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Pens. Científico

Resumen para el 1º Parcial

Cát. Heler

Sede Bulnes

1º Cuat. 2008 Altillo.com

UNIDAD 1 - ¿Ciencia y ética?
El problema
La vinculación entre ciencia y ética es un problema. Las innovaciones científico-tecnológicas nos sumergen en una actualidad en la que lo viejo no se disipó y lo nuevo no termina de definirse. Por lo tanto, buscamos pautas que nos guíen, y estas mismas están vinculadas con las demandas éticas de nuestra sociedad.


Por un lado, una corriente oficial de pensamiento nos define a la ciencia como la busca desinteresada de la verdad. Las cuestiones éticas surgen cuando el conocimiento científico se aplica en la sociedad, pero tales aplicaciones están ajenas al ámbito de la ciencia. Quienes tomarían decisiones serían quienes poseen el poder de determinar los usos sociales de los conocimientos que la ciencia ha producido, y serían esos usos los que provocan prejuicios éticos. Los conocimientos son instrumentos; las buenas o malas consecuencias de su uso no dependen del instrumento en si, sino de quienes toman la responsabilidad de utilizarlos. (Ciencia Martillo)


Por otro lado la postura del autor (Heler) discute y cuestiona aquella supuesta neutralidad y “busca desinteresada del saber”, y se pregunta si la ética puede no tener incumbencia en la actividad científica. Pone en tela de juicio si realmente es posible que la actividad tecnocientífica se desentienda de las relaciones sociales en la que está inmersa y excluya las cuestiones éticas de sus ocupaciones y preocupaciones.

La ciencia en la modernidad
La ciencia moderna comienza a manifestarse en el Renacimiento y se consolida con las elaboraciones de la física newtoniana. Su surgimiento y consolidación se vinculan al desarrollo de la sociedad moderna a partir del medioevo, período en el cual los burgueses comienzan a tener influencia directa sobre las sociedades feudales.

Las ciencias deben generar un conocimiento capaz de transformar y mejorar la realidad natural y social. La racionalidad científica es una concreción superior de la razón humana.


Características de la modernidad


• Secularización: La sociedad medieval se preocupaba por la salvación del alma ya que importaba la eternidad y no el tiempo. Las nuevas prácticas sociales que trajo el mercado (luego darían lugar al capitalismo) necesitaban una nueva visión para poder desarrollarse, donde lo material tuviese cabida y legitimidad, por lo que era necesario un orden basado en este mundo.

La modernidad, por lo tanto, inaugura la preocupación por el tiempo, por este mundo, por la actualidad, sin referencia a instancias divinas.


• El sujeto define al objeto: En el medioevo, Aristóteles propone que la capacidad de conocer es independiente al sujeto que conoce, ya que el objeto es el que ocupa el papel principal y el sujeto es pasivo por ser receptivo.

Los modernos (Descartes/Kant) sostendrán que el sujeto no cumple un papel pasivo frente al objeto, sino que contrariamente, lo constituye. Existe un concepto, porque el sujeto organiza sus conocimientos y los vuelca en el objeto. Por lo tanto, se habla de la posición predominante del sujeto en los modernos.

La concepción de verdad también se modifica. En la antigüedad, se entendía por verdad a la coincidencia entre un objeto y la imagen-concepto que tengamos de él. A partir de la modernidad, los conocimientos que tenga el sujeto construyen o constituyen al objeto, siendo este un resultado del proceso de conocimiento sin renunciar a la universalidad.


• Vida activa sobre la contemplativa: Para los antiguos, el mundo era un “cosmos” ordenado y bello, y se valoraba la dedicación a contemplarlo.

Los modernos toman para sí la tarea humana de hacerse Di’s en la tierra, y se privilegia la vida activa y dedicada a transformar el mundo para adueñarse de él y ponerlo al servicio de la humanidad.


• Concepto terrenal del hombre: El proceso de secularización en la modernidad, quita al individuo de ese lugar privilegiado en el cosmos por haber sido creado a imagen y semejanza de Di’s. Por ende, el hombre ya no puede ubicarse en el centro del universo y comienza a ser problemática su consideración bíblica: la teoría evolutiva de Darwin rompe el vínculo con la creación divina y Freud propone la racionalización de las conductas.

Sin embargo la modernidad construye su propio imaginario, basándose en que la razón brinda la posibilidad de construir un mundo a la medida del hombre, convirtiéndose artífice de su propio destino. Se conforma el ideal de la construcción de un Paraíso Terrenal, sostenido gracias al trabajo de los propios individuos.


• Igualdad: Si a partir de la modernidad el hombre puede crearse a sí mismo es porque se comienza a postular la libertad e igualdad de todos los individuos. Con ello, y en consonancia al desarrollo del capitalismo, se reconoce el derecho de todos los seres de ocupar en la sociedad el lugar que sepa ganarse.


• Reflexibilidad: Con el modernismo, se extiende el derecho de todos a criticar y cuestionar las antiguas creencias para llegar a conclusiones propias. Con ello, se impone la libertad de pensamiento como derecho y deber, porque es la única manera de que el hombre construya su destino y dé forma a su vida. Sin embargo, la libertad de acción estaba postergada, ya que se temía el accionar de esos nuevos individuos iguales, liberados de toda tutoría.


• La ilustración: Este movimiento defiende la idea del progreso de la humanidad, para lo que se recomienda el uso de la razón con el objetivo de dominar la Naturaleza (Ciencias Naturales) y lograr la organización racional de la sociedad (Ciencias Sociales). Primero hay que saber para luego actuar exitosamente, ya que la razón ‘’ilumina’’ las cosas y nos permite descubrir las posibilidades de la transformación de la realidad y las formas de concretarlas.

La historia oficial
La postura oficial califica a la ciencia moderna como el resultado de una lucha contra el saber medieval, que sufrió humillación y maltrato, pero que triunfó gracias a que combatió contra: dogmas, prejuicios, el autoritarismo, etc.

En sus principios fue considerada una herejía, para actualmente ser considerada una verdad racional y el único saber válido. Sus conceptos son garantía de verdad y objetividad, sirviendo estos como parámetros de análisis.


La ciencia triunfó porque tiene una superioridad teórica y práctica frente a otros tipos de saber. Y esta postura sigue afirmando que la actividad científica tiene una desinteresada búsqueda de la verdad y sólo responde al afán humano de conocer.

Su peculiaridad se encuentra en que busca leyes que regulen los fenómenos, es decir que organiza los conocimientos obtenidos en teorías mostrando el fundamento de la verdad.

Es un saber objetivo ya que se refiere a la realidad y es un conocimiento intersubjetivo ya que es posible que cualquier ser racional concuerde con sus afirmaciones.

A diferencia de la ciencia medieval, reconoce la falibilidad (posibilidad de falla) humana, por lo que nuevos elementos pueden modificar los conocimientos.

Tiene un poder muy particular, que es el de la predicción. Si conozco que cierta relación se repite siempre entre determinados tipos de hechos, sé qué es lo que va a ocurrir cuando se produzca aquella relación. La ciencia moderna permite que el mundo responda a los deseos del hombre.


Todas las cualidades detalladas de la ciencia moderna demostrarían su superioridad tanto teórica como práctica. Aunque es cierto que en el desarrollo de la tecnociencia, se manifiestan problemas.

Al lado positivo de los avances científicos (la prolongación de la vida, la cura de enfermedades, las posibilidades de comunicación y traslados, etc.) se le opone el lado negativo (por ejemplo, la situación ecológica planetaria y nuclear). Los daños ocasionados por las aplicaciones científicas en la sociedad se presentan hoy con suma gravedad, e inclusive amenazan la supervivencia de la humanidad.

Sin embargo, aunque la ciencia tenga el poder de manipular la naturaleza que ha generado destrucción y sufrimiento, los desastres no serían resultados de la ciencia, sino producto de su mal uso. Serían mal usados sólo ciertos desarrollos tecnológicos y aun en estos casos su utilización no dependería de la decisión de sus creadores. Por lo tanto, deberíamos creer que la ciencia moderna es inocente y carente de responsabilidad. La ciencia y los científicos solo tendrían el objetivo de ser intelectualmente honestos para encontrar la verdad.

Por lo tanto, según la postura oficialista, las críticas al desarrollo de la ciencia moderna basadas en los efectos adversos de su aplicación, serían infundadas para atribuir a la comunidad científica la responsabilidad por ello. Y al obstaculizar el libre avance de la investigación científica, tales críticas sólo retardan las soluciones. Pese a los graves perjuicios para la humanidad y su planeta que acarrean ciertas aplicaciones de los conocimientos científicos, el saldo seguiría siendo favorable para la humanidad. En conclusión, nada debería afectar su libre desarrollo.

Los defensores de la versión oficial se preguntan: ¿Quién podría desde lo racional negar la libertad de investigación que la ciencia requiere y al mismo tiempo disfrutar de las contribuciones científicas a pesar de ese “saldo desfavorable”?

Tales objeciones y críticas no serían otra cosa que reacciones retrógradas e irracionales, que pretenden anular la herramienta más eficaz que el hombre ha desarrollado.


Se dividen entonces las aguas entre los defensores de la versión oficial y sus detractores.

Algunas cuestiones
La historia oficial representa la concepción hegemónica en nuestro imaginario social, y es generalmente una apología y veneración a la ciencia moderna.

Cuenta una historia lineal sin detenerse en conflictos graves en los que tuvo partida.

A continuación, el autor tratará de desmentir algunas cuestiones que plantea esta corriente de pensamiento.


La historia oficial establece un vínculo azaroso entre el aspecto teórico y práctico de la ciencia, como si las necesidades prácticas no fuesen su objetivo, y realmente solo respondieran a la busca desinteresada de la verdad y el saber. Es sorprendente que quieran desconectarse de los intereses sociales cuando el desarrollo científico-tecnológico manifiesta una extraordinaria producción de recursos para transformar el mundo humano conforme a esas necesidades e intereses.
Sin embargo, admitir que la ciencia busca leyes que regulen los fenómenos y su consecuente poder de predicción, es demostrar que ambos procesos están íntimamente ligados, y por ende, que siempre se toma en cuenta la practicidad de los avances científicos.
Una vez que la corriente moderna logra disociar la actividad científica de otras prácticas sociales, logra insertar en el común de las personas esa postura neutra frente a las cuestiones éticas que derivan de la aplicación de los conocimientos.

La historia oficial se adjudica todos los beneficios que la ciencia ha brindado, brinda, y seguirá brindando. Por ende, la actividad científica posee méritos por los resultados benéficos. Sin embargo, todos los perjuicios que derivan del conocimiento dependen de decisiones ajenas, y no poseen responsabilidad sobre los efectos negativos (aunque sus productos los ocasionen).
Esta paradoja es una inconsistencia insostenible: o bien puede atribuirse la responsabilidad por ambos tipos de consecuencias (positivas o negativas) o por ninguno. Si tales consecuencias son tanto benéficas como perjudiciales, no es correcto atribuirse la responsabilidad exclusivamente por uno de los dos aspectos.


Cualquier actividad humana plantea cuestiones éticas. La ciencia es una actividad humana y sin embargo, la concepción oficial sigue apoyando su neutralidad. De esa manera, se inmuniza contra la crítica.
UNIDAD 1 – Textos del apunte
Marí E., “La ciencia no es neutral”
La tecnociencia puso en manos del hombre las herramientas que le permiten satisfacer las necesidades de su existencia. Sin embargo, existe un peligro real en las consecuencias que traen aparejadas su puesta en práctica.

La diversidad de los efectos científicos es de extrema gravedad, y merece un análisis más complejo que la teoría de la ciencia martillo. Según esta postura, si el poder, los gobiernos, las corporaciones, los laboratorios, etc. utilizan la ciencia para el mal, entonces la responsabilidad es plenamente del que hace el uso, y no de la comunidad científica.

Ahora bien, es incorrecto sostener que existe un carácter neutral por parte de la ciencia, ya que implicaría considerar que la ciencia básica (orientada a la busca desinteresada del saber por el saber mismo) es ajena a la ciencia aplicada (orientada a un fin práctico). La ciencia no es solo saber, sino hacer: los límites que existen hoy en día entre ciencia básica y aplicada son imprecisos y débiles, la mayor parte de la ciencia de ahora es experimental. Los científicos no se ocupan de problemas surgidos de su curiosidad, ni de una sed inextinguible de conocimiento: lo hacen en el cuadro de investigaciones predeterminadas, sin poner en riesgo sus seguridades profesionales.

La ética es el punto en donde queda comprometida la responsabilidad de la ciencia, porque es justamente el punto en donde debe detenerse y someterse a control. Ese control debe estar dado con intervención de la comunidad científica, profesionales educados en humanismo y ética y el escrutinio público.

La postura neutral de la ciencia obstaculiza el debate y la discusión, pero también disfraza los efectos peligrosos y la responsabilidad ética de la ciencia frente a sus avances.

García, A. y Vera P., “Entrevista a Mario Bunge”
En esta entrevista, el Dr. Mario Bunge apoya la historia oficial.

Dice, entre otras cosas, que “el científico no se propone alcanzar poder, sino conocimiento”. Además, establece una diferencia entre “técnica” y “ciencia” mediante la cual afirma que la primera debe ponerse bajo control social por estar al servicio de intereses insanos, y la segunda no se debe censurar ya que se distorsionaría. Esta diferencia radica en que los científicos solo se ocuparían de alcanzar el conocimiento básico por el saber mismo, y que la técnica es la responsable de buscar aplicaciones prácticas. El técnico es un empleado que escucha los intereses de quienes tienen poder, pero el científico es un investigador y profesor que no busca servir intereses políticos o económicos, sino favorecer a la humanidad.

Por último, aunque él sea un educador y destacado profesor en universidades prestigiosísimas, afirma que la educación es una herramienta política y económica y que oculta a los jóvenes la verdad.

UNIDAD 2 – La garantía de la verdad
Kant, I., “¿Qué es la ilustración?
Según Kant, es la liberación del hombre de su culpable incapacidad, de su imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro.
Esa incapacidad se debía a la pereza y la cobardía: era demasiado cómodo no estar emancipado y continuar en estado de pupilo. Además, los tutores no facilitaban el proceso de liberación, presentándolo como difícil y peligroso.
Para dar lugar a la Ilustración, se necesitó solo una cosa: libertad de hacer uso público de la razón en forma íntegra. Ese uso público le debía estar permitido a todo el mundo, ya que era lo único que podía “traer ilustración” a los hombres.
Por otro lado, Kant hace una crítica a los jefes de Estado que todavía no habían permitido esta apertura de mente y alma. Demostraba que no presentaba ningún peligro, y que ya era insostenible seguir exaltando el pensamiento medieval.

La obviedad de una pregunta
El triunfo de la ciencia moderna tiene ya un largo recorrido y ha dado muestras de sus méritos. Como se nos afirma que el balance entre el lado positivo y el negativo de la ciencia es favorable, no se altera demasiado nuestra confianza en ella. Para la versión oficial, los méritos que hacen superior a la ciencia se atribuyen en primer lugar, a sus características internas, al tipo de conocimiento que produce y a la forma en que lo hace: a su excelencia epistemológica. En segundo lugar, su valor se reconoce en los usos sociales de la tecnociencia, en las posibilidades que ofrece para una vida saludable, confortable y duradera.

En este capítulo nos preguntaremos cómo se producen los conocimientos científicos y por qué son aceptables/válidas las leyes que la ciencia formula.

La excelencia epistemológica
A partir de la ilustración, el problema del conocimiento consiste en encontrar una forma de legitimar la razón humana con respecto a la verdad divina del medioevo, para lo cual se haría necesario definir criterios y procedimientos que hagan factible distinguir la verdad de la falsedad.

El “método” se presenta como la única garantía de la validez del conocimiento. Por un lado, indica los pasos que debe seguirse para el logro de la verdad, y por otro lado, cualquiera puede repetir los pasos del mismo método y lograr los mismos resultados. Todos los que sigan el método adecuado llegarán a la verdad, que será objetiva, necesaria y universal e intersubjetivamente válida.


Según René Descartes, hay 3 tipos de ideas:
-Innatas: Son las ideas que se encuentran en nuestra mente antes de cualquier experiencia o percepción del mundo. (Matemáticas, Di’s, Yo, etc.)

-Adventicias: Las ideas consecuencia del influjo del mundo exterior sobre nuestros sentidos. Son las ideas que pueden explicarse a partir de la experiencia perceptual que tenemos del mundo. Son, por lo tanto, las ideas que dan lugar al conocimiento empírico.

-Facticias: Aquellas ideas consecuencia del poder de nuestra imaginación. Las construye la mente a partir de otras ideas.


Descartes postuló que la posibilidad de juzgar bien o mal lo verdadero o lo falso, es por naturaleza IGUAL en todos los hombres. La diversidad de las opiniones no radica en la capacidad de unos y otros, sino en que conducimos nuestros pensamientos por distintos caminos. Para ello, postuló los siguientes pasos mediante los cuales, siguiéndolos sin apresuramiento, podremos alcanzar la verdad (Texto del apunte: Descartes, R., “Discurso del Método, parte II”)


Evidencia: Nada puede ser considerado verdadero sin haber conocido con evidencia que así lo es.
Análisis o división: Se debe dividir y fraccionar la evidencia en tantas partes como sea preciso, para poder llegar a sus átomos, su esencia.
Síntesis o reunión: En este punto, “se deben conducir ordenadamente los pensamientos, empezando por los objetos más simples y fáciles de conocer, para ascender gradualmente hasta el conocimiento de los más complejos”.
Enumeración o revisión: Reconociendo la falibilidad del hombre, Descartes propone volver a enumerar y revisar todos los pasos anteriores, para afirmar con seguridad que no se ha omitido nada.


La razón se operativiza en el método científico, garantizando el logro de la objetividad en la búsqueda del conocimiento. La racionalidad es el resultado de aplicar el método científico y a su vez el método es lo decisivo en la búsqueda de la verdad.

Se admite que el método adquiere formas específicas en cada disciplina, pero las variaciones no impiden que todas ellas deban cumplir con ciertos requisitos uniformes. Se establece de este modo una equivalencia: RACIONALIDAD = METODO = CIENCIA.

Postura oficial: La ciencia se distingue por aplicar un método que da garantía de verdad, ya que ese método es racional, y por ende el proceder científico y sus productos también lo son. La actividad científica se constituye así en el exponente máximo de la racionalidad. Y el desarrollo del método científico define la excelencia epistemológica de la tecnociencia ya que refiere a los méritos y resultados de dicha actividad. La puesta en práctica de sus virtudes otorgaría la garantía de verdad de los productos científicos.

La versión hegemónica identifica la excelencia epistemológica con las virtudes de un método denominado “hipotético-deductivo” (hoy por hoy es el método estandarizado).

El método científico
Karl Popper (padre filosófico del liberalismo) postuló lo que hoy conocemos como el método hipotético-deductivo.
Con el iluminismo, surgieron corrientes que se refugiaban bajo el manto científico cuando en realidad no tenían ningún tipo de legitimidad para hacerlo. Es por ello que Popper intentó sentar las bases de un criterio de demarcación entre lo que podía ser considerado científico y lo que era ajeno a sus límites. Con esto, surge el problema de la fundamentación y la manera de discernir entre lo verdadero y lo falso.
Criticó fuertemente al inductivismo (verificacionismo) y lo calificó de “ingenuo”.

Afirmó que era imposible partir desde la observación, porque ya se origina de una teoría formulada y que además, los pasos del inductivismo son vagos e inespecíficos (por ejemplo, cuando se dice que se debe reiterar “un gran número de veces lo observado” no especifica cuántas veces realmente son, y eso no debería quedar a criterio azaroso). Popper considera que no está justificado este paso inductivo: con él sólo llegamos a conclusiones probables, y se llega a una situación donde hay muchas teorías planteadas, con lo cual no se produce ningún progreso en el conocimiento. Para que el progreso ocurra, debemos descartar las teorías refutadas, y para ello se necesita un razonamiento que tenga una conclusión segura.

Por estos motivos, Popper propone en líneas generales que se deben formular hipótesis y deben ser contrastadas mediante enunciados de observación, que describen hechos o eventos observables.

El primer paso es plantear y reconocer un problema. Luego, debe formularse una hipótesis, que debe ser contrastable y falsable. Por este motivo es que la ciencia avanza y crece: por el planteo de hipótesis y su falibilidad, que dará lugar a nuevas conjeturas.

La tercera fase es la deducción de consecuencias desde la hipótesis. La hipótesis es un enunciado provisional y universal que predice lo que sucederá. Pero no se puede comprobar directamente, sino ciertas consecuencias que se derivan lógicamente de ella. Si la experiencia comprueba que las consecuencias deducidas se cumplen, entonces quedará corroborada, pero nunca confirmada. Si por el contrario, las consecuencias no se cumplen, la hipótesis será abandonada y sustituida por otra.

La crítica de Heler se basa en que no deberían universalizarse los enunciados y aceptarlos como válidos, ya que para afirmarlo deben ser verosímiles en todos los casos habidos y por haber. Si al menos un caso no cumple con el enunciado, esa hipótesis es falsa. Aunque hasta el presente no se hayan encontrado hechos que permitan falsarla, no se le puede atribuir lo contrario: aunque no existan contraejemplos, siempre cabe la posibilidad de que en un futuro se los encuentre.

“Las teorías científicas no pueden nunca reputarse verdaderas, sino a lo sumo no refutadas.”
Además, Heler afirma que siempre está presente la interpretación subjetiva, y que quizás se falsea una teoría que era verdadera. Los hechos no son ni verdaderos ni falsos ya que “no hay hechos brutos”; dependen de nuestra experiencia teórica. Heler dice que en verdad decidimos si un conocimiento es V o F a través del método inductivo y que este es sumamente útil, mientras que la base del pensamiento de Popper es la crítica al método positivista.

El poder de la decisión
El filósofo Thomas Kuhn estableció que se accede a la verdad por medio del Paradigma. Lo describió como una trama compleja empírico-histórica y estructural que hace posible la producción de conocimientos.

Como la comunidad científica es el sujeto de la ciencia, es esta la que por medio del consenso dictamina los parámetros bajo los cuales se desarrollará el Paradigma vigente.


Los elementos del paradigma son:
• Generalizaciones simbólicas o esquemas de ley, que son principios guía no contrastables.

• Leyes especiales, derivadas deductivamente de las generalizaciones simbólicas (similares a las hipótesis de Popper).
• Modelos empíricos de aplicación. Estos pueden ser exitosos o presentar anomalías. Si las anomalías se acumulan, ponen en cuestión el paradigma vigente y serán el puntapié inicial para una crisis científica.


A lo largo de la historia, la constitución de la ciencia ha pasado por las siguientes etapas:

• Pre-Paradigmática: La comunidad científica discute el objeto de estudio. Se dan cuenta que no pueden unificar y utilizar todos los paradigmas planteados porque son INCONMENSURABLES (no tienen medida ni punto de comparación posible con los demás paradigmas).

• Una vez que logran llegar a un consenso, establecen un PARADIGMA. Este concepto está ligado estrechamente con el de Ciencia Normal, que es la actividad científica basada en un paradigma, que la comunidad científica reconoce durante un tiempo como fundamento para su práctica posterior. A partir de aquí se normaliza el quehacer práctico dentro de la comunidad científica, que va produciendo un desarrollo acumulativo y progresivo.

• Cada período histórico escribe sus propios paradigmas, y el pasaje de un período a otro está dado por “saltos” o “rupturas”. Esas rupturas se producen por alguna anomalía. Esta anomalía es una pregunta que surge dentro de la ciencia normal, y que el paradigma vigente no puede resolver. Cuanto estas anomalías se acumulan, se avecina una crisis (en alemán “hiflosigkeit”, estado de sin recursos).

• Cuando la crisis es tan evidente, un grupo lúcido, jovial y valiente dentro de la comunidad científica decide poner en duda el paradigma vigente. Para ello comienza a hacer “Ciencia Extraordinaria”, es decir, por fuera de los límites de la Ciencia Normal.

Los nuevos descubrimientos no pueden acomodarse dentro del paradigma vigente, y se produce una Revolución Científica total y completa.

• Por último, se establece un nuevo paradigma, con nuevos parámetros aceptados por consenso, y con una nueva visión dentro de la práctica científica. Para Kuhn algo es verdadero dependiendo del contexto en que se sitúa. Por eso hablamos de una “verdad relativa al momento histórico”. La ciencia da respuestas a los problemas de una época: tanto las preguntas como las respuestas son “epocales”.


La crítica que le hace Heler radica en que no cree que sea suficiente la visión común que brinda un paradigma para llegar a la verdad. Esto se debe a que las razones por las cuales se acepta o rechaza cualquier hipótesis, no tienen que ver con la búsqueda desinteresada de la verdad, sino por cuestiones de pura conveniencia.
Hace falta tomar en cuenta las implicancias y las consecuencias de la definición dominante de la ciencia en cada momento.


La conveniencia
La práctica científica puede asociarse con un juego, ya que en ella hay algo en juego y gente dispuesta a jugar, gente que sabe seguir las reglas inmanentes del juego, y es capaz de percibir y valorar lo que está en juego.
La ciencia es una práctica porque es una forma coherente y compleja de actividad humana cooperativa, establecida socialmente, cuyos practicantes han incorporado un saber que les permite conservar y a la vez renovar el sentido de la práctica científica. Es una práctica particular porque sus practicantes han incorporado un saber, en su formación y en su experiencia, que los hace capaces de conocer científicamente.

La práctica social de la ciencia puede entenderse como un juego científico, en el que sus integrantes de la comunidad científica son sus jugadores (y por lo tanto, saben jugarlo). De acuerdo a la posición que ocupan y el estado del juego en cada momento, establecen estrategias para ganar. Han hecho carne el habitus correspondiente al juego (reglas implícitas que se adquieren a lo largo del juego, que dictan cuáles son los pasos correctos a seguir).
En el caso del juego científico se pone en juego la producción del conocimiento y su legitimidad. Se juega a producir conocimientos científicos y a su vez a obtener reconocimiento del productor y sus productos, el reconocimiento de la legitimidad de su producción. Pero ese reconocimiento se da en forma de luchas.

Este espacio de juego constituye un campo social, que es un espacio de relaciones de fuerzas que procuran obtener aquello que el juego brinda. Esos bienes valiosos pueden ser materiales o simbólicos, y como en cada juego son diferentes, se los denomina “capital específico”. El capital específico de la ciencia, está compuesto por diferentes tipos de capital (además del económico):
• Capital Cultural: Ligado a conocimientos. Existe bajo 3 formas: en estado incorporado (habitus), en estado objetivado (bienes culturales) y en estado institucionalizado (por ejemplo, los títulos escolares).

• Capital Social: Ligado a la pertenencia de un grupo, como conjunto de agentes que no sólo están dotados de propiedades comunes, sino que están unidos por lazos permanente y útiles.
• Capital Simbólico: Se trata de ciertas propiedades que parecen inherentes a la persona misma, como la autoridad, el prestigio, la reputación, el crédito, la fama, la notoriedad, la honorabilidad, el buen gusto, etc. No es más que el capital social, económico o cultural en cuanto conocido y reconocido.

Las diferentes posiciones en el campo refieren a la posesión o no del capital que está disponible, así como el poder administrarlo, la mayor o menor cantidad que se posee y el poder que agrega el reconocimiento social de su posesión.

Las jerarquías que derivan de estas posiciones desiguales acarrean relaciones de dominación, en las que algunos son dominantes y otros dominados.

Quien logra monopolizar el capital específico en juego ocupa una posición dominante, porque el capital especifico es el fundamento del poder o de la autoridad. Pero el poder no es un atributo o una propiedad, sino una relación en la que uno intenta dirigir la conducta del otro. Las relaciones de poder son móviles, inestables y reversibles.

La cuestión de la aceptabilidad de una hipótesis, representa una lucha por el reconocimiento de los agentes productores del conocimiento científico. Pero además, una lucha por la dominación del campo, en la que siempre está presente el desafío de imponer la definición de la ciencia más conveniente para sus intereses específicos. En otras palabras, buscará la definición más adecuada para permitirle ocupar con toda legitimidad la posición dominante, asegurándose la posición mas alta en la jerarquía de los valores científicos.

Las decisiones de la comunidad científica se toman como resultado de las luchas por el reconocimiento, y son consecuencia del enfrentamiento de diferentes estrategias por dominar el campo, imponiendo una definición de ciencia. Son estrategias al mismo tiempo epistemológicas y políticas.

La definición dominante de la ciencia en un momento determinado, proporciona las orientaciones que llevan a la comunidad científica a una decisión. Y si las estrategias en oposición de los jugadores explican en parte las discrepancias de posiciones respecto de la toma de una decisión, el consenso responde a relaciones del poder del campo.

Desde esta perspectiva, una “regla” parece operar en la toma de decisión de la comunidad científica, que podríamos llamarla la regla de la conveniencia (la conveniencia incluye una connotación de ganancia, de mejora, hay un interés en lo que conviene).

Suponiendo esta regla de conveniencia, podemos comprender que los miembros de una comunidad científica deliberan evaluando si una hipótesis se corresponde o no con los desarrollos de la ciencia normal, si se ajusta con el paradigma, si pertenece al cuerpo de conocimiento ya aceptado o es una intromisión que no genera utilidad. O si por el contrario, brinda alguna ganancia, y por lo tanto resulta cómoda su aceptación o su rechazo para que las investigaciones continúen en las direcciones consentidas hasta el momento.

Una definición dominante de ciencia logra establecer ciertas modalidades de jugar el juego científico.