprimido retorna en las crisis sociales.

El cambio institucional se define por el deterioro o la destrucción de lo instituido . El deterioro se relaciona con las formaciones de los conjuntos sociales, el principio es la mortalidad y la historicidad de las instituciones. La destrucción proviene de los procesos revolucionarios que dan lugar a otras instituciones que pueden en su comienzo presentarse como contra instituciones.

En la dinámica social se produce un proceso permanente de simbolización tal que lo macro-social se proyecta y reproduce en lo microsocial. Se denomina simbolización institucional al hecho de que toda institución regional reproduce el conjunto del sistema institucional. Esto remite a la definición de institución por la transversalidad de las instancias, esta es simbólica en la medida en que resume el conjunto de la formación social.

El análisis institucional apunta al esclarecimiento dentro de los grupos y las formas sociales, del inconsciente político a partir de los analizadores.


Loureau y Lapassade: Claves de la sociología. Cap 11.


El objetivo de la intervención organizadora puede ser producir una crisis en frío para facilitar los cambios organizacionales. Existe una intervención socioanalítica cuando se cumplen las siguientes operaciones.


Análisis de la demanda que comprende el encargo de staff cliente, su demanda implícita y la demanda del grupo- cliente, compuesta por los miembros y usuarios de la organización.
Autogestión de la intervención: Por el colectivo cliente (staff- grupo) deciden horarios, numero de sesiones, ligazón entre las sesiones, etc. Hasta las modalidades del pago del staff- analítico.
Regla de “libre expresión” o “decirlo todo”: Se trata de reconstruir en las sesiones lo no- dicho institucional. Los rumores, los secretos, las filiaciones sociales.
La elucidación de la transversalidad: Las particularidades de la filiación y de adscripción atraviesan a la organización, pues el sistema social global, la estructura de la sociedad, se refracta en la unidad microsocial de la organización.
Elaboración de la contratransferencia institucional.
Construcción y elucidación de los analizadores


Hess: Los problemas de la instervención. Cap.2


La situación del sociólogo determina sus implicaciones con el establecimiento que solicita la intervención. El sociólogo no puede negar su arraigo interno cuando está en la organización de análisis. De cierta manera estas implicaciones son incluso diferentes de las de los miembros de la organización en análisis, las cuales permiten construir su estatuto de analista marcando una cierta distancia con el cliente.

El sociólogo está profundamente implicado, incluso comprometido. Su trabajo en el momento de la evaluación será dar cuenta de este compromiso. En trabajos a largo plazo, la implicación crece con el paso del tiempo y la convivencia con la institución.

Al utilizar el método socioanalítico, se está suponiendo que se puede hacer emerger un saber sobre lo social que no podría ser liberado de otro modo. El momento socioanalítico sobreviene cuando se encuentran reunidos los miembros del grupo cliente y de staff, así como todas las personas que tienen que ver con el establecimiento o el grupo social en análisis. Para que haya momento socioanalítico, es preciso que todas estas persona se reúnan en una asamblea general.




Ulloa: Análisis psicoanalítico de las instituciones


Toda institución está organizada sobre tres distribuciones:

Distribución del tiempo
Distribución del espacio
Distribución de las responsabilidades (roles y funciones)


Esta distribución significa, literalmente, elementos distintos articulados entre sí, es decir, significa un cuerpo orgánico, que como tal posee diferentes movimientos o sectores dinámicos.

Integración o dispersión a lo largo de toda la historia de la institución
Interjuego entre el contexto que reflejan y a la vez modifican.
Movimiento interno o circulación intra- institucional.
Pertenencia a la institución en tanto objeto real y simultáneamente como objeto interno.


Interjuego integración dispersión


En toda institución se observa una tendencia a la integración orgánica, que se da en el inicio entre los que podríamos llamar diferentes núcleos pre-institucionales. Estos surgen de una comunidad y constituyen proyectos afines o semejantes que se unen en un proyecto común.
Estos núcleos están representados, en general, por personas o agrupaciones que tienden a fusionarse. En esta unión participan elementos racionales de beneficio común y elementos de naturaleza emocional, con diferentes contenidos y diferentes grados de concientización.

Se puede identificar esta tendencia integradora con la pulsión de vida.

Los núcleos pre-institucionales unidos en un proyecto único, serán también posteriormente, el origen de la tendencia opuesta, la dispersión, dando origen al surgimiento de corrientes especializadas que favorecen el crecimiento y la complejidad de la organización y también poniendo en peligro de destrucción a la institución. (Tánatos)

La primacía de esta tendencia a la destrucción parece guardar estrecha relación con el grado de no explicitación y ulterior negación de las diferencias que inicialmente presentaban los núcleos pre-institucionales.

Algo característico que puede tomarse como indicador de la existencia reprimida y enquistada de desacuerdos importantes, es la tendencia sistemática bandos rivales, sin verbalización de las reales dificultades.

En la medida que estos núcleos continúan no explicitados, frente a cualquier crisis o emergencia se produce una regresión a los mismos, originando una modalidad de conflictos que repiten en mayor o menor grado aquellos conflictos primitivos.

Lo más notable es que las generaciones o camadas posteriores tienden a reproducir y expresar como una herencia cultural problemas que no les fueron propios, siendo esto más probable cuando no hay verdadero conocimiento de la crónica o historia de la organización.

Tal como ocurre con un neurótico de cuya historia el psicoanálisis puede extraer el sentido de sus síntomas, en una institución el mismo método sirve para desentrañar en parte el sentido de su tendencia tanática desorganizativa.

El índice más evidente de una buena regulación de ambas tendencias está dado por la aparición de grupos formales que colectivamente detentan y regulan el poder, y asumen las responsabilidades dentro de la institución. Un buen indicador es que los escalones institucionales se transforman en grupos de trabajo con interacción real. Estos grupos revisten, además, el carácter de entidades formales dentro de la organización. Esto es importante porque frecuentemente un indicador de crisis es el predominio de grupos naturales de contenido altamente emocional y de existencia no formal, es decir, grupos que se reúnen fuera de la institución.

Hay una situación observada con bastante regularidad: en un momento se alcanza un alto grado de eficacia, pero la tendencia integradora no se acompaña de una expansión hacia el afuera. Lo cierto es que este organismo se ha convertido en un organismo denso, donde los integrantes han ido adquiriendo gran experiencia y el crecimiento de los escalones subalternos lleva a que por sus méritos puedan aspirar a ascender. No hay un crecimiento sino una ruptura sistemática en organizaciones paralelas, a pesar de que antes de la crisis aparentaran una gran productividad.

La explicación debe tener relación con situaciones de sobreprotección dentro de la organización, lo cual hace que los integrantes tiendan a idealizarla, estableciendo una relación dependiente con la misma que les impide abandonarla.



Circulación entre la institución y el contexto comunitario


El mejor indicador de esta interacción es el índice de efectividad, que puede definirse como el grado de coincidencia y logro que existe entre los objetivos explícitos y posibles de la organización y los resultados reales. Considera también el grado de racionalidad entre los fines propuestos y los medios puestos en juego para alcanzarlos.

Las instituciones mejor adaptadas tienden a reflejar y dramatizar dentro de sus propios límites al medio ambiente más amplio en el que se mueven. Este reflejo no es pasivo y automático sino que se traduce en una acción creadora de nuevas condiciones dentro de la comunidad y entonces puede decirse que la organización está actualizada.

La inexistencia de esta actualización puede degenerar o en una organización referida a tradiciones arcaicas o una institución que pretende funcionar sobre supuestos irreales propios de un futuro lejano. Son de algún modo estas últimas organizaciones maníacas.


Circulación intra- institucional


Cuando la comunicación esta coartada en su libre juego, como ocurre cuando es unidireccional, surgen en la institución diferentes formas de clandestinidad (rumores, chistes, graffitis) y en general una producción una cultura de gran acción normativa sobre los integrantes de una institución. No necesariamente debe darse esta ruptura a nivel vertical, sino que se da a también a nivel horizontal.


Relación formal y fantaseada entre el individuo y la institución:


La normalidad o alteración en este movimiento está determinada por el grado y tipo de pertenencia que aquel experimente en relación a ésta.

Existe una adecuada pertenencia cuando el individuo a la par que se siente incluido en la institución, siente que ésta le pertenece en alguna medida.

Algunos individuos tienden a tomar la institución como soporte y andamiaje de su vida y otros propenden a tomarla principalmente como instrumento o situación instrumental para desarrollar su propio proyecto. Los primeros tienden a resistir cualquier modificación en la institución ya que ello es vivido como una amenaza para la propia identidad. Los segundos en cambio suelen ser con frecuencia promotores de cambios básicos, imprimiendo en la organización su propia identidad.

La pertenencia del sujeto se organiza en función del interjuego entre la vinculación formal o real desempeñada y la vinculación con la institución como objeto interno.


Papel de las articulaciones y las fracturas articulares en la dinámica institucional


Si aceptamos la existencia de movimientos, debemos también aceptar que los diferentes elementos móviles deben tener puntos de contacto donde se articulan entre sí.

Las articulaciones son útiles para el trabajo institucional cuando presentan alguna particularidad anormal. Una articulación patológica constituye una fractura institucional.

Si bien todas las articulaciones están en relación con las normas institucionales, es fácil percibir que el espacio generará normas más rígidas y que el tiempo presentará mayor plasticidad, siendo los roles los que se instrumentan con más elasticidad.

En general toda la organización de una institución está asentada en gran medida en una adecuada y nítida distribución del tiempo, siendo precisamente las perturbaciones que sufre esta distribución, lo que aparece como primeros síntomas de un conflicto.


Roles básicos

Motor emocional: Aglutinador e impulsor del grupo
Pensador o teórico
Programador o administrador: Administrador y distribuidor del tiempo y la prioridad de las tareas.
Realizador práctico: Tiende a realizar eficazmente la tarea parcial indispensable en ese momento. El grupo sobrevive en los momentos difíciles por él.
Gestor: Se ocupa principalmente de las relaciones con el exterior.


Estos cinco roles constituyen las característica que integran un líder único y si en un grupo aparecen distribuidos entre sus miembros, es un índice de autonomía y eficiencia del mismo. En cambio cuando varias de estas características están sustentadas por una sola persona, lo común es que el grupo tenga una baja autonomía y sea un grupo de dependencia que en el mejor de los casos es una buena caja de resonancia para el líder.
Por otra parte puede darse el caso de que alguna de estas funciones no esté cubiertas, lo cual incide en el pronóstico del grupo, salvo que se logre que los roles no cubiertos lo sean por varios integrantes o por todo el grupo.

Lo característico aquí es que no se trata de roles que signifiquen una división especializada de trabajo, sino una modalidad de comportamiento dentro del grupo.

El poder identificar esta modalidad, permite no sólo hacer un pronóstico sobre el porvenir del equipo, sino categorizar algunas perturbaciones típicas en el funcionamiento del grupo.

Cada modalidad da lugar a un tipo específico de figura patológica.


Motor emocional à Con mucha facilidad puede transformar su poder integrador en todo lo contrario, sobre todo cuando tiene actitudes impulsivas.

Administrador o programador à Tiende espontáneamente a disciplinar el esfuerzo y puede convertirse en un perseguidor superyóico.

Realizador prácticoà Suele ser visto menospreciadamente por el resto del grupo y el mismo expresa un resentimiento por sus tareas.

Gestor à Suele sabotear las tareas que el mismo logro, ya que cuando deja de ser el contacto único con el afuera y toma su lugar dentro del grupo, suele aparecer el resentimiento y la frustración.


Resulta fácil identificar las articulaciones fracturadas, ya que es entorno a ellas que se centralizan y expresan todas las manifestaciones sintomáticas de la organización.

Una fractura se transforma en una pantalla utilizada por los integrantes de una institución para defenderse de sus ansiedades de naturaleza psicótica, proyectando, predominantemente, objetos parciales en el sentido que da Klein al término.

Este es el primer paso y constituye lo oculto o latente de la patología institucional, donde los integrantes realizan una proyección individual de sus ansiedades prehistóricas.

En el segundo paso, la fractura que ha hecho de pantalla, se transforma en una fuente generadora de ansiedad que se vuelve sobre los miembros de la organización, que a su vez, tienden a adoptar conducta defensivas frente al peligro de la re- introyección. Este segundo paso constituye lo manifiesto, o sea, lo que habitualmente se denomina tensión institucional.

Las articulaciones adecuadas permiten que se proyecten objetos totales, sin que se perturbe su identidad y que al introyectarse enriquecen al yo.

ULLOA


Institución como organismo, organizado en base a tres distribuciones ( ), con objetivos a alcanzar y medios racionales para tal fin. Está regulada por un código y normas de naturaleza explícita e implícita. Institución en movimiento.

geográfica (espacial)
de tiempo
de responsabilidad (roles y funciones)


Movimientos de la dinámica institucional:

interjuego integración- dispersión.
circulación entre comunidad e institución: las I reflejan y dramatizan el contexto en que están incluidas, a su vez tienden a modificar ese contexto.
comunicación intrainstitucional.
relación fantaseada y formal entre individuos e institución: Entre el sujeto y la I hay un vínculo fantaseado además del real.
Tt institucional -> repetición +/- encubierta de lo familiar en donde se puede señalar: modalidad familiar (forma dependiente, rebelde) o modalidad fraterna (competencia, celos)


En las I hay elementos móviles que poseen un punto de contacto -> Articulaciones -> éstas pueden estar perturbadas: Fracturas donde se expresan las manifestaciones sintomáticas, la patología de la I.

Fractura de la I: sus integrantes proyectan aspectos fragmentados del self. Fractura como pantalla receptora de objetos internos ligados a primitivas ansiedades (paranoides y depresivas, por ejemplo). Proyección: nivel latente.



PSICOLOGIA INSTITUCIONAL PSICOANALITICA: SUPERACION DEL “OBSTACULO” ORGANIZACIONAL


Institución no coincide con de manera precisa con organización.

Ejemplo como psicólogo institucional en el dispositivo pediátrico: -tuvo como resultado que se produjeran transformaciones en lo que Freíd denomina “estructura libidinal”.

-objetivos: inventariar el repertorio de aquellas constantes fantasmaticas alrededor de las cuales se juegan los conflictos y armonías que resuenan en el ámbito analizado, aunque ellos estén (sobre) determinados , en ultima instancia, por lo que se de en las dimensiones que son decisivas para un campo histórico (socio-político-cultural).ubicar las cadenas de lealtades y rivalidades, las redes de identificaciones, las ambivalencias, porque todo esto hace al sistema por el que se transportan y reproducen, junto con el saber, las ideologías.

Los ejemplos quieren ilustrar como el psicólogo institucional puede verse precisado atravesar los límites de la organización que lo contrata.

Lo que le otorga cierto privilegio al ámbito organizacional, para el psico institucional tmb, es el hecho de que allí se precipita en formas estables la libido colectiva, de modo que resulta estratégico como lugar de escucha y operación para el psicoanalista.

Puede ocurrir que la intervención del psicólogo este planeada para incidir sobre el sustrato fantasmatico de ciertos aspectos de un modelo que atraviese toda la heterogénea trama discursivo-practico-institucional de lo que se ha dado en llamar un dispositivo.


Otro modelo de intervención (en consultorio), puede bosqu