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1º Parcial A  |  Historia social moderna y contemporánea  (Cátedra: Buchbinder - 2021)  |  Cs. Sociales  |  UBA

PREGUNTA GENERAL

Lea el siguiente fragmento y responda:

“En estas condiciones puede que murieran uno de cada tres negros transportados por mar, pero las enormes ganancias (a menudo el doble de la inversión realizada en un viaje) hacía que al negrero le resultase beneficioso. Los negros, pues, eran amontonados en las bodegas como si fueran pescado.

Los primeros en dominar el comercio de esclavos fueron los holandeses, y luego los ingleses. (En 1795, Liverpool ya tenía más de cien barcos negreros y controlaba la mitad de todo el comercio negrero de Europa.) Algunos americanos de Nueva Inglaterra se apuntaron al negocio, y en 1637 el primer barco negrero americano, llamado Desire, zarpó de Marblehead. Sus bodegas estaban divididas en cubículos de sesenta centímetros por ciento ochenta, con grilletes y barras para las piernas de los esclavos.

En 1800 ya se habían transportado entre 10 y 15 millones de negros como esclavos a las Américas, quizás la tercera parte de los capturados inicialmente en África. Se estima que en esos siglos que consideramos el inicio de la civilización occidental moderna, África perdió aproximadamente 50 millones de seres humanos. Unos morirían y los otros serían convertidos en esclavos de los negreros y de los propietarios de haciendas de Europa Occidental y de América, en los países considerados como los más avanzados del mundo.”

(Howard Zinn, La otra historia de los Estados Unidos, México: Siglo XXI, 2006, pp. 30-31)

a) ¿Con que interpretación que vimos en clase coincide esta visión que resalta que el tráfico de esclavos fue "un gran negocio" en pos del desarrollo del capitalismo?

Esta visión coincide con la visión de Sven Beckert, quien en su obra el Imperio del algodón, señala que esta modalidad del trabajo esclavo, fue uno de los pilares en los que se basó el capitalismo de guerra.

Durante el siglo 15 la producción de algodón sigue centrada en India y en China, Europa aun no es una amenaza, pero Inglaterra, aunando entre otras cosas su determinación y capacidad de cruzar océanos y proyectar su capital a otras regiones, comienza a adquirir algodón en India.

Al haberse iniciado satisfactoriamente un proceso de producción del hilado de algodón en Inglaterra, y debido al enorme éxito que esto reporto, pronto necesito de mucha más mano de obra que la que tenía disponible en el país, razón por la cual se dirigió a buscar esta mano de obra de otra manera.

La encontró en el tráfico de esclavos, que obtenía a través de la triangulación de operaciones, a partir del comercio que le proporcionaba entre otros, la Cía. de Indias Orientales.

Con el producido de ese algodón, parte se destinaba a comprar esclavos en África, los cuales eran llevados a trabajar primero a distintos puntos del caribe, en las islas que hoy conocemos como Barbados, Tobago. Luego, esos esclavos fueron dirigidos a los EEUU, que habían conseguido, por medio de una semilla de origen mexicano, obtener plantas de algodón de buena calidad.

Es así como el capitalismo de guerra, al que el autor distingue del capitalismo industrial, le permite según el autor, cimentarse, por medio de la violencia, adoptando una actitud que podríamos considerar de respeto y observancia de leyes internas, pero que, en lo externo, es decir para con el resto del mundo, la norma iba a ser la dominación imperial, la expropiación de territorios, el desplazamiento de pueblos originarios, y el uso de esta mano de obra esclava, en cantidades siderales.

b) ¿En que discrepa la otra visión?

La otra visión corresponde al historiador David Landes, el que sostiene el negocio negrero no era tan bueno, conllevaba mucho riesgo, porque precisamente muchos de los esclavos ni llegaban a puerto, ya morían en los trayectos.

c) Desarrollar y comparar.

d) Indique la incidencia que ambos autores le asignan a las etapas o ciclos de ascenso del capitalismo.

La visión de Sven Beckert se plantea en dos etapas, el capitalismo de guerra y el capitalismo industrial. Para el autor, este es un proceso largo, y lento al principio que cobro impulso y creció exponencialmente. Entre las causas que forman esta etapa de capitalismo de guerra, señala como fundamental la decisión y coraje de cruzar océanos y pretender hacer negocios en otras tierras muy lejanas a Inglaterra. Para eso se valió no solo de barcos, sino que llevaban también armamentos, es decir que ya se planteaba una incursión de tipo violento.

Este capitalismo debe su éxito en gran parte, a que no fue una decisión aislada de unos cuantos empresarios corajudos, sino que contaron con apoyo del estado, con un sistema legal que les dio un mínimo de seguridad a sus inversiones, con alianzas hechas con autoridades y capitalistas de lugares distantes, con la adopción de instrumentos financieros, y sobre todo con la expropiación de tierras, y deportación de poblaciones además del trafico esclavo.

Ahora bien, este capitalismo de guerra le dio a Gran Bretaña, según Beckert, además de los recursos provenientes del negocio en sí, una experiencia, un dominio y una visión del negocio del algodón, que iba a ser fundamental para pasar a una etapa más avanzada, que el autor llama de capitalismo industrial.

Una vez más aquí señala como importante, el acompañamiento que, hacia el Estado británico, con medidas tendientes a aislar la competencia, a apoyar localmente a la industria, a otorgar subsidios, a fijar aranceles, incluso a establecer bloqueos todo para apoyar las industrias locales.

Ahora sí, para pasar al capitalismo industrial, había que abandonar la idea de esclavitud, que ya estaba siendo vista con malos ojos en Europa, y es así que surge el asalariado, que con todas las injusticias y actos de coerción ilegales de por medio, iba a ser la nueva manera de incorporar el trabajo obrero a las industrias.

En cambio, la visión de David Landes aporta una mirada más global a todo el proceso, para este autor es esencial separar al pensamiento y acción que ocurren en Europa, del resto del mundo, y aquí, los niveles de articulación con otros países no son tan importantes.

En cambio, le asigna importancia a hechos que hacen que desde el siglo 18 Europa se despega del resto del mundo. Esto lo explica como un proceso de larga data, que se da por ejemplo con el afianzamiento del concepto del a propiedad privada, donde si bien en Oriente no está en manos de la persona, sino que es el soberano el dueño de las tierras, esto no ocurre en Occidente, propiedad privada que es reconocida por la iglesia católica.

Aquí también señala la cuestión de la separación que existe entre la vida religiosa y la secular en Occidente, cosa que no ocurre en Oriente.

También le da importancia en este proceso a la formación y existencia de las ciudades, que, a diferencia de Oriente, en Europa son centros económicos y dinámicos, de concentración de actividades y de gentes.

Luego hay otros aspectos que fueron agregando beneficios a esta situación, como ser años de buenas cosechas, crecimiento de la población, crecimiento de la producción agrícola, cambios técnicos en las formas de cultivar la tierra, y cambios que también se generan en las ciudades.

Si bien Landes reconoce la atrocidad del trabajo esclavo, no sostiene que este haya sido un factor que propendiera al desarrollo del capitalismo, señalando que precisamente los empresarios negreros, no se caracterizaron por ser inversionistas, sino más bien por dedicarse a despilfarros y a lujos.

Por último, reconoce también en la religión protestante, y dentro de ella más específicamente en el calvinismo un puntal de desarrollo de las ideas capitalistas, con su concepción de que los elegidos, eran responsable de una conducta en la tierra, de propensión al trabajo, al trabajo eficiente, al uso de recursos, a la austeridad y a la reinversión de riquezas.

Esto también, dio a la población una libertad de ideas, y la necesidad de aprender a leer y escribir ya dentro de la concepción religiosa, porque los protestantes entendían que los fieles debían acceder a los textos sagrados por sí mismos. Esto indudablemente, para Landes, constituyo un fuerte disparador para elevar la educación general del pueblo.

a) ¿Qué controversias respecto a este acontecimiento guardan Hobsbawm y Clark?

b) Cómo determina tal apreciación las explicaciones globales que ambos autores ofrecen sobre los orígenes de la Gran Guerra luego conocida como Primera Guerra Mundial?

El atentado que cobro la vida del archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía, ha sido reconocido tradicionalmente como el detonante para el inicio de la primera guerra mundial.

La mirada de Eric Hobsbawn es una visión estructural del conflicto, en la cual señala grandes conflictos que existían entre las principales potencias europeas, que vienen ya del siglo anterior, y que confluyen armando una espiral de malestar general que desemboca en la declaración de guerra en 1914.

Va explicando como la evolución económica y la expansión capitalista desenfrenada, llevan a las principales potencias a verse inmersas en una guerra de competencias. Para algunos, y cita a Clausewitz, un militar prusiano de destacada participación, la guerra fue la continuación de esta competencia por otros medios.

Este criterio aceptado por los deterministas históricos, no lo era por todos los defensores de los negocios, como Keynes, quien no veía a la guerra como un escollo, siempre que no interfiriera en los negocios, y había incluso expansionistas económicos belicosos. Lo cierto es que Gran Bretaña había dejado de ser el taller del mundo como se la conocía, y había un importante actor nuevo, que estaba representado en la Alemania unificada. Esta Alemania, que, en 1897, exhibiendo una inocultable voluntad para convertirse en la nueva potencia mundial, comenzó a preparar una enorme flota marítima, que hizo que Gran Bretaña la viera como una amenaza potencial, aunque no puede decirse que eso haya sido disparador del a guerra, según el autor.

Así E. Hobsbawn señala que lo verdaderamente peligroso fue la ecuación crecimiento económico unida al poder político ilimitado, que se fue aceptando inconscientemente.

Otros hechos, como la revolución rusa en 1905, condujeron a la desestabilización internacional, permitieron que Alemania planteara reivindicaciones sobre Marruecos, intimidando a Francia.

Es así como resume que las crisis internacionales y las crisis internas se unieron en los años previos para crear el clima beligerante que una guerra de esa magnitud podía hacer temer. Rusia estaba amenazada por una nueva revolución, Austria, con peligro de desintegración de un imperio que ya no controlaba políticamente, Francia, que a pesar de no encontrar apoyo en la población como para solventar un rearme, en 1913 elige un presidente que incito a la venganza contra Alemania.

También destaca el entusiasmo patriótico de los pueblos que se lanzaron al conflicto, sin saber que 20 millones de ellos habrían de morir, mas allá de las terribles consecuencias para los supervivientes.

En cambio, la visión de Christopher Clark se opone a la de Hobsbawn, y piensa en la existencia de cuestiones eventuales, del azar, y es muy escéptico. Considera que el historiador que quiera entender la génesis de la guerra, se va a encontrar con gran cantidad de datos y de información, provistos por cada actor o cada estado beligerante. Estas versiones abundantes, en general no aportan autocritica alguna sobre la participación o las decisiones tomadas por los funcionarios, excepción hecha por el ministro Sir. E. Grey, quien era ministro de relaciones exteriores británico, que acepta haber cometido algún error menor, pero estos no son documentos que permitan al historiador sacar sus conclusiones.

Aporta un punto de vista original, al tratar de desviarse primeramente de la explicación de porqué estallo la guerra, dirigiéndose a analizar las cuestiones de cómo llegaron los países a declararla, y a verse envueltos en una contienda que se llamó luego guerra mundial, no porque intervinieran todos los países del mundo, sino por las repercusiones que la misma tuvo en todo el planeta.

Clark confía en que analizando el cómo se tomaron las decisiones, llegara a saber por qué.

Acepta que los motivos parten de reconocer las interacciones múltiples entre cinco estados, Alemania, Francia, Austro Hungría, Gran Bretaña y Rusia, mas Italia, de quienes toman las decisiones a veces no lo hacen los que dirigen el Estado, sino la cúpula diplomática, o las fuerzas militares.

También destaca el papel que juegan los servicios de inteligencia, poco regulados por las fuerzas democráticas, con alto grado de autonomía que hace que mucha es como se elaboran las políticas dentro de los estados no sean hechos o medidas transparentes que sirvan para hacerse una idea de las situaciones.

La cuestión del archiduque no es menor para él, representa el último de una serie de atentados, por los cuales se percibe a Serbia como una amenaza. Indaga sobre cómo era interpretado y sentido en ese momento la súbita aparición de un territorio como Albania, o el empréstito búlgaro, la carrera armamentista entre Turquía y Rusia, la reorientación de la política rusa que se alejó de Sofía y se aproximó a Belgrado, la frágil autoridad de Poicare y su política de alianzas, etc.

Clark se pregunta que veían los funcionarios en ese momento? Algo concreto o la proyección de sus propios miedos y es por eso que rechaza las explicaciones de naturaleza estructural, que llevan según él, a la inevitable teoría de la culpa, la que hizo que se considerara responsable de la guerra a Alemania.

La idea de la culpabilidad de Alemania, sellada en el art 231 del tratado de Versalles de paz, garantizaba que este tema fuera el centro del debate. En este sentido cita a un historiador, Paul Kennedy, el cual señala que el problema del fundamento de la culpa, no es tanto la posibilidad de cometer el error de echarle la culpa al equivocado, sino de construir esa culpabilidad, a partir de suposiciones, de ideas incorporadas.

Para C. Clark, la explicación estructural crea una suerte de ilusión, ya que el proceso de la guerra entiende, se dio por acontecimientos de corto plazo, y no está a favor de una estructura coherente de toma de decisiones, sin más bien pone los ojos en los actores periféricos, que muchas fueron los reales responsables de la toma de decisiones.

Concluye poniendo en duda que los funcionarios actuantes en todos los países en guerra, a pesar de saber o sospechar que era posible que, desatada una contienda, esta fuera lenta, penosa y sangrienta, realmente sintieran que eso iba a ser así, o si, por el contrario, estaban especulando con que un ataque certero y rápido podía poner fin al conflicto y empezar un nuevo mundo.

Menciona un artículo publicado en el diario francés Le Fígaro, en 1913 donde frente a la advertencia hecha por un prestigioso médico francés acerca de la terribles lesiones que provocaban los cañones franceses, esto producto de una visita a soldados heridos en la guerra de los Balcanes, la original opinión del diario, era por un lado, felicitar a los excelentes médicos franceses y por otro, felicitar al país por su gran fuerza militar, ya que de ser necesaria una defensa, estaba demostrado que los cañones franceses estaban en óptimas condiciones de prestarla.

Esta es una muestra, para el autor, del estado que describe de sonambulismo de los protagonistas, que, al decir de Clark, “estaban vigilantes pero ciegos” ante el horror que iban a desencadenar

a) ¿Cómo puede relacionar estos datos con la interpretación que realiza Kemp de la industrialización francesa en el siglo XIX?

b) ¿Desde el punto de vista de Sewell cómo impacta tal proceso en la formación de la clase obrera en ese país?

a)

A mediados del siglo 18 Francia, mantenía índices prometedores de crecimiento, pero la revolución Industrial no se registraba en el país, y el autor se pregunta el porqué.

Francia comenzó su revolución industrial en el siglo 19, cuando Gran Bretaña, ya estaba muy adelantada en su proceso. Por esa razón, había mercados donde Francia no podía competir, ellos habían pasado por la revolución francesa, que, si bien había sentado bases para el desarrollo del capitalismo, también pasaba por periodo de convulsión social producto de lo mismo.

No tenía a diferencia del caso inglés, un desarrollo legal, acorde a la evolución del capitalismo. Los nobles buscaban ingresos y no producción, y eso lo hallaban en la tierra, a través del campesino y los impuestos que les proporcionaban. El campo en Francia era mucho más importante que en Gran Bretaña y la llegada de la revolución francesa puso en jaque esta situación, la nobleza y la iglesia perdieron privilegios y tierras, en el corto plazo, se instalaron muchas convulsiones sociales.

El negocio de los puertos franceses era fundamental, pero en esos años estuvo muy descuidado, también por efectos de la revolución francesa.

Hasta 1820 le va a costar arrancar con niveles de crecimiento previos a la revolución de 1789. A partir de ahí, al favorecer la propiedad privada, favorece una burguesía, pero la tierra sigue siendo importante, y la industria lentamente empieza a crecer.

En 1830 aparece aquí el duque de Orleans, poniendo en el centro al capital industrial y los bancos.

Y en 1870 comienza un proceso que podemos llamar de revolución industrial en Francia.

No hubo un taque off, un despegue, el autor habla de un proceso mucho más lento que el británico, y donde la industria se aboca a productos alternativos. Ej.: derivados de la seda, productos de diseño, destinados a un mercado de lujo, en el cual Francia ya tenía una larga tradición y reconocimiento internacional. Es decir que su nicho de actividad, no eran los productos en cantidades masivas y a bajos costes, como en Inglaterra, sino productos para un público de mayor poder adquisitivo.

Sufre la competencia también con Alemania, y posteriormente la de EEUU que se empieza a desarrollar. Para Kemp, la importante ruralidad francesa, que siguió siendo un área de negocios, hizo que la industrialización francesa fuera más lenta que la británica.

Para Dewey, lo llamativo de la conciencia de clase obrera francesa, era el hecho de no haber pasado por una revolución industrial igual que Inglaterra, y, sin embargo, esta conciencia la reconoce como presente desde antes.

Pone el foco en la diferenciación, por un lado, del tipo o naturaleza del capitalismo francés. Ese capitalismo, ya está presente en las industrias de tipo artesanal, mucho antes de que ingresaran las innovaciones tecnológicas. Las industrias urbanas que existían, estaban reguladas por los gremios, que decidían casi todo respecto a cada oficio. Los comerciantes capitalistas, en los siglos 16 y 17 comenzaron a usar el sistema denominado Putin out system, que consistía en llevar la producción textil, para ser confeccionada, tejida o hilada, a los campesinos, así podían evitar las regulaciones de los gremios.

Y el otro punto en el que el autor hace foco, es en la relación entre conciencia de clase, y el desarrollo de las industrias en las fábricas. La industria textil mayormente era urbana en Francia. Y esta forma de trabajo, de todos asalariados comunes, trabajando bajo un mismo techo, en las fábricas, los hizo darse cuenta de que tenían intereses comunes.

El autor resume diciendo que la conciencia de clase obrera surge ya sobre el trabajo de los artesanos, bajo el impacto del desarrollo capitalista, por un lado, y al amparo también de las políticas revolucionarias.

El origen de esta conciencia, se remonta a su herencia corporativa, que ya existía en los talleres medievales.

Todos los oficios estaban organizados en corporaciones y en estas, existían verdaderos valores, como la solidaridad, el juramento de lealtad al maestro, al religioso, ayuda a las viudas, niños, ayuda en la enfermedad, muerte etc. A pesar de que tenían problemas entre maestros y obreros cualificados y eso condujo a que se organizaran fraternidades ilegales, clandestinas, que reclamaban mejores condiciones de trabajo y salarios, esto no formaba una una conciencia de clase, según sewell hizo falta la revolución francesa.

Francia en antes de 1750 si bien tiene una industria, es mayormente una economía rural, y desde 1750 en adelante, tiene un movimiento ascendente, antes de su famosa revolución. Pero se caracteriza por un aumento gradual y constante, no tiene taque off.

Sewell analiza que el aumento por cápita de producción, de ambos países fue similar, esto porque el crecimiento de Inglaterra era mucho mayor. Francia tuvo un crecimiento demográfico menor. Esto en el periodo mismo considerado, la agricultura y la industria artesanal francesa básicamente son las producciones analizadas.

Sewell concluye que la revolución francesa, unida a esta tradición de talleres medievales hizo que se presentara esta conciencia de clase, como una versión del nuevo lenguaje que habían incorporado esos trabajadores, que hablaban como ciudadanos, y que entendían de derechos naturales, de soberanía popular y de contrato social, todos ideales plasmados en las épocas de la revolución francesa. Pero esta conciencia, que era eminentemente manifestada por los artesanos, no fue sino hasta el periodo que va desde 1815 a 1820, en que aparecen las corporaciones, pero de trabajadores, no de maestros y que luchan contra la explotación, y es ahí, cuando transforman el concepto de trabajo corporativo en conciencia de clase.


 

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