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Historia Ec. Argentina |
Resumen sobre Modelo Agroexportador | Cátedra: Beremblum |
2º Cuat. del 2010 |
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Analizar el modelo agroexportador y señalar: antecedentes, características, evolución y consecuencias.
Antecedentes
Hacia 1880 Argentina se incorporó
definitivamente al mercado mundial, según el esquema de división internacional
del trabajo vigente, basado en los principios del librecambio. El mismo poseía
uno de sus polos en Gran Bretaña, y el otro, en la mayoría de los países
periféricos.
Con respecto al librecambio, su reinado se extendió entre la eliminación del
proteccionismo británico en 1846 y la “Gran Depresión”, la primera crisis
general del capitalismo, que va de 1873 a 1896. Ello implicó una importante
caída de los precios principalmente en productos primarios, para recuperarse a
partir de 1896, lo que explica el “boom” económico de muchos países
agroexportadores. Particularmente, Gran Bretaña sustituye las exportaciones que
antes provenían de los Estados Unidos acelerando la incorporación al mercado
mundial de nuevos países proveedores, como la Argentina. Para estos países, la
inserción en los mercados mundiales asumía características de una relación
“asimétrica”. Los ciclos económicos de las economías periféricas estaban
subordinados a los de los países desarrollados, lo que impedía el propio manejo
de los instrumentos económicos y financieros, llamado “coyuntura inversa”.
Internamente, se fue afirmando el rol
hegemónico de la provincia de Buenos Aires, poseedora del puerto de ultramar. La
economía estaba basada en la “pampa húmeda”, productora de cueros y carnes
saladas para exportación. En este periodo 1852-1880, denominado “de transición”,
se establecen las bases político-institucionales y económicas del proceso. Desde
la sanción de la Constitución Nacional en 1853, el país empezó a darse el marco
institucional y la estructura política propia de un Estado nacional. También en
esta época surgen las ideas que darán forma al “proyecto del 80”. Quienes dieron
forma a dicho proyecto conformaron la “generación del 80” (sectores dominantes:
políticos, intelectuales, empresarios, comerciantes y militares identificados
con el librecambio) y aseguraban que Argentina poseía recursos naturales para
asegurar crecimiento económico sostenido, pero carecía de mano de obra y
capitales. Y además, debía insertarse en el mercado mundial a través de la
especialización en actividades agrícola-ganaderas donde contaba con “ventajas
comparativas naturales” y establecer una economía complementaria con Gran
Bretaña. A su vez, la “generación del 80” diagnosticó tres problemas
estructurales que se debían superar:
1. Carencia de capital y mano de obra.
2. Expansión de la frontera agropecuaria.
3. Unificación del mercado interno.
¿Cómo se superaron dichos obstáculos???????????
Características
El modelo fue abierto, dependiente y vulnerable.
Abierto
Se adoptó el librecambio (favorecido con las normas aduaneras de 1877 y 1906)
que impuso una apertura general de la economía y desalentó la actividad
manufacturera e industrial.
Dependiente
El endeudamiento internacional se agravaba por la asimetría cada vez mayor del
comercio internacional. Argentina exportaba productos de escaso valor agregado,
a excepción de la carne enfriada, mientras las importaciones eran cada vez de
mayor valor.
Vulnerable
Esta vulnerabilidad se manifiesta a través de la “coyuntura inversa”, ya que las
etapas de crecimiento económico de los países industrializados coincidían con
las de Argentina, mientras que las recesiones de esas economías generaban las
crisis del modelo.
Además, el modelo carecía de mecanismos de compensación: el modelo estaba basado
en el librecambio, por tanto, el Estado sólo debía proteger la libertad
económica y auspiciar la entrada de capitales extranjeros. Las clases
subordinadas resultaban siempre los más afectados.
Los sectores productivos: agropecuario y manufacturero
a) Sector agropecuario:
El modelo se basó en producción
agropecuaria para exportación, lo cual fue el “elemento dinámico de desarrollo
económico del período”. A su vez se distinguían dos zonas productivas: la zona
pampeana (también denominada “pampa húmeda”) cuya producción se destinaba
mayormente al mercado externo, y la zona extra-pampeana, cuya producción, por el
contrario, se destinaba al mercado local.
En la década de 1920/1930, la zona extra-pampeana comenzó a producir insumos
industriales (algodón en Chaco, yerba mate en Misiones, frutas en Río Negro,
etc.).
b) Sector manufacturero:
Anteriormente a 1880 este sector se
relacionaba con los saladeros y graserías cercanas al puerto de Buenos Aires, y
con actividades artesanales (particularmente textiles) en algunas zonas del
interior. Pero al implementarse el “proyecto del 80”, las anteriores actividades
fueron desapareciendo y surgieron actividades industriales ligadas al
frigorífico y a consumo básico (industria alimenticia) y pequeñas industrias
ligadas a la producción de calzados, muebles, bebidas alcohólicas, cigarrillos,
etc. Las actividades destacadas eran las relacionadas con azúcar y vino (Tucumán
y Mendoza) que tenían protección arancelaria por la Ley de Aduanas de 1877 y
demás resoluciones. La Ley de Aduanas amparaba a las denominadas “industrias
naturales”, cuya justificación económica resultaba del uso de insumos
nacionales.
Por entonces, las actividades manufactureras constituían en pequeñas industrias
de escasa mecanización que fueron evolucionando con el crecimiento demográfico y
tuvieron una importante transformación durante la 1° Guerra Mundial (breve
proceso de sustitución de importaciones). Por otra parte, las modificaciones de
la ley arancelaria de 1920/1923, permitieron la radicación de modernas empresas
multinacionales.
FACTORES CONCURRENTES, IMPULSIVOS Y ESTRUCTURANTES DEL MODELO
1) FACTORES CONCURRENTES
Fueron los relacionados con la
expansión e integración creciente de la economía mundial y con la
gran extensión de tierras fértiles. La conjunción de ambos factores
(externos e internos) posibilitó el crecimiento económico.
El modelo trató de aprovechar las ventajas comparativas naturales en un momento
histórico en el cual los principales países estaban concentrados en su
desarrollo industrial.
2) FACTORES IMPULSIVOS
Impulsaron al crecimiento económico. Fueron los relacionados con la demanda externa de productos primarios y la extensión de tierras fértiles en la pampa húmeda.
3) FACTORES ESTRUCTURANTES
Fueron los factores sobre los que se construyó el modelo: por un lado a) la expansión extensiva de tierras y b) el capital extranjero.
a)
La explotación de la tierra
(el principal factor de producción).
Dos características principales eran la concentración de tierras en pocas manos,
y la renta de la tierra como eje central del proceso. De esta forma coexistieron
dos sistemas productivos importantes: el sistema latifundista y el de
arrendamiento. Estos sistemas particulares de explotación agraria (muy distintos
a las reparticiones de tierras en EE.UU., Australia o Canadá) afectaron al
sistema productivo, y se desalentó a los arrendatarios no realizando éstos
inversiones en maquinarias y tecnología. Además, en general los arrendatarios no
podían comercializar su propia producción, lo hacían los latifundistas. La
conflictividad entre ambos sectores fue creciendo hasta desembocar en el “Grito
de Alcorta” en 1912. A partir de entonces, nacen la “Federación Agraria
Argentina” (en representación a los arrendatarios) y la “Sociedad Rural
Argentina” (en representación a los terratenientes). Las negociaciones fueron
prolongadas y hubo picos de tensión hasta que en 1921 se sancionó la Ley n°
11.170 sobre “Arrendamientos rurales”, la cual otorgaba mayor protección a los
arrendatarios.
Entre tanto, la actividad ganadera constituyó el sector más dinámico (por su
vinculación con los frigoríficos), el sector con mayor valor agregado de las
exportaciones argentinas. Se distinguían entre “invernadores” y “criadores”, los
primeros criaban animales destinados a la exportación y eran los poseedores de
los mejores campos, mejores animales, mayor poder económico y fuertes vínculos
con los frigoríficos, los segundos, criaban animales destinados al consumo
interno.
b)
El capital extranjero.
Sus objetivos consistieron en desarrollar la infraestructura del país y en
financiar la incorporación argentina en la “división internacional del trabajo”.
Las inversiones directas (ferrocarriles, obras públicas portuarias y sanitarias,
construcción de viviendas, etc.) generaron, además de un aumento de las
importaciones, un déficit en la balanza de pagos. La situación estalló con la
“Crisis de 1890” cuando el gobierno declaró cesación de pagos unilateral, lo
cual se pudo superar con la maduración de las inversiones y el aumento de los
precios de las exportaciones.
Por su parte, la necesidad de captar fondos extranjeros impidió el
adecuado control de su destino y facilitó el uso especulativo del dinero. Como
sucedió con la construcción del sistema ferroviario, cuando para incentivar
dicha construcción, el Estado garantizaba un beneficio neto del 7% del capital
invertido más concesión de tierras adyacentes a las vías y la introducción de
materiales libres de aranceles.
Los rubros alcanzados por las inversiones extranjeras más destacados fueron:
1. Los ferrocarriles:
la política ferroviaria consolidó el modelo agroexportador con una red de vías
que confluían en el Puerto de Buenos Aires para garantizar el transporte rápido
y barato de productos exportables.
2. Los frigoríficos:
El primer frigorífico fue instalado en 1883 con capitales argentinos, sin
embargo, en esta primera etapa consistían en procedimientos rudimentarios que
desaprovechaban los subproductos cárnicos.
Fue a principios del SXX cuando se instalaron capitales ingleses abriendo
frigoríficos e introduciendo técnicas modernas y un interés en el comercio
internacional de la carne. En 1907 se radicó en Argentina el “Trust de Chicago”
e introdujo la técnica del enfriado que garantizaba el valor nutritivo de
la carne hasta por 40 días.
En Argentina, el sector ganadero tuvo escaso interés en la producción
frigorífica y no se incorporó para evitar el riesgo empresario.
Los gobiernos, por su parte, estimularon la instalación de frigoríficos
extranjeros con rebajas de impuestos y subsidios.
3. Inversiones industriales:
En general, los capitales extranjeros invertían en actividades que consolidaban
el modelo y en aquellas relacionadas con los servicios, pero hacia la década de
1920/1930, la inversión extranjera recibió un nuevo impulso. Ello se debió, por
un lado, a las consecuencias de la 1° Guerra Mundial, que significó el fin de la
hegemonía inglesa y la irrupción de los Estados Unidos como potencia industrial,
y por otro, a la llegada al gobierno de la Unión Cívica Radical.
El gobierno nacional presentaba graves problemas fiscales por lo que en 1920/23
se decidió incrementar los aranceles aduaneros, y los proveedores
norteamericanos decidieron sustituir exportaciones y abastecer el mercado
interno con producción. A partir de 1923 más de 150 empresas norteamericanas
instalaron filiales de sus casas matrices en el país con el objeto de atender el
mercado interno (con ventajas, entre otras, la mano de obra más barata). Ello
significó un salto cualitativo en el sector industrial gracias a la tecnología y
los modernos procesos productivos y de organización incorporados (fordismo,
taylorismo, la empresa moderna).
Esta radicación constituyó la base sobre la cual se edificó la industria
argentina a partir de 1930.
4. Inmigración:
El primer Censo Nacional en 1869 dio como resultado una población de
aproximadamente 1.700.000 personas, indicando una importante falta de mano de
obra.
Siguiendo la consigna de Juan Bautista Alberdi, “gobernar es poblar”, el Estado
Nacional en 1876 sancionó la Ley Avellaneda intentando vincular la inmigración
con la colonización de extensos territorios inexplorados. Por ella se creaba un
Departamento de Inmigración dependiente del Ministerio de Agricultura, se
reglamentaba la introducción de los inmigrantes y se estableció una serie de
medidas para estimular su radicación en el país.
El flujo inmigratorio se debió a la combinación de dos aspectos, uno de orden
internacional y otro de orden interno. En el primero, la depresión de 1880/1890
en Europa obligó a la migración de miles de personas. En el segundo, la
eliminación del “problema indio”, el fin de las guerras civiles y la
consolidación del gobierno nacional contribuyeron a la inmigración ya que
estabilizaron la vida política y económica del país. Además la coyuntura
económica argentina impone el ritmo del movimiento a la corriente inmigratoria.
Las fases de expansión coinciden con los períodos de masiva inmigración,
mientras las crisis reducen la corriente inmigratoria.
La inmigración que llegaba al país no poseía las características deseadas por la
elite gobernante, al proceder en su mayoría de países pobres, y no muchos tenían
hábitos o experiencia agrícola. Pero la mayoría no sólo venía por razones
económicas sino que escapaba de persecuciones políticas y raciales del imperio
zarista, del Imperio Austro-húngaro y de Alemania.
Fue hacia 1880 cuando comenzó la inmigración masiva, pero ya se había abandonado
la política de colonización oficial de la Argentina. El acceso a la propiedad de
la tierra era difícil ya que las principales tierras ya habían sido apropiadas y
su valorización, en principio por su puesta en explotación, pero también por la
especulación, imposibilitaba su adquisición. Se sumaba la carencia de políticas
de integración provenientes del Estado, ya que el extranjero no tenía derechos
cívicos.
El Censo Nacional de 1914 dio como resultado aproximadamente 7.900.000 personas,
de las cuales casi el 30% eran extranjeros.
El período comprendido entre 1880-1930 proporcionó un saldo neto de
aproximadamente 3.400.000 inmigrantes de los cuales el 90% se radicó en la zona
pampeana, y sólo del 25% habitó sus zonas rurales.
COMERCIO EXTERIOR
El comercio exterior fue el exponente representativo del modelo agro-exportador.
La integración al mercado mundial se basó en el esquema de la “división
internacional del trabajo” que establecía una relación centro-periferia donde
Gran Bretaña fue el socio ideal por la complementación de las economías de ambos
países.
Las exportaciones agrícolas se destinaban a Europa, a Estados Unidos, y a Gran
Bretaña en particular, quien además era cliente exclusivo de la carne enfriada.
Argentina y Gran Bretaña establecieron una relación bilateral de
“complementación económica subordinada”.
Respecto a las importaciones, se pueden diferenciar las décadas 1870/1880 y
1880/1890. En la primera se verifica un fuerte déficit de la balanza de pagos ya
que el 90% de las importaciones consistían en bienes de consumo final, y en la
segunda se verifica una recuperación en la balanza comercial, siendo la mayor
parte de las importaciones bienes de capital e insumos.
A fines de la 1° Guerra Mundial, y con la irrupción de los Estados Unidos como
potencia, se modificó esa simple relación bilateral que Argentina poseía con
Gran Bretaña. Y durante la década de 1920/1930 se implementó un esquema de
comercio triangular (anglo-argentino-norteamericano). Ambas potencias, una
emergente y la otra decadente, se disputaban atender el mercado argentino y
buscaban desplazarse mutuamente. Por entonces el dilema argentino consistía en:
- continuar la relación con un socio en decadencia, cuya economía era de
complementación económica;
- o iniciar una vinculación con un socio emergente, cuya economía era de
competencia.
CONSECUENCIAS
El comportamiento de la economía estuvo condicionado por dos factores: 1) las exportaciones agropecuarias y 2) el endeudamiento externo.
1)
Las exportaciones agropecuarias
El volumen y el precio de los productos agropecuarios, y por ende su
comercialización, dependían de la demanda externa, que a su vez estaba
condicionada por las fluctuaciones económicas de los principales países. Esta
“coyuntura inversa” condicionó el desarrollo económico y social del país.
Además, las limitaciones del modelo agro-exportador radicaban en la falta de
mecanismos de compensación económica y en la ausencia de una política activa por
parte del Estado Nacional para interferir en los mecanismos de mercado.
2)
El endeudamiento externo
El endeudamiento externo fue un factor clave para
explicar la evolución de la economía en el período. Fueron acumulándose
créditos, junto con dificultades de pago. El endeudamiento potenciaba los
problemas fiscales, mientras los requisitos impuestos por los acreedores
condicionaron las políticas económicas, y los créditos que debían servir para
suplir la falta de capital para el desarrollo, se convirtieron en una traba
mayor.
La forma en que fueron contraídos los préstamos disparó especulaciones que
llevaron al desencadenamiento de crisis monetarias, fiscales y de balance de
pagos, como en 1873, 1885 y 1890.
El endeudamiento externo se origina con el empréstito Baring, entre cuyos
destinos se encontraba la construcción del puerto. El pago del préstamo estaba
garantizado por el Estado de Buenos Aires con sus bienes, rentas y tierras. De
todas formas, no se cumplieron ninguno de los objetivos programados.