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| Teoría Social | Resumen de "Reglas del Método Sociológico I y II" | Cat. Colotta | 1° Cuat. de 2008 | Altillo.com |
EMILE DURKHEIM: CAPITULO 1 “QUE ES UN HECHO SOCIAL?”.
Un hecho social es toda manera de hacer, fijada o no, susceptible de ejercer una
coacción exterior sobre el individuo; o bien, que es general en la extensión de
una sociedad dada; conservando una existencia propia, independiente de sus
manifestaciones individuales.
Hechos sociales: orden de hechos que presentan características muy especiales.
Consisten en maneras de actuar, de pensar y de sentir, exteriores al individuo y
dotadas de un poder coercitivo en virtud del cual se le imponen.
Lo que los constituye son las creencias, las tendencias, las prácticas del grupo
tomado colectivamente.
Un hecho social es distinto de sus repercusiones individuales.
Los hechos sociales constituyen el dominio de la sociología. Solo comprende un
grupo determinado de fenómenos. Un hecho social se reconoce por el poder de
coerción externa que ejerce o es susceptible de ejercer sobre los individuos, y
la presencia de ese poder se reconoce en la existencia de alguna sanción o en la
resistencia que ese hecho opone a toda empresa que tienda a violarlo.
EMILE DURKHEIM: CAPITULO 2: “REGLAS RELATIVAS A LA OBSERVACION DE LOS HECHOS
SOCIALES”.
La primera regla y la más fundamental es considerar a los hechos sociales como
cosas.
Las cosas sociales solo se realizan a través de los hombres; son producto de la
actividad humana.
Los hechos sociales y sus análogos no parecen tener otra realidad que en y por
las ideas que son su germen y que entonces se convierten en la materia propia de
la sociología.
Los fenómenos sociales son cosas y deben ser tratados como cosas. Para demostrar
esto es suficiente comprobar que son el único datum que se le ofrece al
sociólogo. Es cosa todo lo que está dado, todo lo que se ofrece o se impone a la
observación. Tratar los fenómenos sociales como cosas es tratarlos en calidad de
data, que constituyen el punto de partida de la ciencia. Los fenómenos sociales
presentan este carácter.
A los fenómenos sociales hay que estudiarlos desde afuera como cosas exteriores,
ya que es en realidad de tales como se nos presentan. Esta regla se aplica a la
realidad social íntegra.
Los hechos sociales, lejos de ser un producto de nuestra voluntad, la determinan
desde afuera; consisten en moldes por los que nos es preciso hacer pasar
nuestras acciones.
Reglas.
Hay que descartar sistemáticamente todas las pre-nociones.
La primera tarea del sociólogo ha de ser definir las cosas de que se ocupa, para
que se sepa, y para que él mismo sepa bien de que se trata. Es la primera
condición y la más indispensable, de toda prueba y de toda verificación.
Descartar los datos sensibles que corren el riesgo de depender demasiado de la
personalidad del observador, para retener exclusivamente los que presentan un
grado suficiente de objetividad.
COMTE proclamó que los fenómenos sociales son hechos naturales sometidos a leyes
naturales. Lo que constituye la materia principal de su sociología, es el
progreso de la humanidad en el tiempo. Parte de la idea de que hay una evolución
continua del género humano. Lo único que existe y puede ser observado son
sociedades particulares que nacen, se desarrollan y mueren, independientemente
las unas de las otras.
SPENCER hace objeto de la ciencia a las sociedades y no a la humanidad. La
sociedad solo existe cuando a la yuxtaposición se agrega la cooperación, y que
solo a través de ella la unión de individuos se transforma en una sociedad.
La cooperación es la esencia de la vida social, y las sociedades pueden
distinguirse según el índole de cooperación que existe en ellas.
Cooperación espontánea: se efectúa sin premeditación durante la prosecución de
fines de carácter privado. Sociedades industriales.
Cooperación conscientemente instituida: supone fines de interés público
claramente reconocidos. Sociedades militares.
El Problema del Orden – Juan Carlos Portantiero
Durkheim: el problema del orden.
Su existencia abarca el período de consolidación y crisis de la Tercera
República Francesa.
Su misión: colaborar en la consolidación de un orden moral que le diera a la
Nación Francesa la estabilidad del antiguo régimen, pero fundada sobre otras
bases. Conservador social.
“El Suicidio”: librado a sí mismo el hombre se plantea fines inaccesibles y así
cae en la decepción. En nombre de su propia felicidad, habrá que conseguir que
sus pasiones sean contenidas hasta detenerse en un límite reconocido como justo.
Ese límite debe ser impuesto a los hombres desde afuera, x un poder moral
indiscutido que funde una ley de justicia. “No podrán dictársela ellos mismos,
deben recibirla de una autoridad que respeten y ante la cual se inclinen
espontáneamente. Únicamente la sociedad en su totalidad, porque ella es el único
poder moral superior al individuo y cuya superioridad es aceptada por este”.
El orden moral es equivalente al orden social. Este, expresa un sistema de
normas que se constituyen en instituciones. La sociología es el análisis de las
instituciones, de la relación de los individuos con ellas.
“La División del Trabajo Social”: su eje problemático es la relación entre el
individuo y la sociedad. Plantea el supuesto de que hay una primacía de la
sociedad sobre el individuo, y que lo que permite explicar la forma en la que
los individuos se asocian entre sí, es el análisis de los tipos de solidaridad
que se dan entre ellos: solidaridad mecánica y solidaridad orgánica.
Solidaridad mecánica: la conexión entre los individuos se obtiene sobre la base
de su escasa diferenciación. Es una solidaridad construida a partir de
semejanzas y, por lo tanto, de la existencia de pocas posibilidades de
conflicto.
Solidaridad orgánica: es más compleja. Supone la diferenciación entre los
individuos y, como consecuencia, la recurrencia de conflictos entre ellos, que
sólo pueden ser resueltos si hay una autoridad exterior que fije los límites. Es
la solidaridad propia del industrialismo.
Tal autoridad, es la conciencia colectiva, que no esta constituída por la suma
de las conciencias individuales, sino que es algo exterior a cada individuo y
resume el conjunto de creencias y sentimientos comunes al término medio de una
sociedad. Es esta conciencia colectiva la que moldea al individuo, la que
permite que la sociedad no se transforme en una guerra de todos contra todos.
Si se considera a los suicidios en conjunto, durante una unidad de tiempo y en
una sociedad dada, constituye entonces un hecho superior a la suma de los actos
individuales, es un hecho social. Y el estudio de los hechos sociales es el
terreno de la sociología.
Tres tipos de suicidio:
El Egoísta: motivado por un aislamiento demasiado grande del individuo con
respecto a la sociedad. Es el suicidio de los marginados, de los que no tienen
lazos fuertes de solidaridad social.
El Altruista: es el otro extremo. Cuando el hombre se encuentra demasiado
fuertemente ligado a ella. El medio social para que exista en estado crónico es
el orden militar. Cualquier obstáculo que corroa la intensa solidaridad puede
transformarse para el individuo en un impulso suicida.
El Anómico: anomia significa ausencia de normas. Se trata del individuo que no
ha sabido aceptar los límites que la sociedad impone, aquel que aspira a más de
lo que puede y cae en la desesperación.
En los tres casos, es la relación entre el individuo y las normas lo que lleva
al suicidio. Se trata de fenómenos individuales que responden a causas sociales.
El objeto de la sociología es el estudio de los hechos sociales, el método para
estudiarlos es considerarlos como “cosas”.
Un hecho social consiste en toda forma de obrar, de pensar y de sentir que
ejerce sobre el individuo una presión exterior. Los hechos sociales son
anteriores y externos al individuo; lo obligan a actuar, lo coaccionan en
determinada dirección. Se expresan en normas, en leyes, en instituciones que
aseguran la tendencia a la buena integración del individuo con la sociedad.
Objetividad y exterioridad del mundo social x encima de los individuos.
Las Reglas del Método Sociológico – Emile Durkheim
Prefacio
Los hechos sociales deben ser tratados como “cosas”; eso constituye la base de
su método. No alude a “cosas materiales”, sino que, es “cosa”, todo objeto de
conocimiento que no es naturalmente compenetrable a la inteligencia, todo
aquello que puede llegar a comprenderse por vía de la observación y la
experimentación.
Tratar hechos como “cosas”, es observar con ellos una determinada actitud
mental. Es abordar su estudio. Todo objeto de ciencia es una “cosa”, con
excepción de los objetos matemáticos, que se construyen con un proceso mental.
Es imprescindible que el sociólogo ponga su espíritu al nivel del físico; que al
penetrar en el mundo social se haga cargo de que penetra en lo desconocido.
Los fenómenos sociales son exteriores a los individuos. Sin embargo, el sustrato
de la vida social es la conciencia individual, por el hecho de que la sociedad
de integra de individuos. La célula viva sólo contiene partículas minerales, de
la misma manera que la sociedad sólo contiene individuos. Pero la vida está en
el todo, no en las partes.
Ésta síntesis que constituye toda sociedad, produce fenómenos nuevos, diferentes
a los que se engendran en las conciencias individuales. Estos hechos, residen en
la misma sociedad que los produce y no en sus partes, no en sus miembros. Son,
pues, exteriores a las conciencias individuales, de la misma manera que los
caracteres distintivos de la vida son exteriores a las substancias minerales que
componen al ser vivo.
Hechos sociales ≠ Hechos psíquicos: los estados de la conciencia colectiva no
son de la misma naturaleza que los estados de la conciencia individual. Por
ello, la vida social no puede explicarse a partir de factores puramente
psicológicos.
Hechos sociales: son maneras de hacer o de pensar, reconocibles en la
particularidad de que son susceptibles de ejercer una influencia coercitiva
sobre las conciencias particulares. Las creencias y las prácticas sociales obran
sobre nosotros desde el exterior. Las maneras colectivas de obrar o pensar
tienen una realidad independiente de la de los individuos, tienen su existencia
propia. El individuo las encuentra completamente formadas.
Para que exista un hecho social, es preciso que muchos individuos hayan
combinado su acción, y que de esta combinación, se haya engendrado algún
producto nuevo. Y como ésta síntesis se realiza fuera de los individuos,
determinadas maneras de obrar o determinados juicios, no dependen de cada
voluntad particular. Los hechos sociales tienen realidad objetiva.
Instituciones: todas las creencias y todas las formas de conducta instituidas
por la colectividad.
¿Qué es un Hecho Social?
Capítulo I
Son maneras de actuar, de pensar y de sentir, que presentan la importante
propiedad de existir independientemente de las conciencias individuales. Son
exteriores al individuo y están dotados de un poder imperativo y coercitivo,
característica intrínseca de estos hechos en virtud del cual se le imponen al
individuo (cuando un hombre cumple con sus deberes como esposo y como ciudadano,
cumple con deberes definidos fuera de sí mismo). Sólo pueden penetrar en las
personas imponiéndose.
Estos hechos se califican como “sociales”, dado que no tienen como sustrato al
individuo, sino a la sociedad.
Sólo hay “hecho social” donde hay una organización definida.
Corrientes sociales: son hechos que, sin presentar la forma cristalizada de los
H.S, tienen la misma objetividad y el mismo ascendiente sobre el individuo.
Vienen desde afuera a cada uno y son capaces de arrastrar a las personas a pesar
suyo.
Es un hecho social, cómo se educa a los niños. Toda educación es un esfuerzo
continuo para imponer al niño maneras de ver, de sentir y de actuar, a las que
no hubiera llegado espontáneamente. Justamente tiene x objeto constituir al ser
social, y recibe la presión del medio social que trata de hacerlo a su imagen.
La costumbre colectiva no sólo existe en los actos sucesivos que determina, sino
que se expresan en una fórmula que se repite de boca en boca, que se trasmite x
educación, que hasta se fija x escrito. Un hecho social es distinto de sus
repercusiones individuales.
En cuanto a las manifestaciones privadas, también tienen algo de social, puesto
que reproducen en parte un modelo colectivo. Pero cada una de ellas, depende
también de la constitución orgánico – psíquica del individuo y de sus
circunstancias particulares. No son fenómenos propiamente sociológicos, pero
pertenecen a ambos reinos, se los podría llamar psico – sociológicos.
Un fenómeno sólo puede ser colectivo si es común a todos los miembros de la
sociedad. Es un estado del grupo, que se repite en los individuos porque se les
impone. Está en cada una de las partes porque está en el todo, y no en el todo
porque esté en las partes.
Un HS se reconoce x el poder de coerción externa que ejerce o es susceptible de
ejercer sobre los individuos, y la presencia de ese poder se reconoce, ya sea en
la existencia de alguna sanción determinada o en la resistencia que ese hecho
opone a toda iniciativa individual que tienda a violarlo.
Las personas no son “libres” de elegir la forma de sus casas, ni la de sus
ropas. Son igualmente obligatorias. Son “maneras de ser” consolidadas.
Hecho social es toda manera de hacer, fijada o no, susceptible de ejercer una
coacción exterior sobre el individuo, o bien que es general a la extensión de
una sociedad dada, conservando una existencia propia, independiente de sus
manifestaciones individuales.
Reglas Relativas a la Observación de los Hechos Sociales
Capítulo II
La primera regla y la más fundamental es considerar a los hechos sociales como
“cosas”.
Durkheim argumenta que es lugar de ciencias de realidades, se hacen análisis
ideológicos, dado que se va de las ideas a las “cosas”, y no de las “cosas” a
las ideas.
Las ideas son como un velo que se interpone entre las cosas y las personas.
Nociones vulgares o prenociones: aparecen como ocupando el lugar de los hechos.
Desfiguran el verdadero aspecto de las cosas, pero, sin embargo, los tomamos
muchas veces, x las cosas mismas. Son representaciones esquemáticas de los
aspectos más generales de la existencia colectiva. Siendo producto de repetidas
experiencias, tienen un ascendiente y autoridad surgidos del hábito resultante.
Sentimos su resistencia cuando nos intentamos liberar de ellas.
Los fenómenos sociales son “cosas” y deben ser tratados como “cosas”. Son el
único dato que se le ofrece al sociólogo. Es “cosa” todo lo que está dado, todo
lo que se le ofrece o se impone a la observación. Tratar los fenómenos sociales
como cosas, es tratarlos en calidad de dato, lo que constituye el punto de
partida de la ciencia.
Es preciso considerar los fenómenos sociales en sí mismos, abstraídos de los
sujetos concientes que se lo representan; hay que estudiarlos desde afuera como
“cosas exteriores”, ya que es así como se presentan. Si esta exterioridad es
sólo aparente, la ilusión se disipará a medida que la ciencia avance.
Hecho social: se reconoce como una “cosa”, porque contiene una de sus
cualidades: no puede ser modificado por un simple designio voluntario. Para
producir un cambio en un HS no es suficiente quererlo. Lejos de ser un producto
de nuestra voluntad, la determinan desde afuera, consisten en especies de moldes
por los que nos es preciso hacer pasar nuestras acciones. Muchas veces, esta
necesidad es tan fuerte, que no se puede escapar de ella. Aunque se logre
vencerla, la oposición que se encuentra es suficiente para advertir que se está
en presencia de algo que no depende de uno. Tienden a constituirse fuera de las
conciencias individuales, puesto que las dominan. Considerando los fenómenos
como “cosas” nos adecuamos a su naturaleza.
Comte y Spencer declaran que los hechos sociales son hechos naturales.
La sociología debe efectuar un progreso. Es necesario que pase del estado
subjetivo, que aún no ha superado, a la fase objetiva.
Los hechos sociales tiene todos los caracteres de la “cosa”.
Para someterse a una disciplina rigurosa que remonta a la experiencia, Durkheim
cita 3 reglas principales:
Descartar sistemáticamente todas las prenociones
Esta regla es la base de todo método científico. Es necesario que el sociólogo
se prohiba el empleo de esos conceptos formados fuera de la ciencia y para
necesidades no científicas. Es preciso que se libere de esas falsas evidencias.
Lo que hace particularmente difícil tal liberación en sociología, es el
sentimiento. Las personas se apasionan por sus propias creencias políticas o
religiosas, por sus prácticas morales, de otra manera que x las cosas del mundo
físico. Este carácter pasional se comunica con la manera en la que concebimos y
explicamos las cosas.
Los sentimientos que tienen x objeto las “cosas” sociales resultan de una clase
de impresiones y emociones acumuladas desordenadamente, al azar de las
circunstancias, sin interpretación metódica. Darles tal preponderancia es dar a
las facultades inferiores de la inteligencia, la supremacía sobre las más
elevadas.
La primera tarea del sociólogo ha de ser definir las cosas de las que se ocupa.
Para que se sepa; y para que el mismo sociólogo sepa bien de qué se trata. Es la
primera condición y la más indispensable, de toda prueba y de toda verificación.
En efecto, una teoría solo puede ser controlada si se saben reconocer los hechos
de los que ella debe dar razón.
Para que sea objetiva, será necesario que exprese los fenómenos en función de
propiedades que le son inherentes, y no de una idea del espíritu.
Deberá: tomar como objeto de investigación, sólo un grupo de fenómenos
previamente definidos a través de ciertos caracteres exteriores comunes y
comprender en la misma investigación, a todos los que respondan a esta
definición.
Esta regla no es por el momento, tenida en cuenta en sociología. Parece complejo
al sociólogo dar una definición previa y rigurosa de los fenómenos.
La ciencia, para ser objetiva, debe partir de la sensación y no de conceptos
formados x ella. Los elementos de sus definiciones iniciales, deben ser tomados
directamente de los datos sensibles. Es preciso que, descartando las nociones
comunes, se vuelva a la sensación, materia prima necesaria de donde se
desprenden todas las ideas generales.
Descartar los datos sensibles que corren el riesgo de depender demasiado de la
personalidad del observador, para retener exclusivamente, las que presenten un
grado suficiente de objetividad.
Los caracteres exteriores en función de los que se define el objeto de sus
investigadores, deben ser lo más objetivos posible. Los HS son tanto más
susceptibles de representarse objetivamente cuanto más estén completamente
desligados de los hechos individuales que los manifiestan.
Una sensación es, tanto más objetiva, cuanto más fijeza tenga con el objeto con
el que se relaciona; ya que la condición de toda objetividad es la existencia de
un punto de referencia, constante e idéntico, con el que pueda relacionarse la
representación y que permita eliminar todo lo que tenga de variable y, x lo
tanto, de subjetivo. Si los únicos puntos de referencia son en sí mismo,
variables, no hay ninguna manera de distinguir lo objetivo de nuestras
impresiones.
Cuando el sociólogo emprende la exploración de un orden cualquiera de hechos
sociales, debe esforzarse x considerarlos en un aspecto en que se presenten
aislados de sus manifestaciones individuales.