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| Teoría Social | Resumen de Weber "El Político y el Científico" | Cat. Colotta | 1° Cuat. de 2008 | Altillo.com |
El Político y el Científico (Max Weber)
La Política como vocación
¿Qué entendemos por política? Cualquier género de actividad directiva humana.
Por política entenderemos solamente la dirección o la influencia sobre la
dirección de una asociación política, es decir, en nuestro tiempo, de un Estado.
Todo estado está fundado en la violencia, dijo Trotsky, pero la violencia no es
el único medio de que el Estado se vale pero sí es su medio específico.
La Política significará, pues, la aspiración a participar o a influir en la
distribución del poder entre los distintos Estados, o dentro de un mismo Estado,
entre los distintos grupos de hombres que lo comparten.
Quien hace política espira al poder; al poder como medio para consecución de
otros fines (idealistas o egoístas) o al poder <<por el poder>>.
El estado es una dominación de hombres sobre hombres. Los fundamentos de la
legitimidad de una denominación son:
1º) La costumbre.
2º) La autoridad de la gracia personal (carisma).
3º) Legitimidad basada en la <<legalidad>>.
En el segundo punto es donde situamos a los políticos por vocación.
El estado moderno es una asociación de dominación con carácter institucional que
ha tratado, con éxito, de monopolizar dentro de un territorio la violencia
física legítima como medio de dominación y que, a este fin, ha reunido todos los
medios materiales en manos de su dirigente y ha expropiado a todos los
funcionarios estamentales que antes disponían de ellos por derecho propio,
sustituyéndolos con sus propias jerarquías supremas.
Hay dos formas de hacer de la política una profesión: o se vive <<para>> la
política o se vive <<de>> la política. La oposición no es en absoluto
excluyente. Por el contrario, generalmente se hacen las dos cosas. La
transformación de la política en una empresa, determinó la división de los
funcionarios públicos en dos categorías bien distintas aunque no tajantes:
A) Funcionarios profesionales.
B) Funcionarios políticos: que pueden ser trasladados o destituidos a placer y a
quines está atribuido el cuidado de la administración interna en general.
El auténtico funcionario no debe hacer política, sino limitarse a
<<administrar>>, sobre todo imparcialmente.
El funcionario descarga la responsabilidad sobre la autoridad superior.
Mientras que el periodista como tipo de político profesional tiene ya un pasado
apreciable, la figura de funcionario de partido se ha desarrollado en los
últimos tiempos.
Puede decirse que son tres las cualidades decisivamente importantes para el
político:
1º) Pasión.
2º) Sentido de la responsabilidad.
3º) Mesura.
Pasión en el sentido de entrega apasionada a una causa. La pasión no convierte a
un hombre en político sino está al servicio de una <<causa>>. Responsabilidad
para que esa <<causa>> guíe su acción.
Mesura para saber guardar la distancia con los hombres y con las cosas.
Por eso el político tiene que vencer cada día y cada hora su mayor enemigo: la
vanidad.
En último término, no hay más que dos pecados mortales en el terreno de la
política:
1º) La ausencia de finalidades objetivas.
2º) La falta de responsabilidad.
La vanidad es lo que más lleva al político a cometer uno de estos pecados o los
dos a la vez.
El medio decisivo de la política es la violencia y es posible medir la
intensidad de la tensión que desde el punto de vista ético existe entre medios y
fines. La singularidad de todos los problemas éticos de la política está
determinada sola y exclusivamente por su medio específico, la violencia legítima
en manos de las asociaciones humanas.
La ciencia como vocación
Toda persona que se crea llamado a la profesión académica debe tener conciencia
clara de que la tarea que le aguarda tiene una doble vertiente: no le bastará
con estar cualificado como sabio, sino que ha de estarlo también como profesor y
estas dos cualidades no se implican recíprocamente ni muchísimo menos.
En la actualidad la situación interior de la vocación científica está
condicionada, en primer lugar, por el hecho de que la ciencia ha entrado en un
estadio de especialización antes desconocido y en el que se va a mantener para
siempre.
En el campo de la ciencia sólo tiene <<personalidad>> quién está pura y
simplemente al servicio de una causa.
El trabajo científico está sometido a un destino que lo distingue profundamente
del trabajo artístico. El trabajo científico está inmerso en la corriente del
progreso, mientras que en el terreno del arte, por el contrario, no cabe hablar
de progreso en este sentido.
Todo <<logro>> en este sentido implica nuevas <<cuestiones>> y ha de ser
superado y ha de envejecer.
Entonces ¿Cuál es el sentido de la Ciencia?
En primer lugar: la ciencia proporciona conocimientos sobre la técnica que sirve
para dominar la vida.
En segundo lugar: la ciencia proporciona métodos para pensar, instrumentos y
disciplina para hacerlo.
En tercer lugar: claridad, la ciencia puede hacer en aras de la claridad
(aportación que marca también sus límites), que tal postura práctica deriva
lógica y honradamente, según su propio sentido, de tal visión del mundo, pero no
de tales otras.