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Macroeconomia

Resúmen: Teoría General de Keynes Cátedra: Perez Enrri 1° Cuat. de 2007

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CAPITULO I : INTRODUCCION E IDEAS FUNDAMENTALES

La teoría General de Keynes, ha sido el centro de la polémica entre los escritores. El libro de Smith es un resonante reto al mercantilismo, el libro de Marx es una crítica demoledora del capitalismo y el libro de Keynes es una repudiación de los fundamentos del laissez faire.

La política económica práctica lleva la impronta del pensamiento de Keynes, más profunda aún que la teoría económica. Ejemplos de la amplia y creciente adaptación de la filosofía de Keynes acerca de la intervención estatal, la inversión pública y otras formas de la política económica ideadas para cubrir las brechas de la economía de empresas privada, son : las medidas de la política económica del New Deal, el Proyecto de la Ley de Murray sobre el empleo total de 1945, el pensamiento más reciente en el campo de la política fiscal, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Internacional para la reconstrucción y el desarrollo económico. Parece que la tendencia de la política económica en los países en que la empresa privada es aún vigorosa seguirá la dirección marcada por Lord Keynes.

The General Theory of Employment, Interest and Money contiene sin duda la esencia de su contribución a la teoría económica general.

La teoría se sostiene sobre estas ideas básicas o se hunde con ellas.

Estas ideas fundamentales se centran alrededor de lo siguiente:

1) El carácter general de la teoría de Keynes,

2) El papel del dinero

3) La relación entre el interés y el dinero

4) La inversión

5) La incertidumbre del futuro.

1) teoría General: Keynes carga el acento en la palabra general. Su teoría se ocupa de todos los niveles de empleo, en contraste con la que el denomina teoría económica clásica, que se limita al caso especial del empleo total.

El propósito de la teoría general de Keynes es explicar qué es lo que determina el volumen de empleo en un momento dado, ya sea empleo total, desocupación amplio o algún nivel intermedio.

Keynes intenta demostrar que la situación normal de capitalismo del laissez faire en su estadio actual se desarrolla en una situación fluctuante de la actividad económica, que puede recorrer toda la gama que va desde el empleo total hasta la desocupación amplio, con un nivel característico bastante alejado del empleo total.

Otro aspecto general de la teoría es que explica la inflación con tanta facilidad como la desocupación, ya que ambos dependen fundamentalmente del volumen de demanda efectiva. Cuando la demanda es deficiente se produce la desocupación, y cuando la demanda es excesiva se produce la inflación.

La mayoría de las diferencias de importancia entre la teoría clásica y la teoría de Keynes surgen de la diferencia entre el supuesto de que el empleo total es el normal y el supuesto de que lo normal es el empleo incompleto. Hay otro significado igualmente importante asociado al término general. Su teoría se refiere a los cambios de volumen del empleo y la producción en el sistema económico en su conjunto, en contraste con la teoría tradicional, que se refiere primordialmente, aunque no de una manera exclusiva, a la economía de la empresa singular y de la industria singular. Los conceptos básicos de la teoría general de Keynes son los volúmenes totales de empleo, de renta nacional, de producción nacional, de oferta total, de demanda total, de consumo social total, de inversión social total y de ahorro social total.

2) La teoría de una economía monetaria: El dinero desempeña tres funciones:

a) medio de cambio

b) unidad de cuenta

c) acumulador de valor

La más importante para la economía monetaria es la función de acumular valor.

Los que tienen más renta y riqueza de la que consumen de ordinario pueden acumular exceso de varias formas, entres las que se cuentan atesorar dinero, prestar dinero e invertirlo en algún tipo de bien de capital. Si optan por acumular su riqueza en forma de dinero, no obtienen renta, si prestan su dinero, perciben interés, y si adquieren un capital de inversión, esperan percibir beneficios. Keynes dice que el dinero puede ser la forma más segura para acumular riqueza.

Cuando los poseedores de riqueza expresan en general una preferencia por atesorar dinero más bien que por prestarlo o invertirlo, la producción de riqueza social real está en desventaja. Esta preferencia por la posesión de dinero, más bien que por la posesión de riqueza rentable, sólo existe en un grado importante en un mundo en que el futuro económico es incierto.

3) El interés como premio por no atesorar dinero: El interés es la recompensa por transferir la disposición sobre la riqueza en su forma líquida. El tipo de interés depende de la intensidad del deseo de atesorar, o de lo que Keynes llama preferencia de liquidez, para fines especulativos. Cuando mayor es la preferencia de liquidez, más elevado es el tipo de interés que hay que pagar.

Keynes carga el acento sobre el deseo de atesorar. El atesoramiento es uno de los fenómenos que aparecen de una manera completamente diferente cuando se miran desde la posición del individuo a cuando se miran desde el punto de vista de la economía en toda su amplitud.

Un aumento de los tipos de interés tiende a reducir la demanda efectiva y, en tiempos normales, a originar desocupación. El interés se ha considerado por los economistas clásicos como una recompensa al ahorro, es decir, una recompensa por posponer el consumo, más bien que como un premio a la cesión de liquidez.

4) La inversión como importante factor determinante del empleo: La producción que excede de lo que se consume habitualmente, se llama inversión. Esta comprende actividades como construir nuevas fábricas, nuevas casas, nuevos ferrocarriles y otros tipos de bienes que no han de ser consumidos con tanta rapidez como se producen. La distinción entre consumo e inversión es fundamental para todo el análisis de Keynes. Su teoría, reducida a sus términos más simples, afirma que el empleo depende de la cantidad de inversión, o bien que la desocupación es originado por una insuficiencia de inversión.

En resumen, el empleo en la actividad de inversión ayuda a mantener la demanda de la producción existente de bienes de consumo. Si disminuye la inversión, se origina desocupación.

El empleo fluctúa, ante todo, porque fluctúa la inversión. La desocupación se origina primordialmente por una insuficiencia de inversión. Si la inversión puede ser sometida a intervención, también puede serlo el empleo total. Un nivel elevado de empleo depende de un nivel elevado de inversión. La clave para la comprensión de la teoría general de empleo se encuentra en la respuesta a esta pregunta: ¿Cuál es la causa de que la inversión fluctué y de que este característicamente por debajo de la cuantía necesaria para el empleo total?

5) La irracionalidad psicológica como causa de la inestabilidad: Hay una tendencia a lo abstracto que se deriva del hecho de que sabemos muy poco del futuro a largo plazo.

Lo que Keynes llama juicios convencionales se convierte en la base del comportamiento en el mercado. Son convencionales porque implican una coincidencia general de opinión o la aceptación de una convención en sustitución de un conocimiento genuino que no existe. Proporcionan alguna estabilidad en tanto que la convención es aceptada, pero cuando la convención se quiebra, la inestabilidad se pone a la orden del día.

Al suponer que los inversores tienen un conocimiento presente del futuro completamente diferente del que tienen en realidad, la teoría clásica subestima ¨los factores ocultos de la duda radical, la incertidumbre, la esperanza y el temor ¨. A pesar de estas importantes diferencias entre los supuestos psicológicos de Keynes y los de la escuela clásica, hay un aspecto en el que las teorías psicológicas de ambos son similares.

Mientras que los economistas clásicos se ocupan del comportamiento racional en un mundo racional, Keynes se ocupa del comportamiento racional en un mundo irracional.

De la presentación de estas ideas básicas resulta patente que están íntimamente ligadas unas a otras. No puede ser expuesta una idea sin hacerse eco de las demás. La teoría del interés y del dinero es, en realidad, una sola teoría.

Todas estas ideas conexas entran en una teoría del empleo, que es la esencia de la general Theory, y puede enunciarse como sigue: En un mundo en que el futuro económico es sumamente incierto y en que el dinero es una forma importante de acumular riqueza, el nivel general de empleo depende de la relación entre los beneficios esperados de la inversión en bienes de capital y el premio de interés que hay que pagar para inducir a los poseedores de riqueza a transferir el dominio de su dinero. Si hay confianza en el futuro, habrá inversión real y el empleo tendrá un nivel elevado. Aunque haya que seguir pagando interés por el no atesoramiento, este premio puede ser pagado y capacita también a los empresarios para realizar una inversión real en los términos en que esperan que rinda beneficios.

CAPITULO II: EL FONDO CLASICO

En su General Theory, cargaba el acento en las diferencias más bien que en las semejanzas entre su teoría y la clásica, a fin de llevar mejor a puerto sus puntos principales. En una época en que el laissez faire ha muerto, es importante separar de este la teoría económica, aún cuando su unión, que tan bien fue realizada por Adam Smith, ya había perdido terreno, al menos desde la época de John Stuart Mill. Considerando la teoría clásica en su conjunto, su significación práctica hay que seguir viéndola en la presunción a favor del laissez faire.

EL CONTENIDO DE LA TEORIA ECONOMICA CLASICA

Está basada en el supuesto del empleo total del trabajo y demás factores de la producción.

Si bien en alguna época no hay realmente empleo total, la teoría clásica afirma que hay siempre una tendencia hacia el empleo total. La situación normal es un equilibrio estable de empleo total. Si la perturbación persiste, la escuela clásica la atribuye a la interferencia de los gobiernos o los monopolios privados en el libre juego de las fuerzas de mercado. Como regla general, cuyas excepciones carecen de importancia, la política social que garantiza el empleo total normal es la del laissez faire, la ausencia de intervención estatal en la empresa privada. En contraste con esto, Keynes considera que la situación normal del capitalismo del laissez faire es un nivel de empleo fluctuante. La finalidad primordial de la teoría de Keynes consiste en explicar lo que determina el volumen de empleo en cualquier momento.

En lugar de intentar explicar que es lo que determina el volumen de empleo, la teoría clásica presupone el empleo total y prosigue explicando como se adscribe a la producción un volumen total dado de elementos y cómo se distribuye la renta derivada de la producción entre los diferentes tipos de elementos que participan en la producción. La oferta y demanda determinan los valores relativos de los elementos de producción y de las mercancías singulares, expresados en términos de dinero, estos valores son los precios, y el sistema que fija los precios es el mecanismo planificador inconsciente.

La teoría económica clásica es un estudio de las utilizaciones alternativas de una cantidad dada de medios de producción ocupados.

¨La oferta crea su propia demanda. Este supuesto o principio se llama Ley del mercado de Say, por J.B. Say, economista francés de principios del siglo XIX.

Crear la oferta su propia demanda quiere decir que todo productor que trae mercancías al mercado las trae tan sólo para cambiarlas por otras mercancías. Say supone que la única razón por la que la gente trabaja y produce es por disfrutar de la satisfacción de consumir.

La oferta adicional es demanda adicional. El análisis se mantiene en términos del trueque, pero se supone que el hecho de que las ventas y adquisiciones se hacen en dinero no afecta al proceso, a no ser que el cambio basado en el dinero sea más eficiente que el cambio en el trueque. En resumen, la ley del mercado de Say constituye una negación de la posibilidad de una superproducción general, es decir, una negación de la posibilidad de una deficiencia de demanda adicional.

En una economía de cambio, la ley de Say significa que el gasto siempre será suficiente para mantener el empleo total. Ahorrar es gastar en bienes de producción (inversión). Como, según la teoría clásica, el ahorro es otra forma del gasto, toda renta se gasta, parcialmente en consumo y parcialmente en inversión (bienes de producción).

En primer lugar, cuánto más elevado sea el tipo de ahorro, más tenderá a bajar el tipo de interés, y un tipo de interés más bajo disminuirá el aliciente de ahorrar. El interés se considera como la recompensa del ahorro, y una disminución de los tipos de interés hará disminuir este. En segundo lugar, el tipo de interés más bajo aumentará el aliciente para invertir hasta un grado en que absorba el ahorro adicional que queda después de haber bajado el tipo de interés.

Un aumento en el ahorro representa una disminución de la demanda de bienes de consumo y hace que bajen los precios. Los precios más bajos significan beneficios más bajos, lo cual hace desplazarse a los medios de producción de las industrias de bienes de consumo a las industrias de bienes de inversión, en las que la demanda ha aumentado.

La teoría clásica no reconoce que una disminución del consumo, en lugar de llevar a un aumento de la inversión, puede conducir a una disminución de la demanda total, y por lo tanto, a la desocupación . Tampoco reconoce como importante móvil para el ahorro el deseo de riqueza en cuanto a tal.

La significación del empleo total y de la desocupación: Es más correcto decir que la posición clásica supone que no hay desocupación voluntario, que es distinto de la desocupación voluntaria y de la causada por fricción. Cuando la gente se niega a trabajar por propia voluntad, no debe clasificarse como parada y por tanto, el empleo total puede existir aun cuando haya gente voluntariamente ociosa.

La desocupación por fricción existe cuando hay hombres que dejan de trabajar por imperfecciones en el mercado de trabajo. Hay muchos factores que pueden explicar la desocupación por fricción: la inmovilidad de la mano de obra, el carácter estacional de cierto trabajo, la escasez de materias primas, averías en las máquinas y equipos, ignorancia de las oportunidades de colocación.

El empleo total es compatible con la desocupación voluntaria y tolera cierta cuantía de desocupación por fricción. Existe empleo total en ausencia de desocupación involuntaria. En la teoría clásica, no existe este tipo de desocupación, aunque en la polémica entre Keynes y los clásicos hay implicado algo más que simples hechos, éstos no pueden ser ignorados, puesto que, las polémicas como ésta tienen que ser resueltas en última instancia por una apelación al sentido común y a los duros hechos de la experiencia.

En condiciones de competencia perfectamente libre, Pigou llama competencia integral, entre los asalariados, los tipos de salarios descienden, bajo la presión de la desocupación, hasta que todos los que quieren trabajar pueden encontrar ocupación.

La lección práctica es clara: como la desocupación, aparte del de tipo de fricción, se origina por ser los salarios demasiados elevados, el remedio está en bajar los salarios.

LAS OBJECIONES DE KEYNES A LA TEORIA CLASICA

Lo que con más vigor objeta Keynes al razonamiento clásico es la idea de que la desocupación desaparece si los obreros aceptan tipos de salarios suficientemente bajos. Rechaza el supuesto de que el mercado de trabajo es siempre un mercado de vendedores en el que puede venderse el trabajo si los obreros quieren aceptar reducciones de salarios. Hay dos aspectos en la objeción de Keynes al punto de vista de Pigou de que los tipos de salario flexibles remedian la desocupación.1) el aspecto práctico, y 2) el aspecto teórico.

En un aspecto práctico, las uniones obreras son una parte integrante de la economía democrática moderna, y la legislación de protección social, tal como la que establece salarios mínimos y el seguro de desocupación, han de seguir probablemente formando parte de ella. Es mala política poner objeciones a las uniones obreras y a la legislación protectora del trabajo. La solución de Pigou de tipos de salarios más bajos solamente podría llevarse a cabo en un mercado de trabajo de libre competencia o en una economía plenamente autoritaria. En las sociedades democráticas, que presuponen tanto Keynes como Pigou, las uniones obreras no es probable que sean eliminadas, ni que se deroguen las leyes de salarios mínimos, ni que se rebajen las compensaciones por desocupación, y la opinión pública respecto a lo que constituye un salario razonable para vivir no es probable que sea revisada para rebajarlo a la luz de la enorme productividad de la técnica moderna.

Keynes sostiene que el volumen de empleo está determinado por la demanda efectiva y no por los contratos entre obreros y patronos. También dice que las características peculiares de una economía monetaria desarrollada explican la desocupación.

La explicación teórica última de la desocupación de Keynes descansa en el nexo de los tipos de interés tomados en su conjunto con la irracionalidad de las previsiones de los hombres de negocios respecto de la inversión en bienes de capital duraderos.

El mundo era pobre no porque le faltasen recursos materiales, capacidad técnica o voluntad de trabajar, ni siquiera porque tuviese mal acoplados sus recursos empleados, era pobre porque había algo radicalmente equivocado en la manera de pensar de los hombres y de conducir sus asuntos económicos.

Reducir los salarios y los sueldos lo estimó Keynes desmoralizador y equivocado. Él buscaba un medio de prosperidad a través de la expansión monetaria, de la inversión pública y de otras formas de acción estatal. Esto representaba una desviación del laissez faire tradicional, pero Keynes no se hacia ilusiones en cuanto a la mano invisible que se supone que guía a los hombres por la recta senda cuando tratan de perseguir su propio interés.

Keynes deseaba la acción del gobierno porque veía la necesidad de una reglamentación del tráfico que a todos beneficia y sin la cual la gente se interpone en el camino de los otros y nadie llega a ninguna parte.

El gran defecto de la teoría clásica es su alejamiento de las condiciones del mundo capitalista contemporáneo.

CAPITULO III: RESUMEN PRELIMINAR DE LA TEORIA GENERAL DEL EMPLEO

El punto de partida lógico de la teoría del empleo, de Keynes, es el principio de la demanda efectiva. El empleo total depende de la demanda total, y la desocupación es el resultado de una falta de demanda total. La demanda efectiva se manifiesta en el gasto de la renta. Cuando el empleo aumenta, aumenta la renta. Es un principio fundamental el de que cuando la renta real de una comunidad aumenta, aumentará también el consumo, pero menos que la renta. El empleo no puede aumentar a no ser que aumente la inversión.

DEMANDA TOTAL Y OFERTA TOTAL: El término total demanda, tal como lo usa Keynes, designa la demanda total del conjunto del sistema económico. Hay que distinguirla claramente de la demanda de productos de empresas aisladas y de industrias singulares, que es el tipo usual representado en dos diagramas de oferta y demanda.

Keynes utiliza como medida del volumen total de la producción la cantidad de trabajo empleado. El precio de demanda total del volumen de producción de una cantidad dada de empleo es la suma total de dinero, o ingresos, que se espera de la venta del volumen de la producción alcanzada cuando se ha empleado esa cantidad de trabajo.

La curva de la demanda total, o función de la demanda total, como Keynes la llama es una curva de los ingresos esperados de la venta de la producción resultante de diversas cantidades de empleo. A medida que se emplea más trabajo, se realiza mayor volumen de producción y los ingresos totales son mayores. El precio de la demanda total aumenta a medida que aumenta la cantidad del empleo, y disminuye a medida que disminuye la cantidad del empleo.

La máxima de que ¨la oferta crea su propia demanda ¨ significa que todo aumento del empleo conducirá a una cantidad adicional de ingreso suficiente para inducir a los empresarios a ofrecer el empleo adicional.

Exposición más amplia del principio de la demanda efectiva: Puesto que el empleo depende de la demanda y la demanda total es igual a la renta total, la teoría general del empleo es también una teoría de la demanda total o de la renta total. Si partimos de un empleo inferior al total, todo aumento en el empleo tiene que dividirse entre la producción para el consumo y la producción para la inversión de una manera que corresponde a la forma como los perceptores de la renta deciden dividir su aumento de renta entre el gasto para el consumo y el ahorro. La curva del consumo (propensión al consumo) representa la relación permanente que Keynes supone que existe entre el volumen de la renta nacional y la cantidad que será gastada por el público en el consumo. La inversión tiene que aumentar hasta cubrir la diferencia entre la renta y el consumo. En ausencia de un aumento en la demanda de inversión, los hombres de negocios que emplean obreros adicionales para aumentar el volumen de producción no podrán vender todo lo que producen, a no ser que vendan con pérdida.

LA PROPENSION AL CONSUMO

La demanda de consumo depende del volumen de la renta y de la parte de ella que se gasta en bienes de consumo. La cuantía absoluta del consumo aumentará a medida que aumente la renta y disminuirá a medida que disminuya la renta. Una curva que muestre las distintas cuantías del consumo que se corresponden con los diferentes niveles de renta constituye la curva de la propensión al consumo. Es una relación funcional que indica como varia el consumo cuando varia la renta. El supuesto de Keynes de que la propensión al consumo es relativamente estable a corto plazo es una generalización de la experiencia real y constituye una parte esencial de la estructura de su teoría.

Una alta propensión al consumo es favorable para el empleo porque origina disparidades relativamente pequeñas entre la renta y el consumo, atendido con la renta correspondiente a los diferentes niveles de empleo. Si la curva de la propensión al consumo es relativamente baja, las diferencias entre la renta y el consumo serán mayores, y para mantener niveles altos de empleo, la cuantía de la inversión tiene que ser relativamente grande. Si la propensión media al consumo fuese del 100 por 100 para todos los niveles de renta, estaría asegurado el empleo total, porque no se necesitaría ninguna inversión. A medida que se recibiera la renta seria gastada en bienes de consumo. La oferta crearía su propia demanda. Sin embargo, una característica del mundo real es que la propensión media al consumo es menor del 100 por 100 para todos los niveles altos de empleo. Solamente si el empleo cae bastante bajo se alcanzará un punto en el que el consumo será igual a la renta. Este es un límite inferior por debajo del cual no descenderá el empleo, excepto, tal vez., temporalmente.

En las sociedades altamente industriales este nivel de empleo es tan bajo que si mantuviese mucho tiempo provocaría una acción revolucionaria. Para mantener el empleo por encima de un nivel relativamente bajo y socialmente intolerable es necesaria la inversión.

EL ALICIENTE PARA LA INVERSION: La eficacia marginal del capital: de un bien de capital es el tipo de rendimiento más elevado sobre el costo previsto para producir una unidad más (una unidad marginal) de un tipo particular de bien de capital.

Keynes utiliza la expresión eficacia marginal del capital más bien que la de tipo previsto de beneficio o alguna otra expresión convencional, como productividad marginal del capital, porque desea destacar, el ajuste dinámico a que están ligados el presente y el futuro por las previsiones de los inversores.

La eficacia marginal del capital se caracteriza por la inestabilidad a corto plazo y por una tendencia hacia el descenso a largo plazo. Las fluctuaciones de la eficacia marginal del capital son la causa fundamental del ciclo económico.

El tipo de interés: el otro factor que determina el volumen de la inversión, depende de dos cosas:

a) la situación de la preferencia de liquidez

b) la cantidad de dinero

La primera es el aspecto de la demanda, y la segunda, el aspecto de la oferta del precio del dinero, es decir el tipo de interés.

La preferencia de liquidez hace referencia al deseo de la gente de mantener algunos de sus bienes de capital en forma de dinero. La cantidad de dinero hace referencia a la cuantía de los fondos en forma de moneda, papel moneda y depósitos bancarios que hay en manos del público.

Hay varias razones por la que la gente puede desear tener riqueza en forma de dinero. Clasificadas con arreglo al motivo, comprenden el motivo, comprenden el motivo transacción, precaución y el motivo especulación.

La demanda de dinero por el motivo de transacción hace referencia al uso del dinero como medio de cambio para las transacciones ordinarias, tales como la compra de materias primas, el pago de alquileres y de salarios, el pago de dividendos, etc. Para todo nivel dado de empleo, producción y precios hay una cantidad relativamente determinada y estable de dinero necesaria para este propósito. A medida que se eleva el nivel del empleo y la producción, aumenta el número de transacciones, y de esta forma aumenta la demanda de dinero para las mismas. Del mismo modo, una elevación general de los precios o los salarios aumentará la cantidad de dinero necesaria para las transacciones.

El motivo precaución para tener dinero surge de la necesidad de hacer frente a situaciones de urgencia imprevistas que causarán desembolsos mayores que los que suponen las transacciones usuales anticipadas.

La especie de preferencia de liquidez que tiene importancia en relación con el tipo de interés es la que surge en conexión con el motivo especulación. Keynes define el motivo especulación como el intento de obtener un beneficio por conocer mejor que el mercado lo que el futuro traerá consigo.

Aparte de las necesidades de dinero como medio de cambio, la gente retiene dinero como cúmulo de riqueza. Mantienen sus capitales en esta forma porque la prefieren a cualesquiera otros medios de acumular riqueza. Esto es una especie de especulación, porque, al mantener su riqueza en forma de dinero infecundo, la gente especula sobre las probabilidades de que las condiciones cambien, de forma que puedan convertir su dinero en capitales productivos en mejores términos en una fecha posterior, y en términos que sean bastante mejores para compensar todas las ganancias que podrían obtenerse desprendiéndose ahora de la liquidez. Cuanto más baje el tipo de interés, más fuerte se hace el aliciente de poseer, riqueza en forma de dinero. El tipo de interés a largo plazo será especialmente sensible a la preferencia de liquidez, porque en un periodo largo la incertidumbre de los acontecimientos aumenta en una especie de proporción geométrica. Cuando la preferencia de liquidez por el motivo de la especulación se debilita, descenderá el tipo de interés, y cuando la preferencia de liquidez por el motivo especulación se vigoriza, se elevará el tipo de interés. La preferencia de liquidez se eleva y desciende con arreglo a la cambiante actitud del público con respecto al futuro económico y político. El nivel del tipo de interés depende de factores de carácter en alto grado psicológico.

Si la recompensa por renunciar a la liquidez es bastante elevada, es decir si el tipo de interés es bastante alto se correrá el riesgo de la iliquidez. El tipo de interés es un precio que fluctúa con arreglo a la oferta y demanda de dinero. La oferta se fija por el sistema bancario y la demanda se determina por la preferencia por la posesión de efectivo. En tanto que la oferta permanezca fija, el precio, o tipo de interés, varia con la demanda. El tipo de interés es el precio que ¨ equilibra el deseo de poseer riqueza en forma de efectivo con la cantidad disponible del mismo ¨. El interés es la retribución que se paga por el uso del dinero, y esta retribución, lo mismo que todo precio, no debe ser ni demasiado alta ni demasiado baja con relación a la oferta.

Es crucial para la posición de Keynes que las autoridades monetarias sean bastante fuertes y puedan adoptar durante las depresiones una política monetaria fácil que haga descender los tipos de interés y les permita permanecer bajos.

LA RELACION DE LA INVERSION CON EL CONSUMO: La cantidad de bienes de consumo que para los empresarios será lucrativa depende, en parte, de la cuantía de la producción para la inversión que se realice.

En las condiciones de empleo total expuestas por la teoría clásica, la renta y la demanda efectiva total permanecen constantes en un periodo corto. La demanda efectiva será siempre suficiente para conducir al empleo total.

RESUMEN DE LA TEORIA GENERAL DEL EMPLEO

1) La renta total depende del volumen del empleo total

2) Con arreglo a la propensión al consumo, la cuantía del gasto para el consumo depende del nivel de la renta, y por lo tanto, del empleo total.

3) El empleo total depende de la demanda efectiva total, que se compone de dos partes: gasto para el consumo y gasto para la inversión: D= D1 + D2

4) En estado de equilibrio, la demanda total (D) es igual a la oferta total (Z). Por consiguiente, la oferta total excede a la demanda efectiva para el consumo de la cuantía de la demanda efectiva para la inversión. ( D= D1 + D2 o bien D2= D-D1). Como D= Z, tenemos que D= Z-D1)

5) En estado de equilibrio, la oferta es igual a la demanda total, y la demanda total está determinada por la propensión al consumo y el volumen de inversión. Por consiguiente, el volumen de empleo depende: a) de la función de la oferta total, b) de la propensión al consumo, y c) del volumen de la inversión.

6) Tanto la función de la oferta total, que depende principalmente de las condiciones físicas de la oferta, como la propensión al consumo, son relativamente estables y, por lo tanto, las fluctuaciones del empleo dependen principalmente del volumen de la inversión.

7) El volumen de la inversión depende: a) de la eficacia marginal del capital, y b) del tipo de interés.

8) La eficacia marginal del capital depende de: a) de las previsiones de beneficios, y b) del costo de reposición de los bienes de capital.

9) El tipo de interés depende: a) de la cantidad de dinero, y b) del estado de la preferencia de liquidez.

Estas proposiciones contienen los puntos esenciales de la teoría general del empleo. Ahora podemos dar un paso más e indicar algunas interrelaciones entre estos elementos principales de la teoría.

El empleo depende de la demanda efectiva, la cual está determinada por la propensión al consumo y por el aliciente para la inversión. Si la propensión al consumo permanece inalterada, el empleo variará en la misma dirección que el volumen de la inversión. La inversión tiende a aumentar, ya por el descenso del tipo de interés, ya por una elevación de la eficacia marginal del capital, ya por uno y otra. Pero la tendencia de la inversión a aumentar por un descenso del tipo de interés puede estar contrarrestada por un descenso simultáneo de la eficacia marginal del capital. Un aumento del nivel general de la actividad económica incrementará la demanda de dinero como medio de cambio, y, al agotar el fondo de dinero disponible como cúmulo de valor, aumentará el tipo de interés, a no ser que la autoridad monetaria y el sistema bancario actúen para aumentar la oferta total de dinero. Y aun cuando pueda aumentarse la cantidad de dinero, el tipo de interés puede, no obstante, elevarse a consecuencia de un sesgo desfavorable de la actitud de los poseedores de riqueza con respecto a la liquidez. Las previsiones de mayores rendimientos futuros de los bienes de capital tenderán a elevar la eficacia marginal del capital y elevarán así la inversión y el empleo. Este efecto favorable puede ser contrarrestado por una elevación simultánea del precio de la oferta corriente (costo de producción) de los bienes de capital.

Aunque el aumento de la inversión irá normalmente acompañado de un aumento de empleo, esto no necesita suceder así si disminuye la propensión al consumo. Por otra parte el empleo puede aumentar, sin un aumento de la inversión, si se eleva la propensión al consumo. Por regla general, sin embargo, la propensión al consumo, o función del consumo, es estable a corto plazo.

Finalmente, los aumentos de la inversión dan lugar a aumentos de la renta, y de una renta mayor surge una demanda mayor de consumo, lo cual conduce a otros aumentos de la renta. Tomado a la inversa, este proceso significa que una disminución de la inversión disminuirá la renta, y de la renta disminuida partirá una demanda menor para el consumo, lo cual produce más disminuciones de la renta. Una vez puestos en marcha los movimientos de la renta y del empleo, tienden a ser acumulativos. Estos movimientos acumulativos explican el carácter fluctuante del empleo. A la extensión de la fluctuación sirven de límites, en la dirección descendente, el nivel en que la renta se hace igual al consumo, y en la dirección ascendente, del empleo total. Las fluctuaciones efectivas no recorrerán, por lo general, todo el trayecto de un extremo a otro. Un movimientos ascendente se detendrá característicamente cerca del empleo total, y un movimiento descendente se detendrá normalmente cerca del punto en que la renta se iguale con el consumo. El recorrido efectivo dependerá del vigor o debilidad de la propensión al consumo y del aliciente para la inversión en las circunstancias imperantes.

SIFNIFICADO PRÁCTICO DE LOS CONCEPTOS PRINCIPALES

Entre todas las expresiones y conceptos utilizados por Keynes, los tres que destacan por encima de todos los demás como variables estratégicas e independientes son la propensión al consumo (curva del consumo), la eficacia marginal del capital (curva de la demanda de inversión) y el tipo de interés (curva de la preferencia de liquidez). La selección de estas tres variables independientes a factores estratégicos surge de la naturaleza del interés de Keynes por la política práctica. El propósito final de su teoría es explicar lo que determina el volumen de empleo, o en términos de los problemas prácticos implicados, lo que origina la desocupación. Explicar la causa quiere decir, en un sentido significativo, señalar aquellos factores o cursos de acción que, si cambian o se siguen, remediarán el mal. Explicar la desocupación significa indicar aquellos aspectos del sistema económico que necesitan ser alterados o sometidos a intervención social para conseguir un alto nivel de empleo. Keynes dice: ¨Nuestro cometido final podría ser elegir las variables que pueden ser intervenidas o dirigidas deliberadamente por la autoridad central en la especie de sistema en que vivimos de hecho ´´.

La teoría realista está necesariamente condicionada por el sentido de los valores del teórico y por sus ideas en cuanto a la política que es practicable. El carácter realista de la teoría de Keynes puede ser atribuido en gran medida a su interés vital por un tipo específico de programa económico. Esto no quiere decir que los conceptos teóricos de Keynes carezcan de valor en relación con medidas políticas distintas de las programadas por el, ni que sus medidas políticas u otras cualesquiera se sigan necesariamente de sus conceptos teóricos abstractos.

Un concepto como el de propensión al consumo, Keynes dice que surge en términos del uso a que lo destina. Lo emplea para mostrar la necesidad de un tipo elevado de gasto de consumo, el cual puede tal vez ser obtenido mediante una distribución más igualitaria de la renta y de la riqueza. Lo utiliza para indicar la deseabilidad de una imposición fuertemente progresiva y de grandes desembolsos estatales para servicios sociales. La propensión al consumo está además pulida en forma de propensión marginal al consumo que se utiliza para deducir el concepto de multiplicador de inversión. El significado de sentido común del multiplicador de inversión es que en tiempos de depresión, cuando la inversión privada se rezaga, la inversión del estado en obras públicas incrementará la renta nacional, no sólo en la cuantía del desembolso público, sino en algún múltiplo del mismo.

En estos términos Keynes defiende las obras públicas y propugna el gasto público. Su teoría se denomina teoría del gasto. Llamar a una teoría, teoría del gasto, no tiene sentido, excepto en relación a algunos pasos o medidas políticas bastante específicos que pueden seguirse para aumentar la demanda total por encima de donde estaría en ausencia de tales medidas.

La singularidad de la teoría del tipo de interés de Keynes, radica en la importancia de la regulación de la cantidad de dinero. El concepto nuevo es el de la preferencia de liquidez por el motivo especulación. Los poseedores de riqueza tienen una preferencia por mantener sus bienes de capital en una forma liquida, en forma de dinero, y este deseo de atesorar es lo que determina el nivel de los tipos de interés. Una política de dinero fácil, bajo una autoridad monetaria fuerte puede mantener bajos los tipos de interés y estimular así la inversión y el empleo. Sin embargo, el sentido práctico de Keynes, es demasiado vigoroso para llevarle a conceder importancia únicamente a los tipos de interés, y así encontramos una acentuación paralela en la eficacia marginal del capital. La característica principal de la eficacia marginal del capital es su gran inestabilidad.

Puede descender tanto en la depresión que ninguna reducción de los tipos de interés induciría a la inversión privada. Para aliviar las consecuencias de la inestabilidad de la eficacia marginal del capital privado, Keynes propugna la dirección estatal de la inversión total, incluyendo la inversión pública, con el fin de compensar las inevitables fluctuaciones de la inversión privada. Un tipo bajo de interés y una elevada eficacia marginal del capital son las condiciones favorables para la inversión y el empleo. Como la tendencia natural para el tipo de interés es a elevarse y para la eficacia marginal del capital es a descender, las medidas políticas del laissez faire dejarán al volumen de la inversión falto de lo que es necesario para el empleo total. Ambas determinantes de la inversión implican actitudes psicológicas frente al futuro, que harán que la inversión sea mucho menos estable que el volumen del consumo. La inestabilidad de estos factores determinantes de la inversión lleva a Keynes a decir que el empleo está determinado por la inversión.

CAPITULO IV: INVERSION, AHORRO, RENTA Y LA UNIDAD DE SALARIO

En la General theory, de Keynes, la inversión total es siempre igual al ahorro total. Esta igualdad es una condición de equilibrio independientemente del nivel de empleo que pueda haber. La igualdad entre la inversión y el ahorro es una consecuencia de las variaciones del nivel de la renta. Si la inversión aumenta, aumentará la renta hasta que el ahorro procedente del aumento de la renta sea igual al aumento de la inversión, y si la inversión disminuye, la renta disminuirá hasta que el ahorro procedente de la renta inferior sea igual a la inversión reducida.

Como la teoría de Keynes toma el sistema económico en su conjunto, los términos inversión, ahorro y renta significan inversión, ahorro y renta nacionales globales o totales. Inversión es la adición al equipo de bienes de capital reales, tal como la construcción de nuevas fábricas, nuevos edificios, medios de transporte, así como las adiciones a las existencias de artículos de consumo. Esta acepción del término inversión puramente financiera, tal como la adquisición de acciones o títulos en la bolsa de valores. En este último caso, una parte cambia dinero por valores y otra parte cambia valores por dinero. La inversión financiera adicional de la parte que adquiere los valores está compensada con la desinversión de la parte que vende los valores. Si miramos los dos lados de una inversión financiera es compatible con la definición de Keynes de la inversión (global), porque en el sistema económico tomado en su conjunto las inversiones financieras se contrarrestan recíprocamente. No se hace ninguna adición al capital real como resultado de una transacción tal, y por tanto, no tiene lugar ninguna inversión real. Cuando se emiten nuevos valores industriales para financiar una ampliación de instalación, etc. y se adquieren trabajo y materiales para construir bienes de capital, es esto último y no la adquisición de los valores industriales, en cuanto tales, lo que constituye la inversión real.

Algunos gastos, como los destinados a alimentación y vestido, son claramente de consumo. Otros, como los de construir fábricas y ferrocarriles, representan claramente una inversión. Algunas partidas, como las de bienes de consumo duradero, no son tan fáciles de clasificar. Es habitual, considerar como inversión los desembolsos para la construcción de viviendas, y como consumo los desembolsos para automóviles, pero esta distinción es claramente discutible y ha sido objeto de controversia.

La inversión comprende las adiciones a las existencias de artículos, así como las adiciones al capital fijo. Estas pueden ser intencionadas o inintencionadas. Las adiciones intencionadas están motivadas por un mayor volumen de ventas o por una previsión de cambios de precios o por otros factores afines que forman parte de las actividades ordinarias de planificación de la empresa mercantil. Inversión inintencionada es la acumulación de productos terminados invencidos (capital liquido en la terminología de Keynes) resultante de alteraciones imprevistas del mercado.

El ahorro se define como el exceso de la renta sobre el gasto de consumo. Esta definición es aplicable al ahorro individual y al ahorro global del sistema económico.

El ahorro individual consiste en no gastar para el consumo, y al no gastar un individuo puede dar lugar a una reducción de la renta de otros, perjudicando, por tanto, su capacidad para ahorrar.

El hecho fundamental en cuanto al ahorro es que su volumen depende de la renta. En los distintos niveles de la renta nacional, la comunidad tendrá que ahorrar cantidades que son más o menos estables y predecibles en un momento dado. En otras palabras, la propensión al consumo es estable.

La inversión depende principalmente de factores dinámicos, como el crecimiento de la población, la expansión geográfica y el progreso técnico en cuanto estos factores de crecimiento afectan a las previsiones de beneficios de los empresarios.

Mientras que la experiencia indica que el ahorro es estable, más o menos previsible e incitado, la inversión es inestable, imprevisible y autónoma. Por consiguiente, en términos de los hechos de la experiencia, el comportamiento de los inversores es un factor más dinámico que el comportamiento de los ahorradores. La inversión domina.

Los diversos niveles de renta no pueden mantenerse, a menos que las cantidades de ahorro en estos niveles de renta estén compensadas por un volumen equivalente de inversión. Si los ahorros potenciales no se compensan, la renta potencial correspondiente a estos ahorros no puede realizarse. El nivel de equilibrio de la renta se alcanza cuando la renta ahorrada es igual a la cuantía efectiva de la inversión..

En niveles de renta muy bajos el ahorro será negativo, lo cual quiere decir que el consumo excederá de la renta. Si la inversión es completamente autónoma, en el sentido de que no varia con la renta, la curva de inversión puede ser representada por la recta horizontal. Esto quiere decir que las variaciones en la inversión toman la forma de desviaciones espontáneas en toda la curva. Los hechos parecen indicar que aunque la inversión no es completamente autónoma, no aumentará con la misma rapidez que el ahorro cuando se eleva la renta.

El empleo total únicamente puede ser alcanzado si hay inversión suficiente para compensar esta cantidad de ahorro.

Así, la curva del ahorro, o curva de la propensión al ahorro, puede hallarse restando las cantidades del consumo de las cantidades correspondientes de la renta. El ahorro es el exceso de la renta sobre el consumo. La propensión al consumo y la propensión al ahorro son la misma cosa mirada de diferente manera. El empleo resulta de la producción, de una parte, y de la creación de la renta, de la otra.

( Y = C + I ). La inversión es aquella parte de la producción corriente que excede del valor de los bienes de consumo. El ahorro es el exceso de la renta sobre el gasto para el consumo. Por tanto, la inversión tiene que ser igual al ahorro, porque una y otra son iguales al exceso de valores iguales (volumen de producción y renta), sobre el consumo.

Así tenemos :

Y = C + I Renta = Consumo + Inversión

S = Y - C Ahorro = Renta - Consumo

Transponiendo :

Y = C+ S Renta = Consumo + Ahorro

Por lo que :

I = S Inversión = Ahorro

La novedad del modo como trata Keynes el ahorro y la inversión radica, no en el hecho de que son iguales, sino en que pueden ser iguales, y lo son normalmente, en un nivel inferior al del empleo total. Mientras que la escuela clásica asocia la igualdad entre inversión y ahorro a las variaciones automáticas del tipo de interés, Keynes asocia a las variaciones del nivel de la renta. La falta que Keynes encuentra en la teoría clásica es la inferencia de que cada acto de no gastar ( ahorro ) por un individuo aumentará la inversión global en la misma cantidad. Si esto fuese verdad, toda falta de gasto para el consumo seria compensada por un aumento correspondiente en la inversión, y la desocupación no existiría.

Parece haber una tendencia a pensar que la depresión es una situación en la que el ahorro excede a la inversión.

La disminución de la demanda efectiva para el consumo reduce el empleo y la renta. Lo que constituye la condición esencial de la producción y la prosperidad en una economía de cambio ( en que el gasto de un hombre es la renta de otro hombre ), es el gasto más bien que el ahorro individual.

Otra dificultad para reconciliar la igualdad del ahorro con la inversión cuando hay desocupación surge de las antiguas costumbres que nos condicionan a ver en la frugalidad personal una virtud aplicable por igual a la sociedad y a nosotros.

El ahorro individual es un mero residuo y no forma parte de la demanda efectiva.

LA RENTA : La renta global de todo un sistema económico puede ser definida de diversas maneras. Dos de las imágenes más comúnmente utilizadas para designar la realización general de una economía son el producto nacional bruto y el producto nacional neto. El PNB es el valor en dinero de todos los bienes y servicios finales producidos durante un periodo dado, y el producto nacional neto es igual al PNB menos la depreciación y el desuso de los bienes de capital.

Bienes finales son artículos terminados que constituyen los productos últimos de la producción. Comprenden bienes de consumo terminados, como fábricas, como el pan y los automóviles, y bienes de inversión terminados, como fábricas y locomotoras y aumentos en las existencias en géneros.

El valor total del producto es la suma de los valores agregados en cada etapa y está incorporado en el producto final.

Tal como Keynes la define, le renta global o nacional es una cantidad que está entre el valor del producto nacional bruto y el PNN, en el sentido en que estas expresiones se definen usualmente. El sustrae parte, pero no toda la depreciación y desuso del PNB (que es igual a la renta nacional bruta), para llegar a su concepto de renta. Elige esta definición de renta porque es el concepto que el cree que tiene importancia causal para las decisiones que determinan la cantidad de empleo.

El empresario tiene una intervención voluntaria sobre la depreciación extra y el entrenamiento extra que tendrán lugar como resultado de utilizar el equipo más bien que de no utilizarlo.

La pérdida de valor resultante de utilizar el equipo con relación a no utilizarlo se llama coste de uso: es uno de los gastos de producción aceptados voluntariamente cuando los empresarios deciden cuántos obreros emplear.

Aunque la renta, tal como acaba de definirse, es el concepto que tiene importancia para determinar cuánto empleo han de ofrecer los empresarios, la renta neta es el concepto que tiene importancia en relación con la cantidad que ha de gastarse en el consumo.

La renta neta, bien para la empresa, bien para el conjunto de la economía, es igual a la renta menos la depreciación y desusos esperados que no se incluyen en el coste de uso. Esta depreciación y desuso extra se llama coste suplementario. Como el coste suplementario es una pérdida de valor que está más allá del dominio de los empresarios, tiene lugar independientemente de las decisiones de utilizar o no el equipo y de la escala en que se emplea la mano de obra. Para la empresa mercantil singular, la renta neta es la cifra que queda después de haber deducido de los ingresos todos los gastos, incluyendo toda la depreciación y desuso. Para el sistema económico, la renta neta es la renta neta global (beneficios netos) de todas las empresas más los pagos realizados a todos los demás factores de producción en forma de salarios, intereses y renta de la tierra.

Un empresario individual que no deduce toda la depreciación antes de decidir la escala de su consumo es verdaderamente pródigo, aún cuando no hubiese sabido determinar la escala de su producción y empleo sobre esta base.

Toda empresa que consume por completo su renta, tal como la define Keynes, no podría reponer todo su equipo de capital. Por otra parte, toda práctica que calcule por bajo la cuantía de la renta neta tenderá a demorar la cuantía del consumo y por tanto, a demorar el empleo. Las deducciones excesivas por depreciación, que son sancionadas y generalmente practicadas por los contables conservadores, dan como resultado una infraestimación de la renta neta, y por tanto, pueden contribuir a una restricción del consumo y el empleo. Como la renta de define como una forma de la renta bruta y la producción como una forma de la producción bruta, el ahorro y la inversión representan una forma de ahorro bruto y de inversión bruta. De un modo semejante, el ahorro neto es igual al exceso de la renta neta sobre el consumo, y la inversión neta es el exceso de la producción neta sobre el consumo.

LA UNIDAD DE SALARIO: Para medir las cantidades de producción, renta, inversión, consumo y demanda en el conjunto del sistema económico, Keynes utiliza dos unidades básicas: el dinero y el trabajo. El dinero sólo no es suficiente para hacernos posible describir el funcionamiento del sistema económico.

La producción de cada industria puede ser determinada sumando las unidades físicas de producción apropiadas de todas las empresas de la industria. El volumen de producción del sistema económico es una combinación de litros de gasolinas, toneladas de carbón, etc. Si aumenta el número de automóviles producidos y disminuye el número de zapatos, no podemos decir si el volumen total de la producción ha aumentado o disminuido. Es obvio que estas unidades heterogéneas no pueden sumarse.

Keynes utiliza en su teoría General cantidades de empleo como índice para medir las variaciones en el volumen de producción del conjunto del sistema económico. Las fluctuaciones de la producción real y de la renta real se supone que corresponden a las variaciones del volumen de empleo de mano de obra aplicada al total existente de equipo de capital. La unidad de empleo es una hora de trabajo de pericia o sea lo que se conoce por unidad de trabajo común. La unidad de salario es la cantidad de dinero recibida por un obrero de pericia ordinaria por una hora de trabajo.

Uno de los argumentos a favor de la unidad de salario es la estabilidad relativa del tipo de paga a la mano de obra de pericia ordinaria.

Aunque la unidad de salario no es un concepto completamente satisfactorio, es importante comprender que se utiliza:

1) Porque las alteraciones en el volumen de producción se miden por las alteraciones en la cantidad de empleo y

2) Porque la Teoría General del empleo de Keynes versa sobre el sistema económico en su conjunto y no sobre empresas e industrias aisladas.